Rey Gitano (Juanma Bajo Ulloa)

Han pasado ya dieciocho años desde que Juanma Bajo Ulloa dirigiese Airbag, una cinta que intentaba, a través de personajes zafios y gañanes, dar un repaso en modo satírico a la realidad de España durante esa época. La intención era clara: ofrecer un festín de risas de una manera gamberra y divertida, entretener al espectador a través de delincuencia, de desenfreno, de tópicos, defectos y alguna que otra virtud de nuestro país. La película terminó siendo un éxito entre el público, pero el único responsable de ello no sólo fue su director, sino también un Karra Elejalde que, además de cuajar una gran interpretación, tuvo la idea original de llevar a cabo tal disparatado argumento.

Dos decenios más tarde, Bajo Ulloa y Elejalde vuelven a unir sus fuerzas en Rey Gitano que, ya desde su planteamiento inicial, da pie a trazar varios paralelismos con la mencionada Airbag. En este último trabajo del cineasta vitoriano, un presunto hijo bastardo del Rey Juan Carlos se presenta ante una pareja de desgraciados como un agente de inteligencia español y les conmina a localizar a alguno de los miembros de la Familia Real para tomarles una muestra de ADN, aunque el verdadero objetivo del hijo ilegítimo, de etnia gitana, es utilizarla para así probar su derecho al trono antes de que el Príncipe Felipe sea proclamado como monarca. Como es de esperar, el dúo formado por José Mari y Primitivo no es en absoluto eficiente y atravesará mil y un situaciones absurdas para tratar de cumplir con su misión.

Se agradece que desde el primer momento Bajo Ulloa actúe con honestidad. Tiene claro que su obra debe destilar comicidad por los cuatro costados, y que el humor empleado para ello debe ser fácil, directo y lo más chabacano posible. La trama, aunque más compleja de lo previsto en un principio, pronto se deja entrever que no es más que una excusa para fabricar risas. Sin embargo, durante las primeras secuencias de José Mari y Primitivo, se nota que algo no va bien. La esperada carcajada no llega, por mucho que Karra Elejalde y Manuel Manquiña se esfuercen con su hábil registro cómico, no hay material en el guión para hacer reír a la gente. Poco a poco, se nota la escasa calidad de los chistes, algunos ya muy manidos y otros que, de tan burdos, pierden cualquier atisbo de gracia. Los personajes tienen cierta chispa; los gags, no.

La situación no hace más que empeorar en lo que se refiere a los secundarios. Arturo Valls no está del todo cómodo en su papel de Gaje aunque, por fortuna, consigue evitar las exageraciones. Pero no deja de ser un personaje fácilmente olvidable; esto también le sucede, de una manera aún más terrible, a María León como Dolores, la hija de José Mari, sin ninguna repercusión en la obra. Los miembros de la Familia Real no están mal caracterizados, pero les falta gancho (sólo es realmente graciosa la escena de Juan Carlos en el confesionario). En el plantel de malos no destaca nadie, pecando de muy soso el personaje de su cabecilla Rosa María Sardá. Algo más de sentido cómico poseen los posteriormente bautizados como Canta y Mañanas, a buen seguro los papeles mejor escritos de toda la película.

En Rey Gitano tampoco hay rastro de aquella crítica social a modo de sátira que vimos en Airbag. Los dos protagonistas están muy marcados ideológicamente, pero en ningún momento se explota esta situación para tirar un dardo a cualquiera de los bandos. No se aprovecha la presencia de un tipo del FMI o de chinos en la banda de organización criminal, tampoco se dispara contra los políticos (más allá de un par de apellidos con poca gracia) o a la Familia Real, aunque en la confesión del Rey sí hay un mínimo intento de echar picante al asunto con Urdangarin.

Al final, lo que pretendía ser una especie de sucesora espiritual de Airbag falla rotundamente en sus intenciones, ya que ni existe un humor a la altura de ésta (que tampoco era un prodigio, pero sí poseía bastante tino), ni consigue situarse a la altura de su tiempo, convirtiéndose en una obra bastante impersonal en la que ni siquiera queda la excusa de pasar un rato divertido. Rey Gitano parte de unos aceptables propósitos, pero las comedias absurdas tienen su límite en la sátira y el entretenimiento. Si no se llega a ninguna de estas dos metas, el tono cómico pierde su propósito y se torna en fallido. Por desgracia, es lo que sucede aquí. Nos seguiremos quedando con la muy interesante Airbag.

2 comentarios en «Rey Gitano (Juanma Bajo Ulloa)»

  1. ¿Qué está ocurriendo con Rey Gitano?

    La industria del espectáculo en la televisión, el cine, la radio y la prensa escrita, hacen un mal uso constante de los medios artísticos en provecho propio. Pero el artista no debe unirse a este rentable engaño. No puede detenerse más que en la verdad. Y lo mismo debemos hacer nosotros si queremos comprender qué anda buscando.
    R. Arnheim

    Lo de esta película es un sorprendente y sospechoso misterio. “El esperado regreso del director de Airbag”, pero resulta que al día siguiente de su estreno, e incluso antes, ya hay profusión de críticas negativas virulentas circulando por Internet en blogs y páginas webs, sin aún dar tiempo a verla.

    Yo la vi al tercer día del estreno y había público de todas las edades y de todo tipo, y la gente se reía, lo mismo que yo. No salgo de mi asombro cuando leo lo contrario. No es cierto. Entonces ¿por qué mienten o manipulan la realidad? Evidentemente, esta corriente de opinión negativa “creada” en apenas horas, habrá conseguido que mucha gente, sobre todo usuarios de Internet y su ámbito, decidan no ir a verla. Me resulta muy extraño que haya gente que se moleste en escribir en blogs y con urgencia cosas como “no os gastéis el dinero en verla”. Evidentemente, a la gente el dinero le afecta especialmente, muchos creen lo que dice Internet y ya no van. ¿Cómo puede ser que alguien se tome tantas molestias en desprestigiar una película? ¿Es por que es muy mala? Hay muchas películas malas al año, la gente las ve y tal vez lo comenta a sus amigos, pero no escribe en blogs advirtiendo de que no se vaya, como si fuese pecado o un asunto nacional. ¿Y por qué este enfado, esta agresividad y saña que nunca vemos contra otras películas españolas ni extranjeras? Pero me pregunto, si además a la mayoría de la gente no le ha dado tiempo a verla, ¿cómo es que casualmente la han visto el primer día sólo aquellos a los que no les gusta?. Extraño. Puede ser tal vez que pase como con los votos, que gana el partido cuyos votantes se movilizan. Quizá aquí esté ocurriendo que a los que nos ha gustado no le hemos dado inicialmente una importancia vital y no estamos escribiendo a favor en Internet. Por eso yo sí quiero ahora opinar.

    Hay críticas inusitadamente destructivas que hablan de lo técnico, lo cinematográfico, lo artístico, otras de la temática, del tono, hasta de la banda sonora (que incluye éxitos internacionales nunca vistos por mi antes en una película española). Cada “crítico” coge el aspecto que le parece y la destroza con sorprendente agresividad, pero no hay una unanimidad excepto en una cosa, el mensaje general de descrédito y recomendación de no verla. Por lo que sugiere más un “castigo” que una información veraz y rigurosa.

    Así se está desacreditando y difamando a un creador independiente y su obra. Y este parece uno de los quid de la cuestión: independiente.
    Que un autor tenga el valor de hacer por su cuenta y riesgo una película sin participación de televisiones públicas y sin su injerencia, tiene un precio y le hace merecedor de castigo. Hay que desprestigiar y hundir a quien crea que puede hacer lo que le dé la gana.
    Y esta puede ser otra de las claves de tanta negatividad: retratar un país como el nuestro resulta doloroso a quienes simplemente se sienten reflejados y rechazan que nuestro sistema es así, y por otro lado a quienes se sienten parte de la clase social y política parodiada. Porqué se hace con humor, ¿es que se está riendo de nosotros?
    Pero cuando no hay distancia histórica, el humor es la mejor herramienta para criticar. Llevar las situaciones y los personajes a lo grotesco, es un recurso utilizado desde los antiguos griegos hasta el esperpento en Valle Inclán, o Berlanga. Pero tal vez Juanma Bajo Ulloa habla de cosas que siguen siendo intocables y que están sucediendo ahora, (no olvidemos que tenemos una Ley Mordaza y la pasividad y tragaderas de aguantarla). Eso siempre resulta incómodo y peligroso. Pero eso es el arte y un artista de verdad siempre lo es.

    El problema no parece pues la calidad cinematográfica, no cuestionable, si no el contenido políticamente incorrecto de la película. Pero si algunos se sienten tan atacados y molestos será que el contenido es poderoso y la película es eficaz y acertada, pues consigue movilizar y agitar a la gente hasta ese extremo.

    Entre la lista interminable de pecados hay acusaciones de “buscar sólo el beneficio económico” ¿Entonces por qué no hacer una comedia amable al uso y evitar esta polémica? Pero si la búsqueda de rentabilidad económica es una grave falta, ¿por qué no se molestan tanto con el resto del cine comercial ¿por qué no escriben violentas diatribas contra Iron Man o las olvidables y clónicas comedias románticas de Antena 3 y Tele 5?

    Para mí es una película necesaria, pues necesario es que los artistas se impliquen, en un momento en que la cultura sufre un desprecio tan brutal por parte de las instituciones. Y agradezco que sea una comedia, porque el humor forma parte de nuestra idiosincrasia y nos acerca al mensaje.

    Y creo que no se debe callar ante este linchamiento porque esta clase de castigos muestran un claro posicionamiento ideológico, censor y reaccionario. No podemos dejar que las televisiones, los políticos, la prensa, decidan qué debemos ver y qué no. No hay que dejar que se ataque a un creador reconocido por el hecho de ser él mismo, por hacer lo que tiene que hacer. Hoy día no se puede eliminar como a Lorca a un cineasta, por eso se activan recursos más “civilizados” pero igualmente lamentables e intolerables en una sociedad que se pretende democrática y libre.

    Las películas son una manifestación artística muy democrática y popular y encima perduran en el tiempo. Son por tanto muy peligrosas para el pensamiento imperante cuando no son afines al régimen.
    Si el autor fuese poeta, no pasaría nada porque nadie lee poesía. Pero blande una cámara que habla con crudeza e ironía.

    Es de agradecer que existan directores así, libres y valientes, esa es la función del arte, conmover, perturbar y cuestionar. Y he dicho directores pero ¿hay alguien más haciendo algo así?. Entiendo que no me venga nadie a la mente, no parece algo muy saludable para un cineasta. Pero ya era hora de que alguien lo hiciera.

    Elisa Marinas (Actriz y Directora de Escena)

    Ved esto: http://goo.gl/0zBpzZ

    1. Sinceramente, para mí la película no merece ni hacerle una crítica. Machista, casposa, de humor? (si podemos llamarlo así) chabacano. Prácticamente un insulto a la cultura y a la inteligencia, sin guión, sin sentido y llena de caca-culo-pedo-pis. Se meten con la monarquía ¿y qué? de forma burda, sin decir nada ni llegar a ningún sitio. No creo que haya tenido una mano negra, con lo mala que es, no le hace falta.

      Raquel Glez.
      Guionista, Directora y Licenciada en Arte dramático.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *