Microcríticas de estrenos: 16 de noviembre (2012)

Doble crítica para el gran lanzamiento de la semana, Holy Motors, aunque todo ello sin olvidar las también recomendables La parte de los ángeles de Ken Loach y El festín de Babette de Gabriel Axel, que es reestrenada con motivo de su restauración por su 25 aniversario. A continuación, todas nuestras propuestas para el fin de semana:

 

El festín de Babette / Babettes gæstebud


«El Festín de Babette nos narra la historia de una pequeña comunidad luterana en el siglo XIX en un pequeño y aislado pueblo de pescadores de la costa (…) El festín de Babette es un canto a la vida muy sensorial y espiritual, un bello cuento sobre la felicidad de las cosas sencillas, la necesidad de mostrar el talento de cada uno como modo de expresión, la amistad, la tolerancia, la honestidad, el pasado, y la oposición entre el cuerpo y el espíritu. (…) Es una película de gestos, de pequeñas pinceladas, en la que las miradas están por encima de las palabras. (…) Un cine que peca de inofensivo en la parte final, pero que cautivará a los espectadores que tengan un paladar muy fino.»

Crítica completa de El festín de Babette

 

Holy Motors


«Una sala repleta de espectadores, un cineasta que busca desesperadamente un orificio en la pared y, al encontrarlo, observa desde la platea el interior de esa sala. ¿Declaración de intenciones o mímesis del espectador dentro de la propia pantalla? (…) Es en Holy Motors donde se replantea las barreras entre el cine y la realidad a través de la figura de un maravilloso Lavant (…) Sorprende y dota de coherencia al film que Holy Motors se mueva entre espacios industriales (…) Holy Motors es un punto de madurez en la carrera de Leos Carax donde, además de reflexionar sobre los límites del propio arte, demuestra que para él no existen en el suyo (…) donde deja entrever (…) las propias posibilidades de un celuloide que, por desgracia, no para de repetirse que parece muerto. Por si alguna duda había quedado, el propio Carax niega rotundamente.»

Crítica completa de Holy Motors (I)

«El arranque del esperado último trabajo de Carax nos deja bien claro ante qué tipo de experiencia nos enfrentamos. (…) Hipnótica, transgresora, desconcertante, divertida, conmovedora, y controvertida a partes iguales, Holy Motors despertará tantos odios como pasiones entre la audiencia por la extrañeza de su planteamiento. (…) El film transita por unos lugares y unas atmósferas poco comunes en el séptimo arte (…) Carax reflexiona, en una obra abierta a múltiples lecturas (…) sobre el poder de la narración y los narradores desde diferentes puntos de vista. (…) Holy Motors muestra sus atractivas cartas demasiado pronto, y lo que en principio resultaba tan fascinante acaba sorprendiendo menos en su parte final (…) Las últimas historias dejan cierta sensación de frialdad (…) y empañan ligeramente el conjunto total de la obra (…) Le ha costado decidirse, pero Carax ha vuelto por la puerta grande.»

Crítica completa de Holy Motors (II)

 

La parte de los ángeles / The angel’s share

«Las colaboraciones entre el veterano director de cine Ken Loach y el guionista Paul Laverty siempre nos han deparado un cine comprometido (…) El director (…) no olvida a las clases marginales ni su crítica a la burguesía y al sistema, pero esta vez lo hace en forma de comedia agridulce. (…) Durante la primera mitad se nos muestra un retrato ligero pero bastante acertado de ciertos aspectos de la sociedad actual inglesa: los desarraigos familiares, la incomunicación, el desempleo y sus consecuencias. (…) La película abusa del humor tontorrón, muchas veces escatológico, mediante varios tópicos del «hooliganismo social» (…) A pesar del citado humor grueso, la química existente entre sus marginados personajes ayuda a que acaben resultando entrañables. (…) Pese a sus más que evidentes defectos, el gran séquito de seguidores del británico seguramente saldrá contento con la experiencia, y los detractores pasarán un rato entretenido al observar que el maniqueísmo discursivo del británico está presente en menor medida de lo acostumbrado y no empaña la diversión.»

Crítica completa de La parte de los ángeles