Hablar de Hugo 24 es algo más difícil de lo que esperaba, porque es una película algo más compleja, algo más sincera y algo más imperfecta de lo que esperaba. Quizás es un admitido prejuicio de servidor, pero tanto póster como lo poco (casi nada) que sabía del filme antes de entrar me predisponían en contra de la cinta. Hugo 24 parecía ser un thriller juvenil que me iba a ser tan molesto como ese familiar con el que realmente no quieres interactuar, pero que se ha sentado a tu lado en la comida. «Habrá que capear» pensé, pero entonces todo empezó.
La obra se me hizo simpática desde la forma, lo cual me sucede poco con los estrenos. El prístino celuloide (o efecto de) plasmaba unos colores crema y armoniosos de un tórrido Madrid centro, en una escena heredera de Jean-Pierre Melville con un fondo narrativo de los hermanos Dardenne, algo torpe por momentos, sí, pero sincera y centrada. Esto no lo esperaba. No creo que los críticos entremos enfrentados a las películas, al menos yo no lo hago, pero sería absurdo negar la existencia de sesgos; los míos, por suerte, caen rápido, y mi relación con Hugo 24 empezó con buen pie.
La película no se detuvo y continuó su exposición para conmigo y el resto de la sala, demostrando que los elementos de ese inicio no vivían en un vacío, sino que eran comunes en el resto del filme. Cubriendo un día natural en la vida de Hugo (Arón Piper) marcado por la amenaza de desahucio a él y su hermana si no consiguen reunir una buena suma de dinero, la película consigue ser dinámica y reflexiva, si bien obvia, de varios elementos de la vida en las grandes urbes, y cada vez más en cualquier lugar. Sus intenciones son buenas, o al menos me lo parecen, sin embargo hubieran agradecido algo más de oficio (falta del cual, siendo la segunda película del director, es de esperar) y, sobre todo, sutileza.
No hay que ser tibios y un buen discurso no pierde calidad por ser recitado a gritos o a susurros, lo que sufre es su adecuación. La crítica a la situación de la vivienda es tan obvia como necesaria, mi problema viene con las herramientas escogidas para transmitirla. Luc Knowles, cineasta a cargo de la obra, intercala en la historia fragmentos de telenoticias, creo que ficcionados pero bien podrían ser extractos reales, que tienen como lastimera función explicitar todo el discurso social de la obra. Esta sacrifica una narración más inteligente y sutil para asegurarse de que todo el mundo se entere de sus ideas, si esto sale a cuenta o no creo que cae en el terreno de la opinión de cada uno, pero sin duda a mí no me lo parece.
Volviendo al terreno cinematográfico, algo de obligada mención son las actuaciones. Si bien Piper aguanta el tipo fabulosamente durante todo el metraje, es notorio con quién tiene más sinergia y ese es Marco Cáceres. Este segundo ha sido un descubrimiento que, para mí, sin duda se lleva la palma del reparto, su actuación es vibrante y las secuencias que cuentan con él son sin duda las más destacables de la cinta. De hecho, a medida que la cinta se alargaba en un final algo diluido en diversos clímax sucesivos, lo que no paraba de pensar es como los elementos de una ‹buddy movie› excelente se combinaban con otras tramas que daban un resultado carismático, pero poco depurado.
Como dije al inicio la textura no es nada para pasar por alto, hay un buen gusto visual por parte de Knowles y si bien el sonido, como siempre es el gran olvidado, en este caso subyugado a una voz en ‹off› algo cuestionable, la factura de la cinta consigue transmitir bien su carácter narrativo. Especial mención a la secuencia de limpiar cristales, que es la más extraordinaria. Hay ideas y están bien alineadas con el discurso, quizás no tanto con la historia, pero todas pecan de lo mismo, de ser un poco evidentes, los ingleses tienen una expresión que me gusta: ‹Too on the nose›. Transmite una torpeza cinematográfica que, mira lo que digo, encaja con el carácter juvenil de los protagonistas, pero cuando el filme se separa de Hugo para ser solamente discurso, se le ven las costuras.
No obstante, me gusta este cariz del cine español y encuentro la propuesta de Luc Knowles interesante y digna, tengo ganas de más cine así y de este cineasta.









