Princesa lesbiana del espacio (Emma Hough Hobbs, Leela Varghese)

Que un planeta tenga un cielo de arcoíris y solo vivan mujeres no quiere decir que todas sus habitantes se sientan especiales ahí. Y aunque las reinas sean ‹superstars› con ‹fandom› propio y celebren todo tipo de festividades ‹queer› a diario, su hija, la princesa Saira, vive en su propio mundo introspectivo a la sombra. Sí, en un Clitópolis soleado, hay espacio para la oscuridad cuando tu novia ‹super-hot› te deja después de dedicarle un laborioso ‹scrapbook› con los mejores momentos de la (corta) relación que han vivido. En un mundo globalizado y lleno de gente dispersa en gustos, filias y sentimientos, los anglicismos sirven para todo y Princesa lesbiana del espacio es la película de animación que se necesitaba para reclamar el descubrimiento personal más emancipador de todos: el amor propio. Vale, esto no es tan novedoso, pero la película es divertida.

La vida nos rodea de estereotipos y las directoras Emma Hough Hobbs y Leela Varghese han querido reírse de todos ellos en una aventura espacial convencional que rompe esquemas de género. Saira, un personaje apocado, que no se valora y por tanto no es capaz de sacar su energía vital, debe salir de su zona de confort bajo la premisa de salvar a su gran amor (y ahora ex-novia). Es la excusa perfecta para que Saira conozca nuevos personajes, nuevos planetas y nuevos retos en los que desarrollar un camino propio en el que experimentar lo desconocido. Si suena tan guay y tan emanzipador es porque es precisamente la intención, crear una película de humor ácido y verborreico que también sea un lugar seguro para todas las criaturas que existen, y si hay que cortarle la cabeza a algún malo, es un hecho que también cabe en este lugar.

No faltan chistes sobre heteropatriarcado, confusiones retóricas y lenguaje inclusive que se hilvana a una presencia visual colorida y creativa, muy próxima al estilo de Hora de aventuras que no duda a la hora de utilizar todo tipo de símbolos sexuales para preformar un universo pluricultural, siempre más próximo a una visión femenina y feminista que hace crecer a su protagonista como persona única e indispensable, aunque por el camino se vea acompañada por una nave machista, una cantante bisexual, una lesbiana engreída, una travesti dominatrix y, su objetivo final, los Machúliens Blancos Heterosexuales. Todos tienen su frases molonas, su intensidad arrebatadora y la lección imprescindible que debe asimilar Saira para convertirse en el personaje especial y único que la película le empuja a ser y, volvemos a la intensidad de libro de autoayuda, sentir ese momento súper especial en el que se da cuenta que ser ella misma y valorarse es lo más.

Por tanto, Princesa lesbiana del espacio es la película disfrutona, de humor inteligente, capaz de abrazar y criticar todas y cada una de las formas de sentir de la gente, colorida y distendida que viene a ocupar su lugar en el momento idóneo. Tiene sus canciones, tiene batallas espaciales y tiene un mensaje predominante que desea hacer crecer a quienes se acerquen a ella. No hay peros cuando una comedia con humor negro consigue que el buenismo oculto no sea pegajoso ni nos aparte de su camino, porque su multirreferencialidad sabe inclinarse hacia el lado positivo de la historia y triunfar cuando los arcoíris prometen iluminar hasta a los que tienen un mal día.

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