Loreak (Jon Garaño, José Mari Goenaga)

Loreak

Loreak (Flores) es el último trabajo de los directores vascos Jon Garaño (1974) y Jose María Goenaga (1976). Ambos llevan a sus espaldas una sólida carrera, Garaño ha recibido más de 90 galardones y sus documentales se han emitido en las televisiones de más de 15 países, Goenaga por su parte ha coescrito y codirigido el largo de animación Supertramps (nominado a los Goya) y el documental Lucio. Ya habían dirigido juntos la película En 80 días (2010), presentada en San Sebastián y este año han repetido juntos en el festival con Loreak, un largometraje inspirado por la imagen de los ramos de flores prendidos en las cunetas de las carreteras y por la canción de Cecilia un ramito de violetas.

Loreak se podría definir como un drama intimista, cuyas protagonistas son tres mujeres que han de lidiar con sus deseos, frustraciones y soledad. Las flores sirven como hilo conductor de este drama y como elemento narrativo que refleja los sentimientos de sus protagonistas. Ane empieza a recibir un ramo de flores una vez a la semana de forma anónima, lo que despierta los celos de su marido. El accidente de tráfico de un compañero de trabajo coincidirá con el fin de estos envíos y la llevará a pensar que no se trata de una mera coincidencia. Una vez confirmadas sus sospechas empieza a depositar en la cuneta en la que tuvo lugar el accidente un ramo de flores semanalmente. Lourdes, la viuda, comienza a espiar la cuneta para descubrir quién es la persona que se toma tantas molestias con su difunto marido y acabará organizando un encuentro entre su suegra, Tere, y Ane. Lourdes se distanciará finalmente de Tere, con la que nunca tuvo una buena relación, ya que sostiene que su hijo albergaba sentimientos por Ane, tal y como lo cuenta la propia Ane tras las pesquisas realizadas tras el accidente. Una tensa conversación entre Lourdes y Ane, pondrá fin a esta etapa del duelo. Años después las tres mujeres se reencontrarán en momentos vitales muy distintos, Tere sufre de alzhéimer, Ane parece haberse divorciado y Lourdes haber aceptado la muerte de su marido.

Loreak

Las flores, llenas de connotaciones sentimentales y sensualidad contrastan con el universo frío y monocromo en el que parecen asfixiarse los personajes de Loreak. La imposibilidad de comunicarse incrementa la trascendencia de los pequeños gestos, único vehículo de las emociones en un páramo de contención. Los personajes no se limitan a reflejar el silencio y la soledad, si no que aprenden a llevar con dignidad la ausencia de sentido. Tras la muerte de su hijo, Tere le dice a su hija que en realidad nuestros seres queridos no mueren mientras los conservemos en nuestra memoria, estas palabras adquieren pleno significado cuando Lourdes visita a Tere años después y descubre en ella los estragos del alzhéimer.

Loreak tiene la muerte como telón de fondo, las flores nos remiten tanto a la tumba como a la celebración o el amor, la muerte en Loreak toma distintas formas, el accidente, la pérdida de la memoria, la menopausia, el desengaño… y desde esta perspectiva se podría ver como una película que enfoca la muerte con un realismo crudo, no hay soluciones, lo único que pueden hacer sus personajes es aceptarla. El film también ahonda en nuestra necesidad de comunicación, la necesidad de Tere de hablar de su hijo, la de Ane de mantener el vínculo a través de los ramos de flores, la de Lourdes de afecto. La sobriedad de su guión, el cuidado en la narrativa visual y las excelentes interpretaciones hacen de Loreak una de las películas españolas más interesantes del año.

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