I Do Not Care If We Go Down in History As Barbarians (Radu Jude)

En esta página somos muy fans del cineasta rumano Radu Jude desde aquel estreno en Sarajevo de su cinta Everybody in Our Family (2012). A partir de entonces, la obsesión por el director balcánico ha sido jugar con el pasado de su país para hablar del presente, desde Aferim! (2015), donde nos llevaba al siglo XIX, Scarred Hearts (2016), que nos situaba en el periodo de entreguerras de los años 30 y el antisemitismo, y ahora con I Do Not Care If We Go Down in History As Barbarians, que nos sumerge en el año de 1941 y las masacres que el ejercito rumano ejerció sobre la población hebrea en su “glorioso” camino a través de lo que actualmente es Moldavia y Ucrania.

Al inicio de la obra, la actriz Ioana Iacob se presenta frente a la cámara para hablarnos del rol que va a interpretar, el de la directora teatral Mariana y su lucha por representar en medio de Bucarest la masacre de judíos en Odessa cuando los rumanos capturaron —los nacionalistas dirían liberaron— la ciudad.

El problema de Mariana es que nadie parece realmente contento con el cometido de su obra ni con lo que se insinúa, ya que ese periodo de la historia rumana sigue siendo muy controvertido en la actualidad con la figura del mariscal Antonescu, elevada aún a los altares, cuando no se excusan las atrocidades que ordenó o incluso directamente se siguen negando. Un país que continúa viendo a Rusia como el enemigo y prefiere hablar del periodo comunista, ya que fueron las víctimas y no los verdugos, como bien explica nuestra protagonista.

Así asistimos a la participación de extras que no quieren actuar como rusos, pero no tienen problemas en ser alemanes. O incluso quienes abandonan la obra enfadados por la imagen que se quiere dar del Mariscal. O, en algunos de sus mejores momentos, observamos el enfrentamiento entre un burócrata y la directora de la obra y los intentos del primero por hacer desistir de su intención alrededor de la misma. Lo maravilloso es que este funcionario público no es ninguna caricatura y plantea dilemas interesantes mientras tiene tiempo para flirtear con ella.

La obra esconde un sinfín de temas y miradas entre el pasado y el presente, o la manera en que se representa en el cine o en cualquier medio. O la inutilidad del arte para hacer reflexionar. Del racismo imperante todavía en la sociedad rumana —«¿Y encima tienes que poner a dos gitanos en la obra?», exclama alguien— a la “pasajera” obsesión de los artistas por temas que una vez finalizan, son abandonados. Todo esto con una fina ironía y un humor que brota nervioso entre conversaciones afiladas e intelectuales.

La cinta va de menos a más, hasta un final portentoso en la representación de la obra (en la misma plaza donde ondeaba la bandera nazi según se nos dijo al finalizar la proyección). Radu Jude crea un alter ego en la persona de Mariana y no desaprovecha la ocasión incluso para reírse de si mismo. Aunque, a diferencia de su personaje en la ficción, él lleva varias películas en que sus obsesiones no son pasajeras. Una “ficción” que se nos presenta como si fuera “real”. Podría tratarse de un documental sobre los problemas en finalizar la obra y las presiones que su directora sufre. Una heroína que lucha contra todos, sola, apoyada por un pequeño grupo de extras.

En difinitiva, I Do Not Care If We Go Down in History As Barbarians, frase que dejó anotada el Mariscal Antonescu acerca del extermino del pueblo judío, funciona a las mil maravillas como juego de espejos deformes que hablan del pasado y del presente, de la forma que entendemos la representación de la “realidad” y la “verdad”, ahora que se da por asumido que no existe, de la figura del artista, de como entendemos la historia nacional según nos convenga o de la ignorancia del público.

Y es que asusta pensar que después de una carrera cinematográfica donde Radu siempre ha criticado el racismo pasado y presente hacía el pueblo romaní y el judío, o se ha volcado con fiereza —por mucho que muestre una escala de grises— en los momentos más olvidados y oscuros de la historia rumana moderna, termine su obra de esa manera, tan pesimista, tan desesperanzadora.



2 Comments

  1. Monica wrote:

    Solo una pequeña corrección. La frase I Do Not Care If We Go Down in History As Barbarians no la pronunció el mariscal (que se llamaba Ion Antonescu), sino Mihai Antonescu (coincidencia de apellido y de ideología :)), que era ministro de exterior en el gobierno de Ion Antonescu con la ocasión del infeliz discurso.

  2. Monica wrote:

    Solo una pequeña corrección. La frase I Do Not Care If We Go Down in History As Barbarians no la pronunció el mariscal (que se llamaba Ion Antonescu), sino Mihai Antonescu (coincidencia de apellido y de ideología :)), que era ministro de exterior en el gobierno de Ion Antonescu con la ocasión del monstruoso discurso.