La biblioteca de los filmes olvidados: el caso de Tomás Muñoz

«Buscamos en la pantalla las vidas que no tenemos el valor de vivir en la calle»
Andrés Carranque de Ríos, Cinematógrafo

«Como actor que has estado en lo más alto, dentro de muchos años seguirán proyectando tu imagen en una pantalla y revivirás para pasar la eternidad entre ángeles y fantasmas»
Damien Chazelle, Babylon

No fue Jean-Luc Godard el único que sostuvo que no hay una historia del cine, sino que al echar la vista atrás más bien deberíamos aludir a una pluralidad de historias del cine. Pier Paolo Pasolini habló en su momento sobre las películas soñadas, aquellas obras improbables o imposibles que nunca verían la luz y que se mantendrían siempre en una elucubración, en un permanente estado previo. Asimismo, tenemos a bien recordar que la evolución del cine es fruto de sus propias crisis técnicas, de sus irreversibles avances y de sus tragedias, como el Incendio de la bóveda de Fox de 1937, el de los archivos de la Cinémathèque francesa de 1980 o uno de los más recientes y dolorosos, el de la Cinemateca Brasileira de 2021. La historia del cine es la de sus dificultades, la de sus tropiezos, las de sus frustraciones acumuladas, la de sus fragmentos olvidados; las horas de Avaricia de Erich von Stroheim que jamás se conservaron, los largometrajes perdidos de Rex Ingram, la adaptación de Dune de Alejandro Jodorowsky que no pudo llevar a cabo, entre muchísimos otros casos.

En lo relativo a nuestra cinematografía, esta no representa ninguna excepción. La historia y la genealogía del cine español —si es que tiene sentido, en un mundo globalizado y de constante intercambio cultural, establecer parámetros estrictos a escala geográfica y nacional—, desde las invenciones paralelas a los Lumière del sacerdote Mariano Díez Tobar hasta el éxito internacional de La bola negra, contrarían las tesis de Ortega y Gasset sobre la España invertebrada, al menos en cuanto a las sucesivas constataciones que nos brinda el pasado de que España es un país de nobles proyectos cuya relevancia ha sido erosionada tanto por el progreso del tiempo como por múltiples negligencias institucionales.

Seguramente, el nombre de Tomás Muñoz será una incógnita para la inmensa mayoría de los ciudadanos del país, e incluso para los expertos en la materia. Muñoz, quien mantiene su vida bajo una sorprendente discreción y fuera del paraguas de la opinión pública, filmó en su carrera dos cortometrajes y un largo, Garum, en 1988. Su corto Ascensor fue premiado ‹ex aequo› en el Festival de Berlín de 1978 junto a Las truchas, de José Luis García Sánchez, y Las palabras de Max, de Emilio Martínez-Lázaro. En la actualidad, un grupo de estudiantes de la ECAM, recomendados por el crítico y profesor Carlos F. Heredero, velan porque Muñoz recupere el prestigio que merece. Su iniciativa, concretizada en forma de corto documental, lleva el título El oso fantasma, en honor al galardón que el autor obtuvo en la Berlinale. El trabajo se despliega a partir del acceso a los fondos de archivo que conservan instituciones como la Filmoteca Española, la Filmoteca de Catalunya, la Biblioteca Nacional de España y el archivo personal del director, además de la estrecha colaboración de la ECAM con el Máster de Restauración y Preservación Fílmica, pilares imprescindibles para la recuperación tanto filmográfica como histórica de una figura como la de Muñoz.

El oso fantasma tuvo una cálida acogida en la última edición del Huesca Film Festival y se mencionó en medios periodísticos de la envergadura de Cadena Ser. Se trata de una propuesta en camino de desarrollarse y de ampliarse, motivo más que suficiente para pergeñar una expectativa y sobre todo una curiosidad compartida al respecto. En ese sentido, otro de los objetivos primordiales de los estudiantes, bajo la dirección por Pol Verdugo (Sant Adrià de Besòs, 2001), coautor junto a Pere Rivases del corto El Sevillano (2024), es que Ascensor tenga una restauración digital de cara a la sección Berlin Classics de la Berlinale de 2028, justo cuando se cumplirían los cincuenta años del olvidado reconocimiento.

Verdugo es uno de los responsables, junto a Gemma Seguí, de la cuenta de Instagram La Berlanguita, cuyo perfil presenta curiosidades y recomendaciones sobre cine español contemporáneo, moderno y clásico, y también entrevistas con diversos profesionales del sector. Sostiene que El oso fantasma, producido por Alba Heredero, nace de una profunda obsesión por la justicia histórica y la memoria olvidada de nuestro cine, y prosigue:

«Todo comenzó como una pequeña investigación desde mi cuenta de divulgación al descubrir una anomalía inexplicable en los archivos de la Berlinale de 1978: ¿Cómo es posible que uno de los máximos reconocimientos internacionales del cine español se convirtiera en un fantasma dentro de nuestra propia cultura? Como cineasta criado en la periferia metropolitana de Barcelona e hijo de una familia de inmigrantes siempre he entendido el cine como una herramienta de conexión humana y memoria social, con una mirada inevitablemente volcada hacia los márgenes. La historia de Tomás Muñoz encarna perfectamente esa tensión entre el éxito absoluto y el anonimato voluntario; un creador que, por una enfermedad inoportuna, se convirtió en el ganador ausente mientras sus compañeros celebraban en el escenario de Berlín. Visual y narrativamente, el cortometraje transita desde el frío de los archivos digitales y los laboratorios hacia el calor y la lucidez del encuentro con un Tomás anciano en Vinaroz. A través de su testimonio directo y el de colaboradores clave como el productor Sebastià d’Arbó o el director de fotografía Carles Gusi, reconstruiremos no sólo un itinerario vital truncado por el desencanto de la industria, sino la metamorfosis cultural de la España de la Transición».

Una lección, pues, de cómo los espectadores podemos cultivar una visión humilde de la fragilidad del medio, y por otro lado tomar conciencia de la visión unívoca y tajante que suele imponer la industria del cine, fascinada por una siempre incompleta idea de posteridad. El cine está condenado, se quiera o no, a una necesidad juvenil y perpetua de renovación, pues su existencia viene marcada por lo que cada contexto hace con él y con sus posibilidades de visibilización y distribución.

Enlaces de interés:

https://cadenaser.com/aragon/2026/06/10/cinco-proyectos-aragoneses-se-presentan-en-el-festival-de-cine-de-huesca-radio-huesca/

PRESENTACIÓN DE PROYECTOS – CIMA

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