Crítica a Mater amatísima de María Ruido | Cine maldito

Mater amatísima (María Ruido)

Vivimos en una sociedad y con un sistema económico hegemónico en los que la división sexual del trabajo sigue presente a través de los valores tradicionales y los ideales asociados a los géneros masculino y femenino. Especialmente relevante es el caso de las mujeres y su asignación por defecto del trabajo reproductivo que las define además para el resto del mundo como madres futuras o madres de hecho. Incluso las mismas estructuras familiares y la institución del matrimonio fuera de las concepciones religiosas —trasladadas al ámbito civil— replican los mismos valores deterministas en tanto en cuanto a lo biológico y expresados a través de una construcción cultural de miles de años relacionados con la idea, no carente de ambigüedad, de mujer. Es en el comienzo de Mater amatísima precisamente donde ya María Ruido realiza una declaración de intenciones incluyendo una conversación alrededor de la necesidad de redefinir estas organizaciones afectivas, políticas y de dinámica colectiva para poder transformar la sociedad que identificamos con el actual modelo neoliberal imperante. Un modelo que atomiza a los sujetos políticos y promueve el individualismo, destruyendo la necesidad o incluso el anhelo de luchar por cualquier cambio que involucre reconocerse parte de una clase oprimida. En el caso de las mujeres, el feminismo y los distintos movimientos de liberación han servido en las últimas décadas para cuestionar su propia situación y en consecuencia la idea de familia, sexualidad y reproducción.

María Ruido presenta una estructura en la que se aproxima a distintos niveles de su discurso apuntando ideas en el terreno de la construcción sociocultural del hecho reproductivo, en los mitos creados para representar ambiguamente el papel de la mujer en relación con su propio cuerpo y sus hijos, intercalando fragmentos de películas que ilustran ejemplos como el del relato clásico de Medea, pero también sucesos reales de actualidad que han consternado a la opinión pública. De aquí surge un cuestionamiento sistemático de los arquetipos preconcebidos de la mujer y de la perspectiva creada por el hombre sobre su destino, supuestamente escrito en la naturaleza pero perpetuado por relaciones de poder invisibilizados durante siglos que sólo recientemente —en términos históricos— han sido señalados, estudiados y deconstruidos. ¿Es la maternidad una meta ineludible para toda mujer? ¿Es un deseo, un privilegio o una necesidad? ¿Cómo conciliar el amor por los hijos con una experiencia terrible de maternidad? La maternidad mitificada, el instinto maternal, la falacia de los roles de género impuestos y la construcción de una expresión congénita de características incorporadas como innatas en cada una de ellas define la contradicción constante a la que tienen que enfrentarse.

Como la misma película recuerda, la maternidad se ha convertido en un nicho de mercado y aún así en este momento ya es posible pensar y por tanto desafiar y cambiar estas ideas inscritas en la propia historia y en la experiencia subjetiva de todo hijo y —de manera singularmente significativa— en la de cada hija hacia su madre. Una madre que además de sujeto propio sirve como modelo que recrea los elementos ahora analizados y cuya validez han entrado en una profunda crisis. ¿Cómo es posible que la maternidad haya sido contada y representada exclusivamente desde una perspectiva masculina en todos los medios de expresión artística? A partir de mujeres de distintos contextos, sus declaraciones y conversaciones, imágenes, narración en off y obras de arte la propia película es capaz incluso de poner a prueba su propia tesis y mostrar la posibilidad de una contranarrativa desde la mirada del espectador a partir de su interpretación no del todo descartable. Una contraposición de argumentos e imágenes a través del montaje que pone a prueba la lógica interna de este ensayo cinematográfico que podría decirse que sigue un diseño narrativo inspirado por una especie de materialismo dialéctico fílmico. Algo en lo que la evidente formación de tradición marxista de su directora influye significativamente en el desarrollo de esta obra y en el conjunto de toda su filmografía.



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