Begin Again (John Carney)

Ocho años después de haber cautivado al mundo con Once, la historia de amor entre Glen Hansard y Markéta Irglová (y que en 2011 gozó de una especie de secuela documental con The Swell Season), parecía loable que tarde o temprano John Carney volviese a intentar una reválida dentro de un terreno parecido al que tanto éxito le otorgó. Así, tras un par de largometrajes que gozaron de escasísima repercusión (Zonad pasó sin pena ni gloria y The Rafters ni siquiera se distribuyó comercialmente), con Begin Again el cineasta irlandés vuelve la tan ansiada fórmula del drama romántico entre dos personajes del mundo de la música. Mismo planteamiento inicial pero esta vez con más presupuesto, la participación de actores de más renombre y el cambio de escenario desde las melancólicas calles de Dublín hasta nada menos que la ciudad de Nueva York.

Poniéndonos en situación, Begin Again sigue por un lado a Gretta (de nuevo, magnífica Keira Knightley), una compositora que junto a su novio Dav Kohl (Adam Levine, la voz del grupo Maroon 5) ha ido escalando en popularidad, hasta que finalmente éste la deja por otra. Desolada, Gretta inmediatamente tiene un golpe de fortuna al encontrarse con Dan (el siempre creíble Mark Ruffalo), que acaba de ser despedido de su oficio como productor de una discográfica, es medio alcohólico y está separado de su mujer, con la que tiene una hija. Pero en cuanto éste escucha cantar a Gretta, siente que hay en medio no sólo puede haber un buen álbum, sino también la posibilidad de relanzar su vida. De ahí el título que originariamente iba a tener este proyecto de Carney: Can a song save your life?

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Hecha la presentación, hay que decir que todas esas secuencias de Begin Again no suceden en una única línea temporal, sino que el montaje mezcla escenas en flash-back, partiendo del punto originario que acabamos de mencionar como es la primera vez que se encuentran Gretta y Dan. Una apuesta bastante arriesgada pero que por fortuna obtiene un gran resultado, ya que ayuda a impulsar la película desde el inicio, empatizando inmediatamente con los personajes y teniendo claro en todo momento qué es lo que está sucediendo.

En realidad, resulta bastante evidente que la película se ve enormemente beneficiada por la gran banda sonora que lleva tras de sí. A algunos temas míticos que suenan, Stevie Wonder o Frank Sinatra mediante, hay que sumar el excelente trabajo llevado a cabo por gente como Gregg Alexander, Nick Lashley e incluso el propio John Carney a la hora de construir un soundtrack original, precioso y muy acorde al argumento de la película. Eso sin menospreciar ni mucho menos la labor interpretativa de Keira Knightley, con una bonita voz, ni de Adam Levine, bastante más curtido en estas lides y que seguro se beneficiará de este debut en el cine (ya apareció en la serie American Horror Story).

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Pasados los tres cuartos de cinta, hay unos minutos de indefinición que hacen presagiar lo peor, pero tras una gran escena entre Knightley y Levine, Carney acaba poniendo el sello con un desenlace a la altura del resto de la obra, un final tan creíble como poderoso dramáticamente, tan triste como feliz, por muy paradójico que esto pueda ser. Un final que se queda muy parejo respecto al ya notable de Once, aunque el resto de la película sí que se pueda mostrar ligeramente inferior, sobre todo por ciertas alusiones a la ciudad que pudieran parecer un poco pastelosas si las comparamos con el frío retrato que se hizo de Dublín. En cualquier caso, Begin Again puede calificarse como una excelente película gracias a que Carney ha conseguido ofrecer la misma idea pero con suficientes cambios como para que existan pocos déjà vu respecto al filme irlandés, una capacidad adaptativa que volverá a seducir tanto a los fans que se creó en la mencionada película como a aquellos nuevos espectadores que quieran encontrarse con una bellísima historia sobre dos personajes descarriados en sus respectivas vidas pero completamente enamorados de la música.

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