Microcríticas de estrenos: 30 de noviembre (2012)

No parece que el tiempo vaya a acompañar este fin de semana, así que como siempre, nosotros os proponemos plan alternativo por si lo demás fallase: en primer lugar, la co-producción uruguayo-española Cruz del Sur llega a nuestras pantallas con una de esas historias de autoconocimiento tras la crisis económica, y en segundo lugar uno de los pesos pesados del cine político con Constantin Costa-Gavras y su nuevo arreón a las clases adineradas en El capital, donde destaca un fabuloso Gad Elmaleh.

 

Cruz del Sur

“Juan, un tipo que acaba de perder su empleo, pero vive con su familia en Montevideo (…) decide viajar a la ciudad condal para poner fin a una situación insostenible. (…) el primer tramo de Cruz del Sur nos introduce en el seno de esa familia haciendo gala de un tono dramático bien encontrado, que no resulta exacerbado y encaja perfectamente (…) La aparición de un simpático (…) argentino llamado Mariano, abrirá otros caminos a Juan y a partir de ese instante Cruz del Sur pasará a ser más un viaje de autoconocimiento que de tintes sociales, siendo la llegada de un romance imposible de afrontar y las nuevas amistades emprendidas una materia que quizá David Sanz y Tony López empuñan de un modo bastante blando. (…) tiene aciertos Cruz del Sur, como la forma en que sortea algún que otro momento embarazoso (…) o esa relación de blancos y negros entre Mariano y el propio Juan, pero el error termina llegando en un devenir de matices demasiado graves (…) que, en parte, echan por tierra un trabajo construído con esmero y humildad”

Crítica completa de Cruz del Sur

 

El capital / Le capital

“La película comienza de manera frenética y sin dar tiempo al espectador. (…) La estructura y los personajes son simples, como muchas veces lo han sido en el cine del reputado director. Uno queda sombrado al descubrir que todo tiene un aire a la nueva película de Kitano, Outrage. (…) Gavras da a entender que Europa, la Europa del sueño del bienestar de los últimos 50 años, ya sólo es un gran supermercado. (…) El protagonista, un maravilloso Gad Elmaleh (…) no deja de ser un títere sabedor de dicha condición que lucha contra todos y al que los demonios interiores se le presentan en más de una ocasión. (…) Todo no es perfecto en la cinta. Gavras subraya hasta el extremo ciertas ideas e intenciones (…) También abarca mucho, incluso demasiado y no todos los frentes se profundizan lo necesario (…). Pero da igual, sigue siendo una obra demoledora. El final (…) es una patada en el estómago, en los testículos y en el alma democrática de aquello que una vez se conoció como Europa.”

Crítica completa de El capital