Sofia (Meryem Benm’Barek-Aloïsi)

Cabalgando en la escena del panorama indie internacional como una de las sensaciones del último Festival de Cannes, Sofia se presenta como la ópera prima de su directora, Meryem Benm’Barek-Aloïsi, relatando la historia de un embarazo abrupto dentro del tradicionalismo excelso de la sociedad marroquí; el suceso tiene explicación bajo el denominado trastorno de “negación del embarazo”, proceso que no presenta los típicos síntomas de la gestación y provoca que de manera sorpresiva la protagonista que da título a la película rompa aguas en plena reunión familiar. El problema para la joven madre se presenta en el campo legislativo, ya que Marruecos condena con pena de prisión las relaciones entre personas del sexo opuesto que no hayan contraído matrimonio. Un entorno familiar con las ansias de elevar su posición, el enclave conjunto a una problemática para evitar la mala imagen (que hacen que rápidamente se busque a un padre para oficializar un matrimonio de conveniencia) y un drama tejido de manera sutil a modo de retrato férreo del conservadurismo de la sociedad marroquí son los andamiajes que tendrá esta más que interesante película.

Sólida en su mensaje, directa en ejecución, Sofia es una película que juega a dos bandas que claramente se nutrirán recíprocamente; el fundamento del hecho, que rápidamente se nos introduce, como es ese embarazo sorpresivo y las consecuencias que traerá consigo. Curiosamente, Sofia es la menos dolida ante el nacimiento abrupto de su criatura, algo que no se puede achacar a su círculo cercano: compromisos comerciales ponen en jaque a la familia ante las negativas repercusiones que esto pudiera conllevar; al mismo tiempo, una de sus familiares más cercanas aporta comprensión y sensibilidad a la verdadera víctima de todo esto, la propia Sofia. El otro fundamento existente en Sofia es la evolutiva denuncia que se hace de la propia sociedad marroquí, incapaz de transgredir una evolución parada por un conservadurismo cuasi primitivo. La cineasta apoya esta afirmación basándose en una herramienta muy útil, que muestra el sentimiento que se aglutina con la obra: la cercanía y apego que muestra a sus personajes, sus convicciones, razonamientos y actuaciones. Quizá Sofia sea el carácter más descuidado en esto, paseándose en pantalla con cierto aire fantasmagórico y retraído, pero cierto es que la película no necesita de un exorbitado tratado de su protagonista. El interés radica en todo su entorno, tanto personal como social, y el film se administra muy bien en su escasa hora y media para crear este duro retrato.

Aunque pudiera ser una historia y modelo fílmico ya vistos en anteriores años, Sofia es una cinta que domina con soltura sus tropos: el a veces incómodo entramado dramático ubicado en la familia, un choque de status sociales que acaba dinamitando a algunos de los personajes o la manipulación moral de los personajes de calado bajo siendo utilizados de manera mezquina para el propio interés; respecto a esto a Sofia se le une Omar, un joven al que se le atribuye en primera instancia la paternidad. El acierto con el que la joven cineasta afronta estas vicisitudes radica en que bajo su envoltorio de drama delimitado y con un carácter cuasi claustrofóbico para sus personajes, se comprende una recreación cercana a la situación que dramatiza, posiblemente más habitual de lo que se pudiera creer. Sofia es además una película que trata con mimo a su plantel de actores, dándoles momentos de lucidez por terrenos alejados de los derroteros habituales de estos conflictos intrafamiliares: la perspicacia de algunos diálogos, los silencios incómodos y los momentos de falsa calma serán los que dominen los repuntes dramáticos, en unas atrevidas maneras que el conjunto interpretativo ha sabido adaptarse.

Sofia se ha concebido como un acercamiento a un clima social existente, y Meryem Benm’Barek-Aloïsi lo plantea al espectador condensado unos 80 minutos que trazan un drama sencillo pero a la vez efectivo en sus exposiciones contextuales. El más que correcto acierto tonal y la evasión de ciertos estereotipos afianzan aún más la propuesta, consiguiendo que sea una cinta tan pequeña como alarmantemente efectiva.



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