Microcríticas de estrenos: 23 de noviembre (2012)

Si no tenéis plan este fin de semana, nosotros os lo ofrecemos con sumo placer, pues tanto el estreno de el resurgir de Paolo y Vittorio Taviani con la teatral César debe morir como la comedia sobre discapacitados de Geoffrey Enthoven, ganadora en la SEMINICI ’11, Hasta la vista, bien merecen una visita cinéfila a la gran pantalla.

 

César debe morir / Cesare deve morire

«En Padre patrón (…) cohabitaban dos elementos opuestos en perfecta y rara armonía: teatralidad y verdad. (…) Ahora (…) los hermanos Taviani vuelven a recuperar el interés y la atención de la crítica (…) con una cinta que vuelve a hacer malabarismos entre realidad y ficción (…) mientras intenta desentrañar el misterio del teatro, su finalidad, su valor. (…) Partiendo de la base de que la premisa es original y apasionante, el enfoque de los Taviani no consigue más que dinamitar sus muchas posibilidades. (…) En el epílogo, uno de los presos (…) dice mirando a la cámara: “Hasta que no descubrí el arte no me di cuenta de que esta celda es una auténtica prisión”. El teatro, el arte, entendido como ese bote salvavidas que te rescata de una realidad (…) En esta idea, que uno ya había aprehendido sin necesidad de que ningún personaje la expresara literalmente, está la fuerza y el principal interés de una película curiosa e irregular, que no logra sublimar la mixtura de ficción y documental (…), pero que como experimento y análisis del poder humanizador y redentor del arte, no está exenta de valor.»

Crítica completa de César debe morir

 

Hasta la Vista

«La historia de un ser humano terminal en busca de un último deseo no es la primera vez que se lleva a la pantalla. (…) En Hasta la vista, inspirándose muy levemente en la historia de un discapacitado estadounidense que mostró sus experiencias en un documental de la BBC, ha conseguido el reconocimiento de varios festivales (…) La película obliga a los espectadores a mirar de frente el asunto de la lucha de los discapacitados frente a una sociedad que les planta un terreno repleto de obstáculos y limitaciones, y lo hace tocando nuestra sensibilidad con modestia y sutileza, mediante una historia tierna, vital, melodramática, y muy divertida, en la que brilla especialmente la sencillez y la humanidad con la que se nos muestran sus imágenes. (…) Hasta la vista no cae en la condescendencia hacia estos particulares seres y expone su auténtica idiosincrasia, más allá de las barreras que provocan sus discapacidades. (…) El tratamiento humorístico hacia los discapacitados es muy sutil y respetuoso. No es el espectador quien se ríe de ellos, sino que son los propios implicados quienes se mofan de sí mismos.»

Crítica completa de Hasta la vista