The Dam Keeper (Daisuke Tsutsumi, Robert Kondo)

Creado por Robert Kondo y Daisuke Tsutsumi, ex-directores artísticos de Pixar, The Dam Keeper es un cortometraje animado ambientado en un pueblo habitado por animales, en el que el protagonista, Pig, es un cerdito que vive en un molino. Cada día Pig hace girar sus aspas, lo cual disipa una espesa niebla de polvo y suciedad evitando que ésta se abalance sobre la ciudad. Sin embargo, vive un infierno particular en el colegio, donde es objeto de bullying y burlas constantes por parte de sus compañeros, hasta que conoce a un zorro (Fox), aficionado a dibujar caricaturas y con quien establece una relación de amistad.

La historia de The Dam Keeper está por lo tanto llena de temas complicados de tratar en un espacio reducido y por ello no siempre parece lo lúcido que debería. Se han resaltado por ejemplo los valores ecologistas de la obra, pero no encuentro nada reseñable en su tratamiento del tema, que se queda en menciones superficiales respecto del enfoque narrativo principal, que es la complicada situación del protagonista en su colegio y su amistad con el alumno recién llegado. Y si bien no aborda esta temática con la complejidad deseable, sí lo hace con una empatía y concisión más que suficientes, resultando un filme en ocasiones muy duro a pesar de su tono ingenuo.

De hecho, el corto en sí deja un regusto positivo y esperanzador, pero lo hace sin reducir el problema. Es más, no lo resuelve, y la voz en off que lo introduce y cierra se presenta amarga y triste: no es el propósito de la obra hablar de cómo Pig logró liberarse del acoso de sus compañeros, sino narrar lo importante que es para éste algo tan pequeño y significativo como ser capaz de hacer buenas migas con alguien de su clase, tener una relación afectiva que le haga feliz y le ayude a sobrellevar, y tal vez en el futuro superar, sus problemas.

Con todo, a pesar de su buen tratamiento de un tema complicado, se siente demasiado esquemático como para adentrarse de lleno en el mismo, y su gran cualidad y sin duda el aspecto más valorable de la obra termina siendo su impresionante animación y puesta en escena. Sus diseños de personajes sencillos y simpáticos encajan sorpendemente bien en un apartado artístico pulido hasta detalles asombrosos, claramente influido por la tendencia hiperrealista de Pixar, animando con precisión incluso los rayos de luz incidentes en las superficies en movimiento. Pero lo más fascinante es el efecto añadido a cada dibujo, como pinceladas, que le da la textura de una animación en acuarela a pesar de estar realizada con herramientas digitales.

The Dam Keeper gravita sobre cuestiones difíciles y que sin duda trascienden las posibilidades de su metraje. Y así lo entiende la propia obra, pues en ningún caso pretende elaborar un tratado sobre el acoso escolar, sino más bien hablar de un recuerdo, de un instante que fue importante en la vida de su protagonista. Ni siquiera me atrevería a señalar que haya una enseñanza en este cortometraje, y si la hay, no es relevante. Sumada esta coherencia narrativa al excelente acabado artístico de esta obra, siendo como es un primer proyecto propio para ambos directores, el resultado es un notable cuento animado que no llega más lejos de donde debe y puede, pero que resulta muy tierno y emotivo y se ve con agrado.