The Unknown Soldier (Aku Louhimies)

Con el aterrizaje hace unas semanas en nuestras carteleras de la cinta bélica dirigida por Sam Mendes 1917, resulta un buen momento ahora que parece que existe un cierto resurgir del interés del público más joven por el género bélico recordar la película finlandesa realizada en 2017 The Unknown Soldier dirigida por Aku Louhimies. Una película que, como la de Mendes, fue todo un éxito de crítica y público en Finlandia, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras del país nórdico.

En primer lugar cabe destacar que ésta se trata de un remake de otra de las películas más populares de Finlandia, la bélica de título homónimo El soldado desconocido (ambas sobre una adaptación de la novela de Väinö Linna), película que tuve la oportunidad de ver hace unos años y que recuerdo no me llamó mucho la atención, puesto que su largo metraje y frialdad narrativa me dejaron algo tibio, aunque sí que recuerdo que disfruté sus potentes secuencias de batallas.

En segundo, igualmente resulta reseñable su apuesta por un relato circular que abarca desde el inicio de la II Guerra Mundial hasta su culminación, arrancando y finalizando con una escena onírica de nado en un río que deja cierta sensación “lampedusiana” de que nada cambia a pesar de los muertos, destrucción y atrocidades acaecidos durante el transcurso de los años de guerra.

Finalmente, otro de los puntos fuertes que ostenta la película es su retrato entre patético y moralista del sinsentido de la guerra, suministrando en la superficie y en las interioridades del relato un aire pacifista y humanista que resulta al menos ciertamente agradable y reparador.

La película, a lo largo de sus tres horas de metraje, narra los acontecimientos que tuvieron lugar en el frente finlandés en los años que duró allí el conflicto armado durante la II Guerra Mundial. Un frente que enfrentó al ejército finés, con el apoyo y asistencia del III Reich, contra el ejército soviético. La historia se presenta como una narración coral de un grupo de soldados finlandeses que tratan de defender sus fronteras contra la invasión del ejército rojo.

La película no otorga el protagonismo a un soldado en particular, sino que describe con un tono bastante aséptico las vivencias en el frente de batalla de un grupo de jóvenes cuyos ideales no están del todo claros, sino que simplemente parece que han sido arrojados a la muerte por la ambición de dos naciones que persiguen intereses claramente contrapuestos. No será la vertiente política la elegida por Aku Louhimies para hacer avanzar la intriga y la narración propuesta. Pues aquí no encontraremos ni justificaciones de ningún lado del espectro político, ni tampoco los protagonistas serán retratados como héroes que intentaron salvaguardar la idiosincrasia finlandesa ante las ansías de conquista del demonio ruso.

Esta es una película donde no hay malos ni buenos. Simplemente se relatan unos hechos, siempre dolorosos y trágicos, que poco a poco irán minando la moral de los contendientes conforme los soldados van perdiendo la vida con el avance de los años, mostrando el absurdo y la destrucción moral y colectiva que encierra todo conflicto bélico.

Desde el punto de vista visual, nos encontramos con una película bélica modelo. Espectacular en cuanto a sus numerosas y prolongadas escenas de batalla, aunque en algunas ocasiones estas secuencias se prestan más al artificio que al realismo, en especial por la explotación en exceso de unos travellings que prenden la mecha gracias al desgarro y la sangre que brotan de las secuencias de acción. Intimista en los momentos en los que los soldados descansan del infierno vivido, dialogando acerca de sus anhelos o de sus recuerdos familiares. También se describirá con pormenores el disparate que afecta a las misiones ordenadas por el mando. Un mando que se observa temeroso y despistado ante la magnitud de los eventos que van aconteciendo, perro fiel de los dictámenes de un ejército alemán absolutamente despojado de razón y humanidad.

Quizás lo mejor de ofrece la película sea eso. La combinación de magníficas coreografías bélicas que hacen partícipe al espectador del pelotón que está siendo azotado por bombas y balas que silban sin descanso hasta matar al último hombre, con ese despojo de valor heroico con el que solían sazonar sus cintas el Hollywood de los cuarenta y cincuenta, o el cine de la Unión Soviética de esas mismas fechas. Pero serán las conversaciones mantenidas entre los diferentes soldados que irán apareciendo y desapareciendo de la pantalla el punto más interesante de la película. En estas conversaciones sin importancia se advertirá el miedo, el cansancio, la locura y la pesadumbre que brota del alma del combatiente. Del de cualquier lado de la trinchera. Del miedo a encontrarse en cualquier bosque, río o planicie con la muerte, único fiel compañero que nunca deserta del campo de batalla.

Sin embargo algo no acaba de convencerme. Y es que este mensaje pacifista versado en imágenes realistas a la vez que ornamentadas creo haberlo visto muchas veces en tantas otras películas del género. Asimismo, creo que el realizador finés abusa demasiado de largas secuencias de acción, estirando hasta la saciedad unas escenas que podrían haber sido más impactantes si se hubieran recortado en sus vectores más insípidos.

No serán por tanto la innovación ni la sorpresa los trazos más llamativos de esta película, sino que al término de la misma existirá cierta sensación de que lo contado ya lo hemos visto y mejor rubricado en alguna de las mejores cintas del cine bélico (como Uno rojo, división de choque, La delgada línea roja, la propia cinta original de esta película, o Masacre: Ven y mira por poner algunos ejemplos).

No obstante, The Unknown Soldier se eleva como una pieza muy interesante y sólida que seguramente será muy del gusto de los amantes del cine bélico clásico, aquel cine bélico que no tiende a abusar de los elementos más palomiteros. De ese cine bélico que pone el foco más en el factor humano que en las hazañas heroicas disfrutadas en medio de misiones suicidas.