Arraianos (Eloy Enciso)

Inauguramos el apartado a reseñar lo visto en el Festival de cine europeo de Sevilla con esta propuesta venida desde Galicia. Arraianos es una cinta fronteriza, tanto formal como de fondo, situada como no podía ser, en algún lugar entre Portugal y la tierra de las Meigas.

Arraianos viene abalada por su paso en diferentes festivales, entre los que destaca Locarno. Es una propuesta arriesgada e ínfima en cuanto a medios y producción, rodada con un equipo pequeño de gente.

La película mezcla la cotidianidad peculiar de las zonas rurales gallegas con otros fragmentos más cercanos al documental ficcionado, donde asistimos al recital de fragmentos de la obra literaria O Bosque (de Jenaro Marinhas del Valle) entre los personajes, todos ellos actores no profesionales.

El retrato de la realidad a través del procedimiento de la ficción con toques de documental es el fuerte de una obra que se mantiene siempre por las sombras de lo metafórico, con un bosque que lo cubre todo y no deja pasar luz a ese pueblo anclado en la cotidianidad repetida durante los últimos decenios. Entre los monólogos de la obra de Jenaro Marinhas, las canciones de los lugareños y los detalles de la vida diaria del pueblo, Eloy Enciso logra pequeños milagros, como es captar, de manera maravillosa, algo tan abstracto como puede ser el idioma gallego. Tampoco podemos obviar el uso de sonido de la obra, donde es más importante lo que escuchamos que lo que vemos. De hecho, hay varios momentos, con los habitantes de ese pequeño microcosmos haciendo sus quehaceres, donde no vemos en primer termino sus cometidos, pero los escuchamos, y lo más prodigioso, lo sentimos, gracias al uso de los sonidos. Son estos, junto con las voces temblorosas de los ancianos, lo que aportan la banda sonora a la obra.

Por la obra sobrevuela también un tono de ensoñación. No hay nada que objetar a ello, pues vislumbramos en ello la mirada de su director sobre la tierra gallega. Los propios personajes no parecen orgánicos, ni sus diálogos ni sus poses. Está buscada su falta de naturalidad pero al mismo tiempo se imprime todo de cierto naturalismo, gracias a esa mencionada cotidianidad o a la posición de la cámara, siempre acechando como un intruso.

Si un primer momento el filme está impregnado de cierta fatalidad propia de la idiosincrasia del lugar, con unos personajes literalmente perdidos en medio de ningún lugar (aquí cobra especial relevancia el diálogo entre las dos ancianas del principio), poco a poco todo va cambiando hasta captar con la cámara cierta vitalidad. Sí, es cierto, están perdidos en medio de ningún lugar, pero no tienen nada que envidiar a ningún otro sitio y se nos muestra la alegría por lo que son sin tapujos.

Presentada en la sección de Nuevas Olas del Sevilla Festival de Cine Europeo, no ha sido una película fácil para el público. Pausada, saboreando cada plano y cada sensación, a muchos les ha parecido demasiado tediosa, por lo que no han terminado de disfrutar de una obra con sus aciertos y fallos. Y es que también hay que destacar que la propuesta acaba siendo demasiado dispersa, con una falta en ocasiones de una intención clara. Esto se puede deber a los problemas del rodaje, pues según su director, la obra fue rodada en un primer momento con la idea de meter una trama más lineal apoyado en los diálogos textuales de la obra O Bosque, pero tras un primer montaje se decidió volver a grabar y enfocar la película de otra manera, desechando buena parte del material rodado.

Esto no es malo, y nunca fue preocupante que un director vaya descubriendo su intención mientras rueda o incluso mientras se equivoca. La obra tiene un carácter propio y huye de la narración más convencional para sumergirnos en pequeñas estampas, tan reales como de ensoñación, para alimentar la fábula de una cinta de frontera, donde siempre se bordea esa línea, no tan sólo física entre Portugal y Galicia, sino de sueño y realidad (de hecho algunos diálogos y canciones disparan por ahí), forma y fondo.

Para terminar, cabe resaltar cierta manera de enfocar la vida, con un humor muy soterrado que está presente en todos los diálogos.

En definitiva, Arraianos es una propuesta que encaja perfectamente en el significado que se le quiere dar a la sección Nuevas Olas.