Cannes 2013: Días 20 y 21 de mayo

Más Cannes con una buena ración de cine de toda clase y procedencia: los abucheos a Takashi Miike y su Shield of Straw encabezan este repaso en el que destacan especialmente una de las firmes candidatas a la Palma de Oro, La grande bellezza, así como una nueva aportación latinoamericana en Wakolda de Lucía Puenzo. También esta ahí un Soderbergh que ha convencido con Behind the Candelabra llegando del interesante al notable, y dos de las decepciones más sonadas: el quiero y no puedo de Canet y su Blood Ties, y la pretenciosa adaptación de James Franco con As I Lay Dying.

 

Shield of Straw (Takashi Miike)

Straw of Shield

Sergi Sánchez / La razón

“La premisa de «Shield of Straw» es atractiva (…) Actores ridículos, diálogos y situaciones risibles y una resolución tan épica como derivativa fueron celebrados por la Prensa con abucheos justos y unánimes.”

Martín Cuesta / Cinemaadhoc

Straw Shield es una especie de puesta al día de Ruta suicida (…) pero tan alocada, estrambótica y poco creíble que sólo puede interpretarse como un guiño del director más trollesco de nuestros tiempos.”

 

As I Lay Dying (James Franco)

As I Lay Dying

Sergi Sánchez / La razón

“La absoluta desintegración de los Bundren es contemplada por Franco con un insólito respeto a la letra, convirtiendo el trayecto en una densa, demasiado pretenciosa, reflexión sobre la muerte y sus tenebrosos ecos en los vivos. (…) En este suicida «egotrip» lo acompaña una pandilla de actores que equilibran su exceso de protagonismo con una modestia admirable.”

Nando Salvá / Cinemanía

As I Lay Dying, de James Franco, más o menos lo que cabe esperar cuando un tipo convencido de ser la reencarnación de Leonardo Da Vinci decide adapta a la pantalla la impenetrable e infilmable literatura de William Faulkner: pura pretenciosidad. ”

 

Blood Ties (Guillaume Canet)

Blood Ties portada

Sergi Sánchez / La razón

“«Blood Ties» podría considerarse una fusión de «Little Odessa» y «La noche es nuestra» (…) En «Blood Ties» son más importantes la selección de canciones del periodo, que saturan la banda sonora, y el detallismo del vestuario y la dirección artística que la construcción de los personajes o la intensidad dramática de sus conflictos”

María Guerra / Cadena SER

“Blood ties intenta ser un dramón familiar violento y frenético, y que se queda en un básico ejercicio de imitación de Scorsese, pero la batuta de Canet no tiene ni fuerza ni ritmo, incluso los tiros a quemarropa y los puñetazos están rodados de forma púdica y mano temblorosa.”

 

La grande bellezza (Paolo Sorrentino)

La grande bellezza 1

Luis Martínez / El mundo

“Sin duda, una obra maestra. Y bella. Profundamente bella. Hasta el ridículo. (…) Sorrentino consigue así crear un mundo propio e infectado cuyas venas se ofrecen de par en par a la sangre de gente como Fellini, De Sica o Risi; un universo operístico que se abre a los sentidos como la flor más gigante, magnética y repugnante.”

Nando Salvá / Cinemanía

La grande bellezza, de Paolo Sorrentino, una versión contemporánea de La dolce vita verdaderamente maravillosa: exuberante, hortera, emotiva, poética, bizarra, bellísima, alocada, festiva, melancólica… Un festival. ”

 

Behind the Candelabra (Steven Soderbergh)

Behind the Candelabra

Luis Martínez / El mundo

“El director opta por aplicar su método de cirujano a un personaje desmedido. Importa el contraste: el contacto del calor de la carne con el frío del bisturí. Y así, entre el folclore y los chistes ingeniosos, poco a poco emerge la imagen perfecta de una historia profundamente triste de soledad, rechazo, egoísmo, mentira y, recuérdese la época, sida.”

Sergi Sánchez / La razón

“Apabulla el despliegue visual de luces, trajes de lentejuelas, estética «kitsch» y exceso que desborda cada escena. Y, aunque es interesante y está bien rodada, lo mejor de la película son sus actores y el trasfondo social de la homosexualidad.”

 

Wakolda (Lucía Puenzo)

Wakolda

Luis Martínez / El mundo

“De nuevo, como en ‘XXY’ y ‘El niño pez’, la identidad, la extrañeza del cuerpo que se transforma, aparece como argumento. Pero esta vez al servicio de algo más íntimo: el horror en estado biológicamente puro. Y ése, en efecto, es el juego que propone Puenzo en su cinta: (…) asistir a cómo una sociedad es capaz de asumir con total tranquilidad lo peor en la más triste de las cotidianidades.”

Diego Batlle / La nación

“Más allá de la acumulación de capas, hay que indicar que Puenzo maneja la mayoría de ellas con precisión, rigor, recato y delicadeza, apoyada en un sólido elenco que sortea con muchísimo profesionalismo el desafío del idioma”

 

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