Memory of Princess Mumbi (Damien Hauser)

Entre una realidad (fingida), una ficción que apela al pasado y la IA, Memory of Princess Mumbi (re)construye una de esas crónicas que, reproduciendo estilemas reconocibles y pisando terrenos comunes, se nos escurre entre las manos con una facilidad inusitada. Porque, en efecto, nada de aquello que plantea Damien Hauser en su nuevo largometraje resulta ciertamente novedoso —su amor imposible e inextinguible a lo largo de los años, los apuntes sociales que el cineasta relaciona a la perfección dentro de esa ‹sci-fi› distendida, casi volátil (por lo difícil que resulta apreciar su contorno más allá de en determinados escenarios), lo meta como espejo de un estado desde el que fomentar la reflexión, los anclajes narrativos que se relacionan pertinentemente con el recuerdo y la memoria vinculadas a lo cinematográfico…—; nada, como decía, se siente original, pero sus mecanismos desnudan esa relación siempre latente entre el arte y el recuerdo, logrando en algún punto que el cine se comporte como una reverberación de la propia realidad, ya sea en un ámbito político, social o incluso emocional.

La voz en ‹off› que trenza, juguetona, el camino del relato emprendido por el cineasta suizo de orígenes kenianos, aporta un carácter regenerador a la narración, sirviendo tanto como apoyo desde el que ir dando forma a la crónica de ese cineasta que llegará a Umata en un intento por retratar las secuelas de la guerra, como a modo de dispositivo desde el que impeler una reflexión que, tanto por contexto como por circunstancia, se antoja clave. A través de ella, Memory of Princess Mumbi desgrana un sugerente universo que asimismo se articula como vehículo desde el que observar y discurrir en torno a las nuevas tecnologías: ¿hasta dónde debe llegar el influjo de una herramienta que puede alterar y vulnerar nuestro sino? ¿cuál debe ser su función en un marco cada vez más desacostumbrado a la introspección pura, desnuda? Cuestiones que el cineasta proyecta y trata a través de los distintos pareceres entre sus personajes centrales, dejando así una puerta abierta al diálogo. No hay una imposición de ideas, o una estigmatización, y en parte es así porque Hauser comprende que expandir la mirada no tiene porque significar supeditar la realidad, sino más bien complementarla, añadir matices desde los que indagar en aspectos situados habitualmente en un segundo plano.

Memory of Princess Mumbi plantea, en ese contexto, cuestiones de lo más sugestivas, pero lo hace en todo momento sosteniendo un interés tácito en la construcción de un universo que nos permita perdernos entre los confines de esta modesta ‹sci-fi›, disfrutando de sus contornos, desgranando los pasos de sus distintos personajes, contemplando, en definitiva, una imagen que transcurre entre lo ilusorio, lo melancólico y lo vivido, y lo refleja con una ligereza y una ternura dignas de elogio. Porque más allá de su siempre estimulante debate de fondo, el cineasta extirpa cualquier atisbo de gravedad para dialogar con naturalidad, sin imposiciones y, ante todo, desde una mirada luminosa. Porque puede que, como el propio Hauser ha declarado en alguna ocasión, su mirada devenga occidentalista, pero los ritmos y energía de una obra como la que nos ocupa apunta en una dirección distinta. La nostalgia no es aquí una herramienta desde la que escudriñar las emociones del espectador, y lo discursivo no es una imposición, no constriñe el pensamiento, deviniendo una de esas propuestas que captan el rumbo de los tiempos —logrando incluso que la IA sostenga un modelo donde la imaginación puede llegar a ser osada— y que, de tan libres, son capaces de captar la belleza logrando que su manifestación sea más una casualidad que una necesidad.

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