El susurro (Gustavo Hernández)

Gustavo Hernández tiene un concepto un tanto intrincado sobre la familia, en concreto la relación paterno-filial le da un juego asombroso a la hora de abordar el terror en sus películas, como demostró en La casa muda donde padre e hija tenían que restaurar una casa siniestra; en Virus: 32 donde madre e hija quedaban atrapadas de noche en un gran edificio que vigilaba la primera para enfrentarse con un extraño virus; y finalmente su última reinvención del género, El susurro, donde dos hermanos se encierran en un viejo caserón huyendo del influjo de su oscuro padre. Es necesario avanzar que el padre devendrá como el menor de sus problemas.

Podría parecer innecesario citar tanta película, pero parece una filia del director escarbar en los lazos familiares para crear alianzas a la hora de entender la supervivencia en los escenarios más macabros y a la vez íntimos. El susurro, más allá de esa retrospectiva paternofilial que tanto le caracteriza podría convertirse en la película definitiva de Gustavo Hernández. No conforme con sus tics habituales decide poner toda la carne en el asador, siendo capaz ya no solo de mezclar géneros, también combinar todo tipo de estímulos del universo del terror en una misma dirección.

No necesita ser novedoso sino saber adaptar grandes ideas ya conocidas en su propia historia y para eso Hernández tiene facilidad. Lo que podría conocerse como un drama familiar con tintes de thriller psicológico es simplemente un punto de partida para todo el caos que va a acontecer, donde participan ‹flashbacks›, metraje encontrado, fueras de cámara e invitados inesperados sin que todo junto justifique la palabra “exceso”.

El susurro busca iniciar un diálogo con las historias más clásicas del terror con las más novedosas tecnologías para que el sentido del ‹home invasion› —al final hay un niño y una joven encerrados en una casa antigua en medio de la nada— tenga todo tipo de matices. La historia no es para nada conformista y el instinto de supervivencia es una simple excusa para llegar a cada minuto un poco más lejos. Los recursos son limitados pero no por ello se quedan cortos, y aunque a simple vista parece que sabemos lo que puede estar a punto de ocurrir, esa necesidad de llegar a todo siempre prepara algún guiño inesperado al cine de terror, ¿acaso lo paranormal y las ‹snuff movies› no pueden competir en un duelo a muerte?

El cineasta uruguayo monta con El susurro una amalgama de historias ambiciosas donde demostrar la versatilidad de sus ideas y sabe conjugarlas visualmente para que no parezcan inconexas. Es una película que desde su propia sinopsis invita a la locura incongruente y que podría ser un festival de barbaridades que finalmente se complementa con un buen reparto capaz de dar vida y carisma a todos los sacrificios vividos en esta historia multicapa, donde cada giro sin retorno suma en vez de descuadrar todo lo contado anteriormente. Y si en algún momento pierde la credibilidad, el festival de momentos insanos hace por mantener el equilibrio y permitir la continuidad de la fiesta. Y si te acercas al film sin saber nada, quizá te hagas un favor que agradecerte a ti mismo más tarde.

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