King of Thorn (Kazuyoshi Katayama)

De un tiempo a esta parte, parece haberse asentado en el cine esa tendencia a realizar films sobre los cuentos clásicos que padres y abuelos nos leían a los pies de la cama para que nos durmiésemos. Desde el esperpéntico Pinocho 3K hasta ese despropósito que es Blancanieves y la leyenda del cazador todo parece valer a la hora de coger a los personajes originales y ponerles en la situación más surrealista que a uno se le ocurra (Reinterpretar, le llaman los más modernos).

Hay, no obstante, honrosas excepciones. Películas que, teniendo un cuento de hadas como base, consiguen llevarlo un punto más allá, establecer su propia historia, una historia compleja y llena de mil matices. Una historia que contará La Bella Durmiente de una versión totalmente futurista. en un futuro postapocalíptico, en el que un virus mortal que convierte a los infectados en piedra (El virus Medusa) se extiende a escala mundial. Una gran corporación farmacéutica decide habilitar, previo pago por supuesto, un castillo en Escocia con las más altas herramientas de tecnología punta para inducir a 500 enfermos en un sueño criogénico durante cien años y que así, cuando despierten, se pueda haber investigado la cura de este mal.

La adjudicación de las plazas en el castillo tiene lugar de una manera algo opaca y aleatoria. Tanto que Kasumi, una adolescente japonesa, es escogida para cubrir una de las codiciadas cápsulas criogénicas mientras que se deja fuera a su hermana gemela, también portadora del virus.

Buen planteamiento ¿verdad? Pues la verdadera historia ni siquiera ha comenzado. Algo interrumpe el sueño de los durmientes, que de repente encuentran con que el mundo no es tal y cómo lo dejaron. Extrañas enredaderas han crecido en el ambiente blanco y aséptico del castillo. Y lo que es peor, nadie sabe ni cuánto tiempo ha pasado; ni por qué están despiertos; ni si ya se verán libres del virus medusa; ni cómo pueden huir de un castillo que parece haberse convertido en un lugar francamente peligroso.

De este modo, pronto se forma un grupo que tratará de buscar la salida y las respuestas a todas estas preguntas. Kasumi se juntará con un tipo duro y con pinta de camorrista, Marco Owen, con Ron Portman, un policía que ejercerá de protector del grupo, una enfermera, Katherine Turner y un niño enganchado a los videojuegos, Tim.

Cada uno de los personajes de este grupo crece, se desarrolla y sigue su propio camino. Y eso no siempre es fácil. Porque lo que nos vamos a encontrar son curvas, muchas curvas. Aquí más que en la Fórmula 1, el que parpadee se puede perder algún elemento importante. El guión se pierde en sus propios vericuetos, todas las escenas tienen un sentido y es fácil perderse en ellas. La historia es de una complejidad fascinante y probablemente no se pueda entender del todo sin el cuento de Perrault en mano. En cada esquina del castillo podemos llevarnos una sorpresa.

Esta enorme historia, que deja a uno pensando sobre ella bastante tiempo después de que se hayan apagado las luces, se complementa con una animación muy cuidada y que tiene en los contrastes (Luz – oscuridad, Fantasía – realidad) su razón de ser, si bien ni imagen ni sonido pasan de ser meramente correctos.

En la parte negativa podemos destacar, precisamente, que lo que es virtud puede alejar a muchos de la película: La dificultad de seguir la historia y la lentitud narrativa pueden hacer desistir a más de uno. La necesidad, al final, de buscar también la parte visual hace que pierda algo de encanto. Y, ante todo, no podemos olvidar que estamos ante una adaptación de un manga, y la historia, por tanto, pierde matices. En este caso, el desarrollo de algunos personajes secundarios pierde mucha fuerza por acción del tiempo, y solo Katsumi, protagonista con sus «flashbacks» y su vida, y en menor medida Marco Owen, tienen una evolución completamente satisfactoria.

Pese a todo, probablemente estemos ante una de las producciones de anime para adultos más completa de los últimos años, y quien busque algo de profundidad en una obra de estas características quedará gratamente satisfecho con ella.

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