Lo mejor de 2014 por… Josué Castellano

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Todo lo que nos dio este último año es una retahíla de buen cine, ya no por su calidad y buen hacer (que también) si no por la variedad ofertada y los múltiples festivales que han reconocido a películas de géneros diversos. Cada vez más contrario a hacer listas de este tipo, por el comedero de cabeza que supone para un humilde servidor, tampoco me veo en las condiciones de ensalzar más a unas películas que a otras y, sobre todo, dejar fuera de la lista a otras tantas.

Quiero destacar en mayor medida el trabajo de los papeles femeninos y su relevancia en el medio cinematográfico del 2014, ya que se han convertido en el peso pesado de muchas cintas exhibidas y sin ellas mi interés habría descendido considerablemente.

Por otro lado, el enorme talento de nuestras producciones españolas, que a mi parecer han sabido trabajar a través de historias que cuentan cosas novedosas, no vistas con anterioridad y, a su vez, enseñan algo al espectador, fuera de convencionalismos facilones.

En esta clasificación no veréis todo el mejor cine del año que nos ha dejado, si no aquel que despertó en mí un interés desorbitado, que hasta que no pude ver esa película que tanto me “llamaba” no me quedé tranquilo y cuando por fin lo hice pude tacharlo de mi calendario de pendientes como si del final de una era se tratara, porque lo que sí que me enseñaron fue a valorar más lo que hago y a conseguir analizar y disfrutar, como un todo, lo que la gran pantalla me muestra.

Porque valorar y criticar el trabajo de muchos otros desde una butaca cómoda y en la oscuridad puede parecer ruin, pero el cine es para el espectador y somos la última cadena que lo hace posible, por lo tanto estamos preparados para dar la opinión final.

Y aquí es donde termino de hablar yo para dar paso a lo que cada una de estas 10 películas me han querido contar. Disfrútenlo.

10 – Ida  (Pawel Pawlikowski)

Ida nos cuenta una historia diferente dentro de un ambiente más que trillado, como es el nazismo y sus víctimas, con dos pilares asimétricos en forma de mujer que muestran una visión diferente pero que terminan entendiéndose. Rescata el blanco y negro para crear un clima más tétrico y armónico de una Polonia sin esperanza y repleta de preguntas sin contestar.

Sobrevalorada por muchos, es una película pequeña, en cierto sentido minimalista, que entra dentro del cine con mayúsculas. Por su sensibilidad y dureza sin llegar a la lágrima fácil y, a su vez, por la escasez de un diálogo que centra su potencial en la imagen, la cual dice más que las palabras, convierten a Ida en una joya del séptimo arte.

9 – Oh boy (Jan Ole Gerster)

Por narrar la vida de la generación perdida que a muchos nos define, aquella que nos presenta un futuro incierto, en la cual no encontramos un camino por el cual tirar e ir creciendo, donde tomamos decisiones por presión y no guiados por nuestro instinto.

Por ser una película que muestra el inconformismo personal, pero a su vez nos da un hilo de esperanza al enseñar que podemos solucionarlo por nosotros mismos si de verdad nos lo proponemos, pues no merece la pena deambular por la vida y esperar que ésta nos dé lo que pedimos.

Oh boy tiene un poco de muchos géneros cinematográficos. Sin embargo, es un regalo para los amantes de la «Nouvelle Vague», pues sus tintes fotográficos, personajes y música nos devuelve a estas películas surgidas en Francia, esta vez desde la visión de la vecina Alemania.

Oh Boy

8 – Carmina y amén (Paco León)

Primer caso en esta lista de que no siempre se cumple el dicho de “segundas partes nunca fueron buenas”. Carmina y Amén rompe con lo estipulado y, gracias a Paco León, se nos presenta una película ácida, sin una clasificación concreta que se enreda entre el humor negro y el drama personal y, sobretodo, con unas actrices de sobresaliente.

Se agradece la picaresca de la cinta, la mordacidad de su diálogo y como éste nos hace reír y sufrir, pues la segunda parte de Carmina mejora con creces a su predecesora y proyecta un retrato de la vida con la gracia española que solo aquí se puede conseguir dentro de los vaivenes y del hastío propio del día a día.

7 – El Gran Hotel Budapest (Wes Anderson)

Wes Anderson supo colocar su última película en el lugar y en el momento oportuno. Como solo él sabe hacerlo, nos regala una sucesión de imágenes coloridas armónicamente, con unos planos simétricos medidos al dedillo. Si a ello, le sumamos una aventura trepidante, sin descanso, donde siempre está sucediendo algo en cada escena, con unos personajes de altura y un humor mordaz tenemos la película más completa y profesional del director que ya nos sorprendió con Moonrise Kingdom.

Sin embargo, halago su trabajo por saber crear una historia partiendo de un período como fue el de entreguerras en Europa, mezclándolo con una muerte, una herencia, un hotel y un conserje. De eso trata El Gran Hotel Budapest y solo Anderson sabe cómo hacerlo perfecto.

El gran hotel Budapest

6 – Her (Spike Jonze)

Fue una de las películas que más me sorprendió y sigue haciéndolo. Por hacerme partícipe de una historia de amor que en un primer momento puede parecer atípica pero que realmente es lo que estamos viviendo hoy en día con la tecnología. Por crear una película tierna y dura a la vez y por un Joaquin Phoenix que muestra su inocencia y ternura en estado puro, un papel totalmente diferente a todo lo que ha hecho en su carrera.

Pero sobre todo por cambiar mi visión sobre Scarlett Johansson, algo que veía imposible, pues su voz se convierte en la protagonista del filme, encargada de cambiar el ritmo de la historia y de manejar nuestro estado de ánimo, hasta que los créditos aparecen en la pantalla y te deja sin palabras.

5 – Loreak (Jon Garaño, Jose Mari Goenaga)

La primera palabra que pronuncié al terminar de visualizar una de las películas españolas más importantes rodadas en euskera fue: ¿Ya?

Sin embargo, precisas de un período considerable para darte cuenta que con lo visualizado bastaba y que la unión entre las tres protagonistas es más armónica y preciosa incluso que la fotografía de la que goza. Loreak entra dentro de las películas que cuentan historias independientes, pero a medida que los minutos transcurren la unión es tan fuerte que llega a unificar tres papeles femeninos en uno solo.

De todos modos, precisa de un segundo vistazo para disfrutarla y hacer que el buen olor de las flores llegue a tu olfato y pienses: Viva el cine.

Loreak

4 – Nymphomaniac Vol. II (Lars von Trier)

He de reconocer que cuando Lars von Trier comienza un proyecto mis expectativas llegan a la cima de lo que uno puede llegar a esperar de una película. Tras el volumen I, estrenado a finales de 2013, quedé defraudado. Sin embargo, hay luz al final del túnel y esperé el mes que transcurrió entre una cinta y la otra. Cuando ese día llegó y pude ver el final de la historia relatada por una ninfómana volví a creer en su director y en su trabajo.

Por su crueldad mostrada al dedillo, las interpretaciones de Charlotte Gainsbourg y Shia LaBeouf, lo explícito de las imágenes y el final que cierra la película en círculo con el principio de la primera parte tengo que decir que mis expectativas han pasado de la cima y mis ansias por su próximo trabajo son más grandes incluso.

3 – Orígenes (Mike Cahill)

Clasifico a Orígenes como una de las mejores cintas del 2014 por su originalidad a la hora de contar una historia involucrada entre la ciencia y lo espiritual. La idea de analizar el ojo humano como forma de conocer la autenticidad y lo incomparable entre las personas crea una idea de belleza nunca vista. A su vez, los múltiples giros que se producen en el argumento llegaron a dejarme con la boca abierta un par de veces, incapaz de acabar con el bol de palomitas en el que tanto dinero invertí.

Por otra parte, un hecho que me fascinó fue cómo uno de los personajes tiene más peso y relevancia a partir del momento en que deja de aparecer en escena. Por ello, por su banda sonora, por la investigación trepidante que los protagonistas crean (y porque tiene uno de los carteles cinematográficos más preciosos hasta la fecha) se queda con la medalla de bronce.

Orígenes

2 – Mommy (Xavier Dolan)

La última película de Xavier Dolan es, para mí, la película más infravalorada del año por la crítica. No es ningún secreto cuando digo que el «enfant terrible» recrea la relación con su madre en cada una de sus películas (en mayor o menor medida), y gracias a su madurez ha conseguido realizar un largometraje digno de las mejores historias entre relaciones materno-filiales. Por la elección de los tres actores principales y sobre todo la evolución del personaje de la vecina que se introduce en la vida de estos dos miembros familiares, interpretado por Suzanne Clément, que la convierte, en la segunda mitad del metraje, en la protagonista indiscutible. Por el trabajo realizado en la imagen, creando angustia y presión cuando la cinta así lo requiere con un formato 4:3, por congeniar una banda sonora variada de diferentes estilos y épocas musicales y por ser el presagio de lo que puede llegar a crear este joven director quebequés, casi toca con la yema de los dedos el primer puesto.

1 – Magical Girl (Carlos Vermut)

¿Por qué finalmente me decanto por Magical Girl como lo mejor que me brindó el 2014?

Por la eterna lucha entre lo racional y lo pasional, presente en la sociedad actual y en cada uno de nosotros, reflejo de la vida que nos hace constantemente elegir.

Por recrear la realidad del país desde sucesos extremos.

Por el buen cine español que se ha cosechado, siendo esta cinta testigo de ello.

Por la interpretación sublime de Bárbara Lennie, perfecta en todas sus apariciones y tremenda en su idea de lanzar a un bebé por la ventana para preguntarse qué cara pondrían los padres de la criatura.

Por la inocencia de un título inspirado en un personaje anime y todo lo que conlleva hasta terminar en un terrible desenlace.

Y, finalmente, porque si no la situase en esta posición me estaría llevando más por la razón que por la pasión, y eso no es propio de mí.

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