El artista anónimo (Klaus Härö)

Esta película recuerda a El viejo y el mar, a esa lucha llena de sudor y sacrificio que realizó el señor Santiago para poder conservar contra viento y marea al gran pez (así fuera solo su esqueleto), pero su objetivo más que conseguir el pez era demostrar a los demás y a si mismo que aún tenía la gallardía y la fiereza para triunfar a pesar de sus años. Algo parecido sucede con Olavi, el cual conserva una vieja galería de arte en la que cada día son menos los clientes, pero a pesar de este decaimiento progresivo Olavi guarda en su corazón el sueño de poder realizar una última gran venta, y es en medio de estos tiempos de crisis en los que se encuentra con la posibilidad de adquirir en medio de una subasta un cuadro anónimo y mal tasado que parece ser en realidad un original del famoso pintor ruso Ilia Repin.

Olavi es un anciano con varios defectos, su obsesión con su trabajo y su pasión por al arte lo han ido alejando poco a poco de sus seres queridos de los cuales apenas tiene conciencia. En este sentido, habrá una subtrama familiar que envuelve a Olavi, su hija y un nieto, ya que a pesar de que la relación con ambos es bastante complicada, Olavi en su afán por conseguir el cuadro abusará de la poca confianza y cariño que le tienen con tal de concretar sus fines. Aquí subyace un comentario valioso con respecto a cómo muchas veces el mismo arte que se encarga de ensalzar o reflexionar sobre los distintos aspectos de la vida nos aísla de la realidad material y se vuelve un vicio nocivo y perjudicial para el ámbito cercano. Además de su familia, Olavi interactuará con unos cuantos colegas que serán sus otros puntos de apoyo en su travesía, ya que entre estos se ha desarrollado una cierta complicidad y tolerancia ante las pasiones compartidas como guardianes del arte.

En cuanto a la lucha por conseguir el cuadro de Repin, la cinta se esfuerza por generar una tensión entre las expectativas del anciano y las pocas probabilidades de triunfo con respecto a su compra; desde la incertidumbre sobre la validez del cuadro hasta la incapacidad de Olavi de reunir mucho dinero para la subasta, la cinta llena de obstáculos el camino de Olavi para que el espectador viva la angustia del protagonista.

Ya en los últimos momentos, la historia trata de labrar un mensaje reivindicativo de cómo la idea de triunfo puede ser más bien una cuestión de entrega y sacrificio desinteresado hacia los demás, un mensaje que también en parte se conecta con cómo la labor del artista en las sociedades se ha venido deteriorando y convirtiendo en una tarea cada día más mercantilista; esta conclusión, si bien muy valiosa, se termina elaborando de una manera apresurada, poco impactante y predecible, hecho que no daña la película, pero hace que se eche en falta un mayor desarrollo.

En cuanto a aspectos formales, la cinta sin necesidad de ser muy ambiciosa logra retratar el universo del personaje como uno que esta constantemente rodeado por esta pasión del protagonista, así como por el decaimiento progresivo de su vida; para esto será importante en cuanto a iluminación el efecto del polvo que circula y habita en la pequeña galería, y que la hace parecer por momentos como un objeto del pasado.

El artista anónimo es un trabajo interesante, que además de entretener invita a reflexionar sobre cómo influye la pasión por el arte en nosotros, una pequeña obra que a pesar de sus defectos vale la pena revisar hoy en un mundo donde el mercado se ha venido apropiando cada vez mas de todo lo que nos rodea.

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