Bar Bahar (Maysaloun Hamoud)

Dos mujeres de origen palestino comparten piso en Tel Aviv. Las dos compaginan su trabajo con una vida social muy activa, yéndose continuamente de fiesta con sus amigos. Pero, bajo esa capa de libertad, ninguna de las dos goza realmente de autonomía. Hijas de un entorno que les obliga a buscarse un buen matrimonio si quieren ser respetadas, Leila lo intentará continuamente con su pretendiente, mientras que Salma ve cómo su familia no para de buscarle futuros maridos cuya personalidad está lejos de lo que la joven desea. Una situación aun más complicada es la de la profundamente creyente Nur, que al principio queda asustada por el libertinaje de sus nuevas compañeras de piso pero que, conforme avance la relación entre ellas y la de la propia Nur con su prometido, verá la realidad desde una perspectiva muy diferente.

Bar Bahar (o Bar Bahr, conocida como In Between internacionalmente) es el nombre de la película que, narrando los hechos descritos anteriormente, pretende elaborar un retrato sobre la situación de las mujeres en aquel territorio. Maysaloun Hamoud, cineasta israelí de origen húngaro, dirige su primer largometraje dando muestras de tener las intenciones claras. La directora va de frente, trata de poner de relieve las circunstancias que aun hoy en día empañan el futuro de muchas mujeres como las que vemos en la pantalla, y lo hace con un espíritu de denuncia clarividente desde el primer momento.

De hecho, toda la parte inicial es lo mejor de Bar Bahar. Sin necesidad de inmiscuirse en burdos detalles, Hamoud traza con criterio la naturaleza y temperamento de las tres protagonistas. Cada una tiene su propia razón de ser y es sencillo encontrar un porqué que justifique la simpatía que despiertan casi desde la primera escena que las vemos. Además, los diferentes estilos de vida le permiten a la cineasta realizar una denuncia común: da igual si la mujer es fiestera o austera, si estudia o trabaja, si es hetero u homosexual. Solo por ser mujer, ya está condenada a que la sociedad espere algo determinado de ella sin que la afectada lo pueda modificar.

La valentía de Hamoud a la hora de representar ciertas escenas está fuera de duda. Sabemos que lo que nos está contando es verídico porque lo conocemos por otros medios. Ahora bien… ¿realmente Bar Bahar resulta creíble en su conjunto? La demonización es una de las tácticas más inmediatas para reflejar la bajeza de una persona o colectivo. Su facilidad de uso le convierte en una herramienta muy usada, como lo demuestra cualquier telefilm en el que los “malos” son siempre personas trastornadas o de una brutalidad inhumana. En este caso, Bar Bahar también cae en ese viejo error: lleva al extremo a algunos personajes de manera que lo que vemos no son personas, sino monstruos. La película pasa entonces a un escenario diferente, donde el tópico y lo previsible toman el mando de los acontecimientos.

De esta manera, Bar Bahar condensa sus méritos en las intenciones de la directora y en ciertos detalles (como las meritorias interpretaciones de las protagonistas). La denuncia social que Hamoud realiza es loable y necesaria, pero la denuncia cinematográfica no está transmitida con la habilidad necesaria. Bar Bahar utiliza demasiados artificios para dotar a sus escenas de una espectacularidad que termina por neutralizar cualquier intento de profundizar en el verdadero problema. La directora rasga la superficie con entereza y sensibilidad, pero no acude más allá. Por ende, el film se convierte en una pieza de buen ritmo, que alterna con corrección sus momentos, pero que no es capaz de ofrecer algo que verdaderamente impacte.

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