El silencio del agua (Wei Shujun)

El silencio del agua, dirigida por Wei Shujun y nominada al Festival de Cannes en la sección Un Certain Regard, es un thriller inspirado en un crimen de la década de los ochenta, ambientado en Banpo, un pequeño pueblo de la China rural.

El inicio de la película, como tantos otros del género en cuestión, se ve marcado por un asesinato. En este caso, nos encontramos con el cuerpo de una anciana, acuchillado y arrullado suavemente por las corrientes del río que serpentea a través del pueblo. Y, a esta escena, por supuesto, se añade la presencia de un niño, testigo involuntario del crimen, que ha observado algo que no sabe cómo interpretar ni mucho menos esclarecer, inyectando así en la trama los símbolos y las confusiones que son tan característicos del género. Estos elementos clave nos invitan no solo a adentrarnos en la compleja psicología de los personajes principales, sino que, de manera más intensa y profunda, nos ofrecen una ventana a la esencia misma del pueblo y de sus habitantes. De esta forma, la narrativa va tejiendo una atmósfera densa, sombría y desolada, en la cual la lluvia, casi como un lamento perpetuo, se hace presente desde el inicio hasta el final de la historia, marcando el ritmo y el tono de los sucesos que se desencadenan a partir de este trágico evento.

El asesinato, siendo el primero en una serie que seguirá, no es más que el reflejo de una política que se encuentra en medio de una transición tumultuosa y agresiva dentro del país de China. Este acto violento sirve como una poderosa metáfora de los cambios bruscos y a menudo destructivos que están teniendo lugar en el tejido social y político del país. El director, con una habilidad notable, logra capturar y representar esta compleja dinámica, utilizando el crimen no solo como un elemento narrativo, sino también como un símbolo cargado de significado, que destaca la inestabilidad y las tensiones que se viven en el país durante este periodo de transformación.

La información, la trama y sus metáforas se entrelazan magistralmente en una película que destaca por su naturaleza cruda, intensa y áspera. En este entorno cinematográfico, la lluvia, como ya hemos mencionado, se convierte en un elemento omnipresente, tejiendo una atmósfera densa que envuelve cada escena y profundiza el tono sombrío de la narrativa. La presencia constante de la lluvia no solo añade una capa de complejidad visual y emocional, sino que también sirve como una metáfora fluida que refleja los temas turbulentos explorados a lo largo de la película.

Además, el uso de la cámara y sus técnicas revela una clara inspiración en el estilo de Jean-Pierre Melville, recordando en especial El silencio de un hombre (Le Samouraï, 1967), entre otras del género en cuestión, pero sobre todo al cine polar francés por su frialdad y estilización.

El silencio del agua, cuarta película de Wei Shujun, es un thriller con una puesta en escena más que notable y con una trama que permite entrever metáforas y alegorías entre el asesinato, el pueblo, el país, pero también en el tejido amoroso y afectivo del protagonista o, más bien, en la condición humana.

Podéis ver El silencio del agua en Filmin:

https://www.filmin.es/pelicula/el-silencio-del-agua

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