Bucles temporales, universos confluyendo (en cualquier plano), desv(ar)íos meta… la comedia nipona parece haber encontrado una zona de confort a partir de esas digresiones que azuzan nuestra realidad y lo ponen todo patas arriba buscando cuestionar el orden establecido. Dicha vocación ya se percibía en una de sus piezas más laureadas, aquella One Cut of the Dead que, lejos de su clara vocación humorística, ponía sobre el tapete cuestiones de lo más interesantes relativas a una búsqueda genérica que en ocasiones tiene más de timo de la estampita que de búsqueda propiamente dicha: la ironía que esbozaba en torno a la (sobre)interpretación exponía la coyuntura de un jugueteo tan desenfadado como intencional.
Makoto Ueda, otrora colaborador de Maasaki Yuasa —adaptó para él el material que daría pie a The Tatami Galaxy y Night is Short, Walk on Girl—, ha hallado en ese filón una forma de vida (y de expresión). Su posterior contribución (también como guionista) a los dos primeros largometrajes de Junta Yamaguchi así lo atesora. Y es que, ¿quién querría vivir una anodina existencia pudiendo abrazar bucles temporales teñidos por el absurdo y el humor?
You Are The Film regresa al terreno donde la realidad se difumina de nuevo, quedando expuesta ante una ficción que, de repente, emerge como eje vertebrador… ¿o era al revés? Sea como fuere, Ueda apuesta por otra de esas premisas que por sí solas invitan al visionado: nada como entrar en una sala de cine para descubrirse en una ficción donde ya está todo escrito y decidido.
Es en ese pliegue, el de la realidad sobre la ficción (o viceversa), donde el cineasta nipón juega sus bazas. En lo visual, dando pie a una estética que se aproxima al cómic —la elección del formato no es ni mucho menos casual—; en lo argumental, tejiendo otro de esos dislates donde uno no sabe si está ante el principio del fin o el fin del principio; y en lo tonal, haciendo confluir la comicidad con un sentido dramático que se transforma más en un subterfugio que en una exploración. Porque, en efecto, Ueda no busca con ello suscitar una reacción en el espectador, sino más bien y como lograba su colega de profesión Shin’ichirō Ueda, encontrar un cauce desde el que reflexionar ante tan singular artefacto.
El nipón se desliga así de cualquier expectativa componiendo una pieza liberada de moldes y estructuras aunque con ello pueda traicionar cualquier atisbo de coherencia interna. You Are The Film se embarca en una empresa extraña, un tanto inconstante, antojadiza, pero tan convencida de que el campo sobre el que indagar debe ser el de la metaficción, que solo cabe llegar hasta las últimas consecuencias.
Así, y por más que podamos vincular el nombre de su creador a films como Más allá de los dos minutos infinitos y Atrapados en un bucle infinito —título cortesía de las plataformas que la acogieron en su día ante el (mucho más) sencillo original River—, no estamos ante una obra que explote al límite los restos de su comicidad, indagando en facetas que complementan su esquivo carácter.
Aunque imperfecta, You Are The Film continúa escarbando en ese espacio (casi liminal) que queda entre realidad y ficción, y con sus aciertos y defectos logra que, cuanto menos, volvamos a pasar un rato entre risas y desconcierto. Lo que decidamos hacer después de los títulos de crédito, ya dependerá de cada cual.

Larga vida a la nueva carne.








