El «cielo de los cinéfilos» existe y se puede encontrar en Bolonia. Esta afirmación extraordinaria no solo es cierta metafóricamente, dado que una de las secciones del festival Il Cinema Ritrovato que tiene lugar estos días lleva precisamente ese título. La meca de los certámenes dedicados al cine restaurado y al legado cinematográfico mundial lleva ya cuarenta ediciones poniendo en valor el cine de patrimonio. Haciendo juego con el número de edición (XL), las actividades y proyecciones abiertas al público general se extienden este año desde el 16 de junio al 5 de julio en una versión XL que cuenta con más de 540 películas.
Dentro de esta sección insignia, una retrospectiva con la filmografía completa de Josephine Baker («Mujer del Renacimiento») y otra dedicada a poner en valor a la actriz Barbara Stanwyck («Todo lo que desea»), dan una idea del aparente imposible equilibrio que buscan los responsables artísticos y el equipo de programación del festival. La puesta en perspectiva de figuras clave del pasado más desconocidas para el público general convive pacíficamente con la revisión contemporánea de un cine más hegemónico cultural e industrialmente. No se puede separar la relación del cine como arte y como industria cultural. Aquí destaca también «Addio del passato. La modernidad de Luchino Visconti», que repasa su filmografía con nuevas e importantes restauraciones.
La joya de del Cielo de los Cinéfilos es la inabarcable Recovered and Restored, con una panorámica global de copias restauradas de autores y películas desde la era silente a cineastas contemporáneos: autores asiáticos como Noriaki Yuasa, Kon Ichikawa, Nobu Nakagawa y Angie Chen; directores independientes de toda la historia como Charles Burnett, Guy Maddin, Todd Haynes y Robert Downey Sr. Lo digital y lo analógico también conviven en armonía aquí, con proyecciones en formato digital y en 35mm de filmes que nunca se han visto así restaurados: este es el caso del montaje del director de Los demonios de Ken Russell (The Devils, 1971). También contará con proyecciones conciertos de clásicos silentes o eventos como la proyección con la presentación de Isabella Rossellini de la restauración 4K de Corazón salvaje de David Lynch (Wild at Heart, 1991). Algo que demuestra que vivirá eternamente a través de toda su obra. Una eternidad que acredita el cine con cada una de las cintas que se incluyen dentro de la programación de este festival.
Otras dos importantes secciones, The Time Machine y The Space Machine, llevarán a los asistentes a un viaje en el tiempo y en el espacio. La primera, con multitud de documentales y una programación especial que nos traslada a cien años en el pasado con cineastas como F.W. Murnau, Walter Ruttmann, Lev Kuleshov o Ernst Lubitsch, entre muchos otros. La segunda, con retrospectivas dedicadas al español Juan Antonio Bardem, al bengalí Ritwik Kumar Ghatak o a Daisuke Ito, uno de los grandes pioneros del cine japonés. Sin olvidar «Cinemalibero», una selección ecléctica de filmes de marcado compromiso político y social, que conectan lo individual y lo colectivo: Eva de Maria Plyta (1954), Mudar de vida de Paulo Rocha (1966), Secrets of the Jinn Valley Treasure de Ebrahim Golestan (1974), The Cycle de Dariush Mehrjui (1978) o You Have Been Weighed and Found Wanting de Lino Brocka (1974) son una muestra de esta ambiciosa propuesta.
En mi regreso a Cine maldito cubriendo de nuevo un festival, daré cuenta por aquí de lo más destacado que vea durante mi estancia en Bolonia. Una estancia que reafirmará —estoy seguro de ello— mi creencia de que el futuro del cine solo se puede garantizar si se pone en valor su pasado. Avanti!

Codirector de Lost & Found Films.
Miembro de la Academia Galega do Audiovisual.
Crítica e historia de cine en el podcast Manderley.








