Actual People (Kit Zauhar)

Hay un momento concreto en Actual People donde Riley, la protagonista, habla acerca de la sensación que le produce ese bagaje hacia un futuro en no pocos instantes confuso y voluble, que describe como una transición hacia el comienzo de la “vida real” y que, ante la respuesta de su interlocutor («¿No es esto la vida real?»), manifiesta esperar que esa “vida real” no sea así. Una afirmación que, sin embargo, parece materializarse fruto de la indecisión que toman los caminos en torno a un porvenir cuyo destino se reformula constantemente, dando pie a una sensación de desconcierto que Kit Zauhar, debutante para la ocasión que también toma el rol protagónico, refleja a la perfección mediante diálogos y situaciones sobre las que pivota el ánimo (e incluso reacciones) de Riley. Es a partir de esa exposición donde la ópera prima de la norteamericana cobra un sentido específico al retratar esa etapa tardo-adolescente donde las confrontaciones no son producidas sólo por la angustia vital de enfrentarse a circunstancias a las que se había sido ajeno hasta el momento, así como empezar a tomar esas decisiones que se antojan nuevas y que servirán para definir el periplo propio.

Zauhar es capaz de evidenciar todos esos motivos no sólo desde la escritura: su puesta en escena y la elección de emplazamientos a través de los que representar ese período vital —y que nos llevan de fiestas universitarias a pisos compartidos— complementan con gran acierto todo aquello que influye de un modo u otro en el desconcierto que experimenta Riley; y es que mediante los espacios, la cineasta es capaz de recoger de alguna manera ese desorden que alimenta poco a poco el recorrido de su protagonista. Una decisión respaldada asimismo por la manera de seguir a sus personajes, empleando ‹travellings› que dotan de una sensación de espontaneidad e inmediatez al conjunto, y hasta contribuyen con algún que otro inusitado movimiento —como ese vaivén durante la conversación que mantienen en la cama Riley y Leo— a captar imperfecciones en la forma que precisamente respaldan ese universo, concretando rasgos desde los que moldear su carácter casi de modo inconsciente.

Actual People se antoja así una ópera prima de lo más sugerente, lucida en la composición de un microcosmos particular, y que arroja a través del notable tratamiento de su personaje central los cimientos de una interesante línea discursiva que, además de sostener la aptitud de aportar pinceladas al género, plasma con verdad problemáticas más comunes de lo que acostumbramos a creer. Todo ello es dibujado por la cineasta a partir de las relaciones que mantiene Riley con sus compañeros, implementando con naturalidad conflictos que pueden surgir en cualquier contexto posible, y que dibuja con el trazo adecuado sin necesidad de convertirlos en un todo. Si hubiese que ponerle un pero, residiría en la forma (un tanto forzada, quizá) que establece Zauhar para otorgar un desenlace a esa cuestión, resolviendo en parte las inquietudes que persiguen a Riley; y digo en parte puesto que si bien sus últimas palabras arrojan cierto optimismo y parecen zanjar esas dudas sostenidas a lo largo del metraje, no deja de ser una incógnita cuya resolución se presume más compleja que la disposición propia. Sea como fuere, no hay otra conclusión posible que no se desprenda del carácter energético y resolutivo de Riley, que con esa sonrisa imborrable: ahora sí, ha asumido poder ser una persona real.

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