La alternativa | Hojas de parra (Howard Hawks)

Hablaba animosamente el otro día con un amigo y compañero de profesión sobre, como no puede ser de otro modo, el dichoso cine. En concreto hablamos sobre el cine mudo y como este, en muchos aspectos, es más interesante que el que vino después. No solamente, consideramos, en la imagen: la idea de que era más expresiva entonces que ahora es algo extendida, si bien polémica; sino también en el sonido. Carles, redactor en esta revista también y la otra parte de dicha conversación, echaba de menos la capacidad del mudo para sugerir sonidos a través de la imagen, de que se sugiera un sonido en vez de escucharlo, cosa que más tarde se perdería para, de momento, no regresar. Todo esto lo introduzco porque el inicio de Hojas de parra (Fig Leaves, 1926), del gran Howard Hawks, es un sin parar de hallazgos de este tipo, como todo el cine mudo tiende a ser.

La fantasía y el cine mudo siempre se han llevado bien, el carácter surreal del cine en este período ayuda a que tanto la Nueva York contemporánea, la luna o el pleistoceno sean escenario tan plausibles a la vez que artificiales. Los actores también están marcados por unas gesticulaciones que necesitan mantener independientemente del registro, lo cual homogeniza los escenarios. La obra que aquí nos concierne es ejemplo de esto, pues inicia la acción en un, muy libremente adaptado, jardín del edén para saltar en el tiempo hasta la actualidad. La tesis: que los problemas matrimoniales eran los mismos ayer que hoy. Sobra decir que el tiempo ha arrollado al guión como un alud. Pero volviendo a la inventiva, hay metáforas sonoras que la imagen transmite ya en los primeros minutos de metraje y el juego —o quizás más que juego el léxico— audiovisual es fresco, incipiente, hay un suelo fértil sobre el que crecen los recursos del lenguaje.

Siempre es interesante ver inicios de grandes autores y esta, siendo la segunda obra firmada por el autor (según IMDb), cae en un terreno muy exclusivo, donde se puede apreciar a un gigante tomando carrera. A Hawks aún le queda por aprender mientras dirige Hojas de parra y encontrará mayor gusto y mayor cuidado en todos los aspectos de su trabajo a medida que avance su carrera, pero esta película ya señala un camino a recorrer. Es quizás un elemento más de trivia que de la propia cinta, pero es, no obstante, un atractivo particular para verla.

El talón de Aquiles de la cinta (imagino que en la misma medida que la película de la cual presentamos alternativa) es el guión. Ya no hablamos de la queja superficial y vacía del choque de valores éticos y morales que pudiera haber en los años veinte con los de ahora, tema de conversación siempre de los críticos medio cocidos en opinión de servidor, sino de que el texto, como texto, funciona más bien poco. Hay poca coherencia en los personajes y, como pasa en las obras menores de este periodo, cuando toca que las cosas se solucionen esto sucede las más de las veces por ciencia infusa, suerte o directa estupidez de algún personaje. Es poco interesante y la mayor apuesta creativa, que es ese paralelismo entre el lejano pasado y el ahora, tiene tan poco recorrido que uno termina la cinta dudando de si era necesario en primer lugar.

Pero no seamos tan duros con los nacimientos de este bonito medio. Siempre es interesante revisar las obras clásicas y ver como, durante un tiempo, el cine se iba descubriendo como quien explora un nuevo entorno. Encontrando las normas, las funciones, de estos nuevos elementos de manera didáctica, a veces a lo largo de una misma película, esta es un ejemplo con sus planos detalles y recursos. Es estimulante y es necesario, porque nutre como espectador mucho más que cintas modernas, centradas en ser lo más suaves y deslizantes posibles, en cruzarte sin fricción. La fricción, lo tosco, es también bello y muchas veces se hace con mayor nobleza que lo opuesto; más valdría cine simple pero honesto que tantos espectáculos perversos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *