Si la ‹coming of age› se ha convertido en uno de esos géneros tan recurrentes en los últimos tiempos es por la predilección que muestran nuevos autores a glosar en sus primeras obras aquellas experiencias cercanas, que han marcado su camino y han tomado una acentuada presencia en el mismo. Pero también hay algo que hace del género una ventana mucho más accesible en su habitual y pormenorizada selección de lugares comunes, en el modo en cómo pone sobre el tapete los dilemas e interrogantes de una etapa volátil, e incluso en la elección de un punto de vista que suele adecuarse al de los protagonistas de estas historias y a su particular visión del mundo.
Resulta poco común, en ese sentido, encontrar perspectivas que se huyan de un prisma, si bien no idealizado, cuanto menos alejado de la luminosidad que proveen las veces esos citados lugares comunes. Algo que desvisten en cierto modo las incursiones genéricas, y que ha ido hallando su reverso en films que captan con mayor personalidad el denominado ‹angst› juvenil —como sucedía por ejemplo en la reciente Estrany riu a través de aquella secuencia de ‹cruising› nocturno que vivía su personaje central—.
A algo similar se expone el debut en solitario de la argentina Silvina Schnicer al trasladar lo que pudiera ser un acercamiento del denominado cine de la crueldad a los confines de la ‹coming of age›. El prisma adolescente se oscurece en un film donde el fuego se transforma en elemento disruptor y la relación con lo animal establece un extraño vínculo con la muerte —la colmena, el pájaro que guarda en una caja la pequeña de la casa…—.
El género muta, y no sólo desde una puesta en escena que sirve como una lente refractaria de esa mirada sombría, sino también transformando sus constantes propias —como esa cámara en mano propia de la búsqueda, de estar experimentando cambios, que se percibe en los primeros compases de la obra, y que da paso a un minucioso formalismo donde el ‹travelling› o la extensión del plano devienen una herramienta más atmosférica—.
No por ello La quinta desplaza el objeto central de su narrativa; y es que aunque podamos atisbar alguna secuencia que se aproxima a una tonalidad (y hasta texturas, en esa escena en la habitación bordeada por la oscuridad) más cercana al cine de género, Schnicer tiene muy clara la deriva de un film que nunca deja de lado dicha exploración, pero es capaz de obtener un microcosmos mucho más sugerente.
El relato, que parte de la invasión (días antes de su llegada) de la casa (una segunda vivienda) de los padres de los protagonistas, se bifurca en dos direcciones distintas: por un lado el ya citado periplo adolescente, donde el hallazgo de un cuerpo en una casa colindante abandonada otorgará un cariz distinto a sus andanzas; y por el otro el de los adultos, preocupados por la seguridad en la zona, que se manifestará mediante distintas y exhaustivas reuniones acerca de cómo abordar la problemática en cuestión.
Lejos de todo corsé, el dispositivo narrativo implementado por la cineasta sugiere en lugar de marcar y explicitar los pasos de sus personajes. Su estructura, aunque lineal, se despliega desde distintas secuencias que las veces toman forma de ‹set piece› creando un universo que ni mucho menos se ciñe a su condición como ‹coming of age›, siendo capaz de enlazar una reflexión mucho más profunda en torno a una búsqueda que no se siente tan frágil e inocente como uno podría asumir, y que sostiene una madurez distinta a lo habitual.
La quinta se alza por ello como algo más que una ‹rara avis›, siendo la capacidad de fascinación de sus imágenes un bastión desde el que (re)construir esa adolescencia difusa, misteriosa e incluso teñida por una cierta desafección. Schnicer logra atravesar el umbral de los veranos soleados y el jugueteo propio de dicha etapa para ejecutar un film sombrío y, por momentos, de atmósferas enrarecidas, que no olvida no obstante su motivo principal, dejando que un afecto ajeno atraviese la pantalla en mitad de un viaje que cuestiona y subvierte preceptos con una perspicacia digna de elogio.

Larga vida a la nueva carne.








