Mis 10 trabajos favoritos de Gil Parrondo

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La pasada nochebuena nos dejó una de las figuras indiscutibles del cine español, el legendario decorador ganador de dos Oscar, Manuel Gil Parrondo. Estos dos premios los alcanzó por sus trabajos en Nicolás y Alejandra y Patton para Franklin J. Schaffner. Formado en la escuela del alemán Sigfrido Burmann, una de esas personalidades que el cine español tuvo la suerte de acoger en los años cuarenta siendo especialmente recordados sus maravillosos trabajos junto a Edgar Neville, la llegada del magnate Samuel Bronston a tierras españolas supuso todo un espaldarazo para su sublime carrera internacional.

Lejos de profundizar en su biografía, la cual ha sido perfectamente diseccionada en los numerosos artículos de homenaje que han rendido tributo a uno de los profesionales más humildes y honestos del cine español, me apetece recordarlo como creo mejor le gustaría, rememorando los que para mi son sus 10 mejores trabajos como responsable de la producción de arte. Sin más, aquí os dejo mis 10 Gil Parrondo favoritos.

1 — Simbad y la princesa (Nathan Juran)

Además de por el inolvidable diseño de efectos especiales en stop-motion creados por Ray Harryhausen, esta joya del cine fantástico contó igualmente con la contribución del asturiano quien recreó con acierto y magnetismo el universo de las mil y una noches en esta producción de bajo presupuesto cuya escasez económica quedó enmascarada gracias a la artesanía que desplegaron estos dos talentos inigualables del séptimo arte.

Simbad y la princesa

2 — Robin y Marian (Richard Lester)

Quizás la versión más realista y fatalista de la leyenda del buen ladrón medieval jamás llevada al cine, esta crepuscular obra hacía gala de una atmósfera nostálgica y trágica, beneficiándose de la efectiva exposición de esa Edad Media oscura y desmitificadora, plagada de castillos abandonados a su suerte en medio de la nada, realizada por un Gil Parrondo que vivía en aquellos años los momentos de mayor esplendor artístico.

3 — Nicolás y Alejandra (Franklin J. Schaffner)

Segundo oscar para Gil Parrondo y acaso su trabajo más elegante y estilizado. La historia del último Zar y el alzamiento de la revolución bolquevique escenificada a través de unos decorados que aspiraban la esencia de esos edificios e interiores que el maestro astur había moldeado en su colaboración con David Lean Dr. Zhivago. La pulcritud y perfección que brota de cada uno de los escenarios y rincones de esta obra deben sin duda  al maestro el hechizo que asiste a esta gran producción británica.

Nicolas y Alejandra

4 — Patton (Franklin J. Schaffner)

Primer oscar de Gil Parrondo que se añadieron a los 7 premios que alcanzó esta mítica cinta bélica, sin duda una de las más populares y aclamadas de toda la historia del cine. Los escenarios naturales en exteriores de Segovia, Madrid y Almería donde tenía lugar el desarrollo de la mayor parte de la trama fueron aprovechados por el maestro para embellecer una cinta de tono seco y áspero que desprendía ese olor a azufre y destrucción de esas grandes batallas coreografiadas por el general Patton en los últimos días de la II Guerra Mundial.

5 — Las bicicletas son para el verano (Jaime Chávarri)

Vuelta al pasado, a la nostalgia y a la guerra. En este caso la guerra civil y los demonios interiores que vienen persiguiendo a esas dos Españas que supo captar con su talento natural el decorador asturiano. Adaptación de una obra de teatro escrita por Fernando Fernán Gómez, la cinta contaba con ese decorado austero y sobrio característico del cine español ambientado en nuestra guerra civil, perfilando las estancias habituales de esa España sombría con un costumbrismo marca de la casa que posteriormente volvería a ser visitado en las muchas colaboraciones que tejieron Parrondo y el cineasta madrileño José Luis Garci.

6 — Los peces rojos (José Antonio Nieves Conde)

En mi opinión el primer trabajo magistral del homenajeado, donde se notan muy claras las influencias expresionistas del maestro Sigfrido Burmann. El entorno enrarecido y esquizofrénico que aspira el ambiente de esta indispensable aportación del cine español al género de suspense fue el perfecto caldo de cultivo para canalizar una decoración de interiores muy quebrada, torcida, surrealista si se me permite emplear este término que engalanaba con su perfil achacoso esta joya del séptimo arte patrio de los cincuenta.

7 — Fedra (Manuel Mur Oti)

Otra gema oculta de nuestra filmografía, Fedra irradiaba una mezcla hipnótica de escenarios naturales de la costa levantina fotografiados con brío y vehemencia por Mur Oti con unos hermosos decorados costumbristas que pintaban la artesanía y arquitectura de esta mágica geografía. Este delicado cocktail potenciaba su sabor nuevamente con cierta aura expresionista tanto en los claroscuros de la fotografía como en la aportación barroca de Gil Parrondo.

8 — Mr. Arkadin (Orson Welles)

Mr. Arkadin fue la lanzadera de Gil Parrondo hacia las producciones internacionales. A pesar de no aparecer en los títulos de crédito del film, la estrecha colaboración que se formó entre el asturiano y el propio Orson Welles legó a los aficionados al cine uno de los diseños de arte más extraños y divergentes del cine europeo de los cincuenta. Siguiendo los pasos abiertos con Los peces rojos, Gil Parrondo dio rienda suelta todas las enseñanzas aprendidas en la escuela formativa que significó su unión con Sigfrido Burmann, diseñando unos edificios e interiores que se podían identificar igualmente con los de una mansión perteneciente a una dinastía decadente como a los de un manicomio protagonista de una cinta de terror.

Mr Arkadin

9— Tiovivo C. 1950 (José Luis Garci)

Uno de sus trabajos menos valorados y por ello más reivindicables fue sin duda la recreación de ese Madrid de posguerra habitado tanto por pícaros bondadosos como por bohemios con alma de Chamberí. Este fresco, más que película, que es Tiovivo C. 1950 fue una oportunidad envidiable para que Gil Parrondo retornara a los ambientes y calles de ese Madrid nocturno, anhelante, alegre, nostálgico y siempre tierno de los años cincuenta. Un marco que Gil Parrondo conocía a la perfección, hecho que se siente en cada decorado que engalana esta obra que es preciso que entre por los ojos y los sentidos para poder gozarla en su plenitud.

10— El abuelo (José Luis Garci)

Nueva colaboración entre el director de arte y José Luis Garci, esta aclamada producción basada en la novela de Benito Pérez Gladós y nominada al oscar conoció tanto una versión cinematográfica de menor metraje como una miniserie de más de tres horas de duración. La hermosa fotografía que agasajaba los ojos del espectador permitió iluminar uno de los diseños de arte más pomposos, exuberantes y ricos del cine español. Gil Parrondo diseminó su maestría pintando unos portentosos interiores dotados de todo lujo y opulencia con esos exteriores indómitos de esa Asturias que vio nacer a nuestro añorado maestro. Un trabajo que demostraba el oficio de una de esas personalidades irrepetibles que echaremos de menos en nuestro cine.

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