Aharon Keshales y Navot Papushado… a examen

Miraba atentamente el póster [enlace] de Big Bad Wolves. La referencia al lobo la encontraba en su título, pero en la parte inferior veía claramente una muchachita de rojo en medio del bosque. Ahora que todos estamos pensando en lo mismo, retrocedamos en el tiempo hasta la primera película de este dúo israelí, Aharon Keshales y Navot Papushado, ya que con el estreno de su nueva película nos dan una excusa para hablar de Rabies.

Definición de Rabies: diseminación de chorros de agua ardiente que llegan a un irremediable punto de ebullición entre ataques de rabia momentáneos que surgen ante una tensión inesperada.

A Keshales y Papushado les gusta el más y mejor para deformar un simple slasher en una secuencia de acontecimientos conectados y complejos. El amor por el entretenimiento aparece espontáneamente en sus manos, generando un lascivo humor en las más complejas situaciones, o racionando obscenas casualidades que derrochan sangre y extrañeza mientras está ese elemento pulsor que no sabes cuando va a expandir la historia mucho más allá de los esperado.

Para ello se basan en todo tipo de elementos culturales y sociales que derrochan ingenio. Pero seamos claros, ¿acaso hay algo más popular y reconocible para la plebe fílmica que algunos de los más populares cuentos infantiles? ¿Y la consecución natural ante una injusticia no razonada no sería la rabieta explosiva? Un bosque manchado de sangre nos descubre sus intenciones.

Hansel & Gretel

Desde que los hermanos Grimm decidieron dejar a su suerte a dos hermanos en mitad del bosque, el cine se ha ocupado de distorsionar la inocencia dejando a la bruja de los dulces en una excusa miserable. A mí particularmente me gusta la versión de Ozon en Amantes criminales, pero aquí no queda atrás la propuesta inicial, dos hermanos que se encuentran en un bosque malheridos y perdidos, huyendo de algo y cuyo amor fraternal va más allá del sentido de supervivencia. Tenemos la excusa para adentrarnos en un más que transitado bosque lleno de gente que pasaba por allí sin esperar encontrar a nadie más.

Rabies- hansel y gretel

Los tres cerditos

Otro grupo de incautos se adentra en el bosque, esta vez en un coche, representando la versión más sexual del cuento de los cerditos. Aquí descubrimos a tres personas con la intención de encontrar el hogar perfecto donde cobijarse. Los tres tienen claro su objetivo, pero la implicación de cada uno para conseguirlo no supone un mismo esfuerzo. En este caso el ansiado hogar se encuentra entre las piernas de una bonita tenista, que se halla, a su modo, ajena a esta tensión. El lobo lo toman prestado en el siguiente cuento, el idealizado por los directores, y toma partido soplando de un modo un tanto particular. Estos tres jóvenes radian una particular visión de la vida, que con sus palabras y actos quedan marcadas. En realidad todos los personajes se caricaturizan a sí mismos en algún momento, todos son frágiles y todos son tensos, nadie es imparcial en el ojo ajeno.

Rabies- Los tres cerditos

Caperucita roja

A dos niveles, sin llegar a mezclarse, surgen dos analogías al cuento, donde aparece una Caperucita roja (vestida, cómo no, del color imprescindible) en medio del bosque que cae en las redes del lobo, uno amoral y peligroso, siempre con la presencia del cazador que desmonta su maestro plan, y a su vez, el futuro trazado para sí mismo. Se podría recrear la imagen de una abuelita, rompiendo con la esencia de moraleja y destruyendo el final del cuento en ambas ocasiones, ya que siempre hay una tercera persona velando por la inocente, bella y desprotegida Caperucita. El clásico se merece una especial atención, es tal vez la historia que mejor representa la evolución personal y retrata todo tipo de sectores sociales con un poco heroico o satisfactorio final en ambas vertientes.

Mientras los dos cuentos anteriores vienen gestados en una historia anterior a la película que se deja entrever pero no se llega a profundizar, las caperucitas aparecen al mezclar historias, personajes o grupúsculos que, al cohesionarse, saltan y proponen la destrucción total.

Rabies- Caperucita Roja

 «caperucita / lobo / cazador»

Porque en eso se basa, en manejar la histeria sin medida alguna, polos opuestos que en vez de atraerse consiguen dañarse, sin motivaciones, más allá de la protección o la supervivencia. Esto nos lleva al siguiente punto:

Las 1000 maneras de morder el polvo en plena naturaleza

O lo que viene a ser lo mismo, armas y trampas a manos del que las necesite. No hay mejor modo de crear el caos que dejando un arma junto al tipo más rabioso. En la naturaleza las armas son tan variopintas que permiten elucubrar todo tipo de situaciones. Los directores aprovechan esto para crear circunstancias irracionales y dar paso a la sangre. Están las armas que perduran en la naturaleza, trampas inesperadas u objetos imperecederos. También las que se utilizan como tal, y las que improvisadamente sirven para desfigurar cuerpos. Todas, introducidas por el hombre o por el paso del tiempo, destruyen de lo lindo.

Rabies- Armas

La evolución de las comunicaciones

La comunicación directa entre participantes es definitoria, pero no eficaz, todos hablan entre ellos y del mismo modo son totalmente inconscientes de los problemas de aquellos que se encuentran al otro lado del aparato. Los policías hablan con otros pero no se comunican entre ellos, los cazadores transmiten deseos y noticias importantes cuando el otro no puede responder, y para rematar, existe un punto álgido de la no-conversación, una familia que pasaba por allí, como todos los demás, y tienen una discusión insustancial, que se define con el silencio de aquel que escucha. Esta falta de comunicación es directamente dependiente de la crítica que se desprende de ella, donde incluso la policía es totalmente incorrecta en su día a día, dejando mensajes ocultos tras el entretenimiento. No hay salida si no hay interlocutor.

Rabies- Telecomunicaciones

Morir con las botas puestas ¿un slasher?

Cada cuento tiene su propio final, no satisfactorio, salvo en un caso. Es el más llamativo, el que define la película en todo momento. Es el que rompe la dinámica del slasher, ignorando cualquier libro de estilo, justo en el momento en que convierte al único asesino confeso en el elemento latente, sin llegar a involucrarlo plenamente en ninguna ocasión. La frase «y ahora es cuando se encuentran con él» es la que se pierde entre el eco de los frondosos árboles porque, en realidad, queda un cuento por aparecer en este film donde el único que no está presente es el cuentacuentos, y donde el exceso es la herramienta perfecta para nuestra recreación.

La bella durmiente

Rabies-La bella durmiente



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