Sabina K (Cristobal Krusen)

No todo está siendo bonito ni maravilloso en Sarajevo. Algunas películas están dejando mucho que desear, sobre todo lo visto en la sección de documental y Kinescope. Esta última reune algunas de las propuestas más estimulantes de la temporada llegadas de cualquier parte del planeta. Considero que este año el listón muy bajo, para sorpresa mía. Y luego tenemos la sección de cintas bosnias, donde cabe cualquier cosa y donde suponemos que, como pasa en otros festivales (Sitges, ejem, ejem…), la sección local es poblada con lo que sea, simplemente por el hecho de ser de la casa. Si no, no se explica algo como Sabina K en un festival como el de Sarajevo. El único festival apropiado para está co-producción sería algún festival de cine religioso evangelista de algún lugar de Arkansas.

Voy a intentar escribir de muchas de las películas que me han dejado un buen sabor de boca del festival, pero también de algunos desastres que considero interesantes por muy fallidas que resulten. Y Sabina K no es que sea fallida, cumple con su misión evangelizadora aunque por el camino resulte simplemente pornográfica desde el punto de vista ético o moral. Es repugnante. Pero interesante, porque me ha hecho bucear por los océanos de información que a veces resulta internet y descubrir el cine evangelista yanki, ese gran desconocido.

Sí amigos, tal cine existe. Supongo que habrán venido a Sarajevo ya que resulta barato grabar aquí en comparación con cualquier otro lugar, si no no se explica. Y encima han contado con algunos de los actores secundarios más carismáticos del país. Así que todo hace pensar que han venido con el maletín de billetes en la mano.

Sabina K

Cristobal Krusen es un cineasta, guionista y productor, cuya productora se llama Messenger Films, cuya página web declara: «Sostenidos por donaciones de caridad de los donantes como usted, el deseo de nuestro corazón es producir películas de alta calidad que declaren la gloria de Dios entre las naciones. Seguimos siendo fieles a esa misión hoy, sin dejar de difundir el mensaje de una manera que es tanto espiritual como culturalmente relevante para el público de todo el mundo». La verdad es que ahí no engañan a nadie. En la película lo intentan más de una vez, rozando el ridículo.

Ya en la presentación todo hacía presagiar el desastre; ningún actor se dignó a venir y quedó claro que Cristobal no sabía ni una palabra de bosnio (ni croata, ni serbio ni montenegrino; chiste cutre; es como el valenciano y el catalán), a pesar de haber rodado la película en Sarajevo y dedicarle bastante tiempo. De todas formas el cine estaba lleno, asistían todos los extras que habían participado junto algunos roles secundarios sin importancia. Estoy seguro que todos fueron engañados sobre el propósito final de la película.

La trama es sencilla; una mujer, musulmana y con dos hijos, quiere dejar atrás su vida pasada con su nuevo novio de origen cristiano (católico u ortodoxo, la verdad es que ahora mismo no lo recuerdo, pero tiene sentido que sea católico por ciertos detalles). Pero el novio desaparece, su ex le “roba” los niños y encima descubre que está preñada. Y claro, su jefe quiere acostarse con ella y como se niega, pierde el trabajo. ¡Ah! Además su casera se acerca un día al hospital y le dice que ha alquilado su casa a otra gente. Por toda la cara.

Lo que tenemos entonces es una porquería de película. Creo sinceramente que se ha usado en vano demasiadas veces la expresión “parece un telefilme de Antena 3”, porque cuando te encuentras con algo que verdaderamente huele a telefilme nadie te cree. Pues eso es lo que tenemos en su primera media hora.

Sabina K

Pero no, si sólo fuera eso podríamos darnos con un canto en los dientes. Pero es que el director, responsable entre otras películas de Rescatados del infierno (1994), Ropa nueva para Felipe (1990) o ¿Con quién te vas? (rodada en España entre otros lugares, ojo), decide arrastar por el fango a nuestra protagonista hasta límites insospechados. Hasta hacerlo divertido y todo. Así que acaba siendo basura emocional en la siguiente media hora.

No obstante si sólo fuera eso, pues sería una muy mala película indigna del festival, pero no. No es suficiente. Hay más. Y es que hay un mensaje.

Al final, la mujer musulmana hundida en la misería acaba siendo rescatada por nuestro señor Jesucristo. Y está se convierte. Sin más. Y luego vemos que convence a su amigo ateo de que hay algo más allá después de la muerte. Y tenemos a un Jesucristo que limpia suelos y va apareciendo esporádicamente por la película. E incluso cuando ella entra en coma al intentar suicidarse (que lo intenta varias veces sin que haga avanzar la trama, lo que resulta repetitivo y cansino hasta decir basta) conoce a dios. Pero al dios correcto. Con sutileza. No le vemos el rostro. Lo único que vemos son sus manos, donde en medio tiene un agujero del tamaño de una pelota de tenis. ¡Es el nuestro!

Y todo esto hace interesante la película. Porque Cristobal, según las pocas fuentes consultadas, fue una de las pocas personas que en los años 80 apostó por el cine de habla española en Estados Unidos y alcanzó el cielo (si no ponía esta expresión me daba algo, JA-JA-JA). Y este cine fue ante todo religioso. Y hay mucho más de este tipo de cine del que pensamos. No, no todo es de colgados como Cristobal. Hace poco puede visionar una cinta como Calvary (John Michael McDonagh, 2014). Y me pareció bastante interesante y estimulante. Incluso en nuestro país se hacen varias películas y documentales religiosos, y no resultan ofensivos ni irónicamente cómicos. Habría que mencionar que a veces es todo lo contrario; me tuvieron que llamar la atención con una obra anti Opus Dei que ganó sus buenos Goyas por las risas que me producía dicha cinta.

En fin, que en Sarajevo hay de todo. Hay buenas y malas películas. Y luego está Sabina K. Amén.

Sabina K

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *