Hammer Productions: cuando el mito cae a pedazos

Cayéndose a pedazos: un mito a revisar.

Hablar de la Hammer, de sus pelis con su encanto de cartón piedra, y rendirse ante sus múltiples virtudes puede tener una parte de gafapastismo ilustrado. Mola, cierto, e incluso desde un punto de vista revisionista queda hasta de lo más ‹cool› reivindicar lo ‹vintage›. Una actitud, por otro lado, de la que no quedo exento pero aún así….

Todo tiene un límite y hay un punto en que por fan que uno sea el cutrerío no se puede defender. Es el caso del grupo de películas que aparecen en el pack House of Horror. Una colección variopinta de títulos tales como La monja poseída (Peter Sykes, 1976), Miedo en la noche (Jimmy Sangster, 1972), Demonios de la mente (Peter Sykes, 1972) o varios ‹exploitation› infames como Dr. Jekyll y su hermana Hyde (Roy Ward Baker, 1971) y La sangre en la tumba de la Momia (Seth Holt, Michael Carreras, 1971). Una bizarra mezcla de terror psicológico, revisionismo novelesco y posesiones demoníacas tan de moda en la época.

En todas ellas podemos encontrar un intento de resucitar a viejas glorias en franco declive como Richard Widmark, reincidir con clásicos de la compañía como Christopher Lee o bien meter a jovencitas prometedoras (por aquello de estar de buen ver, no por su talento) como Nastassja Kinski, pero en su mayoría vemos desfilar a un catálogo de desconocidos intérpretes que generan entre risa y desconcierto por sus pocas virtudes escénicas.

Más allá de esto, escenarios, decorados de baratillo, vestuarios reciclados, guiones infumables, destetes gratuitos (aunque muchos menos de lo deseable e incluso exigible) y una auténtica sensación de rutina, de filmación cansada, de seguir intentando exprimir un limón de una estética que estaba pasando de la artesanía entrañable a la cutrez más casposa.

Y lo peor de todo ello es que ni siquiera se puede recomendar el visionado de estos films bajo la perspectiva de ese género de películas que de tan malas son buenas. Entendámonos, lo ideal sería que ante este panorama estuviéramos frente a ese tipo de films que invitan al jolgorio y a las risas. El problema es que se lo toman demasiado en serio, tanto que no hay atisbo de humor ni de autocrítica.

¿Por qué hay entonces que valorar estos films? Pues como documento histórico. Como muestra de que la Hammer fue un día grande, pero para comprender su grandeza y reivindicarla con todo su poso emocional hay que desenterrar también sus épocas más oscuras. Una forma de decir, si se quiere, aquello de que «no hay que olvidar los errores para no repetirlos».

2 comentarios sobre “Hammer Productions: cuando el mito cae a pedazos”

  1. sabes que pasa que el cutre es Jacinto molina y vuestro sudaca serrador si no hubiera sido por los ingleses te habrias muerto de aburrimiento terrorífico la envidia es rabia es mala y vosotros en este país envés de hacer algo bueno con ella solo criticáis y escupis

  2. Dr. jeckyll and sister Hyde infame??? Qué despropósito! Con toda seguridad una de las mejores películas sobre el personaje con un Ralph Bates esplendoroso y unos detalles maravillosos que supera incluso a la versión del maestro Fisher. Hay que saber mirar las películas y no quedarse solo con detalles de producción. Y no soy gafapastas. Ja ja.

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