Blind (Eskil Vogt)

La ópera prima del cineasta noruego Eskil Vogt no puede resultar más interesante. Vogt, guionista de las obras Reprise (2006) y Oslo, 31 de Agosto (2011), ambas del cineasta Joachim Trier, traslada su universo creado en las dos películas mencionadas para llevarlo a otro nivel.

Blind

Blind sigue la vida de Ingrid, una mujer que se queda ciega y debe aceptar su nueva condición, pero ella prefiere encerrarse en su nuevo hogar como si fuera una trinchera y no salir al exterior para desesperación de su marido. Porque a parte de perder la vista, Ingrid puede perder su matrimonio e incluso la cordura si no actúa pronto.

El mayor acierto de la película es el punto de vista. Al principio creemos entender que la cámara es una especie de voyeur que se mete en el piso de la protagonista, o al menos que es una cámara objetiva. Pero luego descubrimos la realidad, el punto de vista es el punto de vista de la propia protagonista, sólo que al ser ciega ese punto de vista no tiene porque ser real, o al menos, e intentaré explicarme mejor, es el punto de vista de lo que ella percibe por el resto de los sentidos, la memoria que tiene y sus creencias.

Todo esto nos lleva a replantearnos todo lo anterior visto. Simplemente a partir de determinado momento, las escenas son el pensamiento de ella, alejadas totalmente de la realidad. Y sin embargo el espectador no deja de caer una y otra vez, creyendo ciegamente sin dudar de la veracidad de lo acontecido en pantalla. Esto funciona porque hay escenas que son irreales, y las entendemos como falsas, pero otras no, y nos pilla desprevenidos.

Tal vez todo queda explicado a la perfección en esa escena que se da un golpe en la cara con la puerta y vemos un terrible moratón y su expresión de dolor. Luego, cuando aparezca el marido ella dirá que no puede salir porque tiene una herida en la cara, a lo que su esposo dice sin emoción que no ve nada. Y entonces la cámara la enfoca a ella y vemos que efectivamente no tiene nada, que aunque se dio un golpe, este no era tan horrible como parecía.

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Es una lástima que para conseguir este efecto que deja aturdido al espectador deba mentir y hacer trampa al inicio, creando otras subtramas que desgraciadamente no llevan a ningún lado y que cogen caminos disparatados, por mucho que al final estas dos historias y la suya propia lleguen al mismo punto.

Nuestra protagonista escribe la historia que cree percibir de la infidelidad de su marido, la de la chica con la que contacta y la del alma solitaria enamorado de ella. Todo acaba por ser una función metalingüistica donde sus personajes deciden volverse en contra de ella.

Entonces… ¿qué es real en la película? ¿todo es mentira? ¿todo es producto de su imaginación? Es que no es tanto producto de su imaginación como descubrir su punto de vista. Son dos cosas diferentes y en la película están las dos; lo que ella escribe imaginando cosas (muchas de ellas absurdas, si lo piensas un poco) y su percepción de las cosas. Para más lío, las dos acaban fusionándose. Hay que admitir la brillante idea que resulta la de un punto de vista que más por inseguridades que por realmente haber perdido la vista, resulta poco fiable, pero no deja de ser “real”. La cinta juega a esto y se gana el cielo con un final que queda claro y da sentido a todo lo visto, salvo vuelvo a decir, dos historias que por si solas son redondas, ayudado además por un sentido del humor que brota en determinados momentos y que le sienta de maravilla al relato.

Es una de esas películas que se deja en la memoria y poco a poco va ganando. Un ejercicio brutal de intención por parte de su creador, con una clase magistral aunque algo engañosa sobre el punto de vista (la voz en off ayuda a que piquemos en el anzuelo, está todo muy medido para atraparnos). Pero se cae en su juego desde el inicio y sin darte cuenta.

Recomendable.

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