Sesión doble: Eden Lake (2008) / Home Movie (2008)

Nueva sesión doble: en esta ocasión llegan los niños/adolescentes psicópatas con dos títulos obligatorios para cualquier buen aficionado al género: primero, Eden Lake de James Watkins, uno de esos escalofriantes films que le deja a uno con mal cuerpo, y por otro lado Home Movie, que haciendo del «found footage» su principal arma deja un debut la mar de inquietante, el de Christopher Denham con este trabajo enmarcado en la ola del cine independiente.

 

Eden Lake (James Watkins)

La premisa de Eden Lake no es nada nueva, y se inspira en multitud de films que tienen lugar en espacios apartados de la civilización, donde van a parar los sufridos protagonistas para pasar unos días tranquilos, sin tener el más mínimo conocimiento del infierno que les espera. Sin embargo, el director británico James Watkins sorprende y se sale de los patrones del género planteando una historia que trata de acercarse a la realidad y sus aspectos más cotidianos sin la presencia de fantasmas, monstruos, posesiones diabólicas, fenómenos paranormales, ni nada similar. La película estremece debido a que los causantes de la crueldad y violencia extrema serán un simple grupo de mocosos maleducados, y cuando el horror es presentado de esta forma tan cercana aterroriza más. Una de las mayores causas de la empatía que se produce con la pareja protagonista es propiciada porque la situación por la que pasan podría sucederle a cualquiera , tal y como acontecía en la excelente Funny Games, con la que comparte algunos planteamientos, aunque el británico lo haga de manera mucho más superficial y obvia que Haneke y se decante estéticamente por el Survival Horror. También nos remite a dos grandes películas de la década de los años 70: Perros de Paja y Deliverance, aunque aquí los hostigadores sean unos púberes adoradores del Whatsapp.

Los primeros augurios de mal rollo harán su aparición en el primer encuentro entre la pareja protagonista con un grupo de chavales mientras toman el sol. Una refriega generacional habitual y casi anecdótica, que consigue transmitir la inquietud, y nos hace intuir que será el comienzo de una situación mucho más aterradora. Lo que comienza como una gamberrada adolescente, acabará transformándose en una espiral de brutalidad, crueldad, horror y angustia, con la maldad del ser humano acechando sobre nuestras conciencias. La película presenta una interesante reflexión sobre como la falta de educación y la pérdida de valores pueden llevar a unos críos a cometer este tipo de atrocidades,  retratando a la perfección el estereotipo del joven problemático violento criado en un entorno dominado por la violencia. El por aquel entonces nobel director James Watkins también incide en el sensacionalismo informativo procedente de internet  y la extraña curiosidad del usuario que le lleva a ver todo tipo de vídeos vejatorios colgados en la red, que últimamente también abundan en los informativos de televisión.

De todos modos, pese a la mencionada crítica social, donde más acierta Eden Lake es en la conseguida tensión desplegada a un ritmo trepidante que va creciendo paulatinamente durante todo el metraje,  y que logra implicar de manera definitiva al espectador, mostrado de un modo creíble y sin demasiadas trampas por el camino. Sin llegar a extremos plenamente gore, hay situaciones puntuales en las que el director británico no se corta un ápice con el sadismo. También saca un excelente partido de los ambientes naturales donde tiene lugar la trama,  convirtiendo el escenario en un lugar agobiante, con una atmósfera opresiva y siniestra. La duración de la cinta es la justa, y cuando nos vamos preparando para uno de esos finales tan manidos en el género, nos vuelve a sorprender con un epílogo inesperado, nuevamente con una mirada extremadamente cruel y acusadora hacia el entorno familiar de las clases menos pudientes, y por ende hacia la sociedad que los cobija. Una moraleja tan implacable como discutible.

 Escrito por Pep S. Ledoux

 

Home Movie (Christopher Denham)

En el fantástico videoclip de los Yeah Yeah Yeahs Y control, dirigido por Spike Jonze, un grupo de niños y niñas, bien vestidos y perfectamente inocentes, lleva a cabo una celebración colectiva de la violencia que es puro nihilismo hedonista y amoral. En una pared se lee la siguiente sentencia: We are all going to hell. Ya que vamos a irnos directos al infierno, disfrutemos lo que nos queda. De este modo, asistimos a la inquietante estampa de la inocencia entregada al placer absurdo de la destrucción. Niños portando hachas, martillos y bates de beisbol, destruyendo coches y mobiliario, jugando y danzando alrededor de animales muertos en escenarios sórdidos y abandonados, hiriéndose y automutilándose… De un modo fantasmal y arty, Jonze logró una (¿impremeditada?) sublimación espiritual del clásico de Ibáñez Serrador ¿Quién puede matar a un niño? a través del lenguaje (visual, musical) del punk.

Esta introducción viene a cuento porque, viendo Home movie, volvieron a mi memoria las mismas sensaciones que el videoclip de Jonze logró despertarme en su momento, y volví a percibir esa mano hábil a la hora de capturar la fascinación malsana que emana de un infante cometiendo atrocidades. De, en fin, lo inquietantemente magnético que puede ser un niño cuando la inocencia que se le asocia ha sido reemplazada por incomprensibles arrebatos de maldad. En Home movie, cinta que vuelve a explotar (esta vez de forma inteligente, igual que en la reciente El último exorcismo) la estética y los postulados narrativos del found footage o metraje encontrado, son dos los niños dispuestos a brindar grandes cantidades de mal rollo al espectador. El debutante (y también actor, aunque no en esta cinta que nos ocupa) Christopher Denham maneja con habilidad los vídeos caseros y sabe construir una atmósfera progresivamente amenazadora a partir de pequeños signos de mal rollo desperdigados aquí y allá, de disonancias que sugieren que algo no marcha bien.

Lo interesante de Home movie, más allá de su capacidad para entretener e inquietar al espectador, está en su voluntad de no dar explicaciones al comportamiento de los críos. En este sentido, resulta bastante irónica (por fútil) la discusión entre ambos progenitores a la hora de intentar explicar el origen de su maldad: ¿es algo psicológico o sobrenatural? ¿Locura o posesión demoniaca? Da igual. Los niños juegan y ya no hay límites que separen lo correcto y lo incorrecto. Puede que, en determinados momentos, ceda a ciertos golpes de efecto desafortunados o se deslice por la senda de ese terror con niños chungos ya algo sobreexplotado y facilón, pero en general prefiere la sobriedad y la atmósfera antes que el sobresalto fabricado en la sala de posproducción. En tiempos en los que el terror se ahoga en todo tipo de convencionalismos, se agradece la modestia y eficacia de Home movie que, sin ser una obra maestra, al menos garantiza al aficionado al subgénero de pequeños psicópatas una hora y cuarto de malévolo entretenimiento rico en imágenes incómodas y poderosas.

Escrito por Nacho Villalba

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