Blind Love (Julian Chou)

En su segundo largometraje, la directora taiwanesa Julian Chou adapta una novela de la escritora Essay Liu, en la que se explora la compleja situación personal y familiar que se produce cuando Shu-yi, una madre que trata de sostener a su familia, y Han, su hijo que está a punto de entrar en la universidad, inician de manera paralela una relación romántica con Xue-jin, una oftalmóloga y amante de la adolescencia de Shu-yi que regresa repentinamente a su vida. Madre e hijo, además, deben lidiar con la presencia represiva y emocionalmente hostil de Feng, el padre de familia absorbido por sus propios éxitos laborales, desconectado de las necesidades de su esposa e intolerante con los deseos y ambiciones de su hijo.

Blind Love es una historia con multitud de aristas, que, de una manera o de otra, tienen que ver con las estructuras familiares y sociales tradicionales como una atadura frente a la expresión y la realización personal. Esto está presente en el arco de Han, y en cómo su relación con Xue-jin, una mujer significativamente mayor que él, reproduce en cierto modo la necesidad de independencia del personaje; pero también, y particularmente, en el de Shu-yi, que representa la tesis principal de la cinta al abordar en ella las dificultades para la aceptación de las identidades ‹queer› en la sociedad taiwanesa, y cómo los años de prejuicios y discriminación permanecen a pesar de los significativos avances legales y la integración sobre el papel. El regreso de Xue-jin no solamente reaviva la llama en la protagonista, sino que cuestiona en retrospectiva todas sus decisiones vitales, el contexto de las mismas y la opresión social sobre sus propias emociones que culminó en un matrimonio infeliz y heteronormativo. En ese sentido, la relación entre ambas mujeres se siente tan pasional como melancólica y, a su manera, opresiva, recordando todo aquello que Shu-yi perdió en su momento y que ahora todavía no puede disfrutar con libertad.

Sin duda, el filme destaca por la ambición a todos los niveles del proyecto, que se demuestra en una realización que no se apresura y no se abruma frente a su propia gravedad temática. Chou imprime un ritmo sosegado a la película, explorando de manera detallada y paciente las grietas de la estructura familiar y abordando a lo largo de su metraje diversos temas y puntos de conflicto. El apartado visual, asimismo, es un reflejo de la meticulosidad del resto de la cinta, lleno de planos y composiciones muy trabajados a lo largo de sus casi dos horas y media. Es, en todos estos sentidos, un trabajo minucioso, que muestra la intención de trascender y abordar todos los temas que trata con la seriedad que merecen.

Y, sin embargo, hay un evento traumático al final de la cinta que da al traste con buena parte de esta pretensión; un suceso de tal gravedad que se le escapa de las manos al guion no terminando de encontrarle su sentido narrativo y emocional. Pese a los esfuerzos de la película por resultar sincera, a su minuciosidad y a la paciencia con la que se desarrolla, creo que hay una cierta limitación o una vulnerabilidad en ella, porque se marca objetivos muy ambiciosos, a nivel de representación y de mensaje, que tal vez sean demasiado grandes desde una perspectiva que, sospecho, no es la de identificación personal. Lo que quiere transmitir Blind Love es muy positivo, refleja los cambios sociales en favor de la integración de las identidades LGBTIQ+ y aboga por enterrar los prejuicios, pero uno no puede dejar de sentir que no entiende del todo lo que está contando ni todas sus implicaciones o, más concretamente, que no está emocionalmente dispuesta a adentrarse en ellas con la mirada profunda que requieren; y esto se pone de manifiesto en lo que rodea a este evento en concreto, en el que la empatía debería ser más radical y el significado de ese momento dentro del arco emocional del personaje debería ser más claro y comprometido con la narrativa que se presenta.

Blind Love es una buena película, y es sobre todo una película bienintencionada, que trata temas sensibles y atrevidos en una sociedad que todavía tiene limitaciones para aceptar e integrar la diversidad de las identidades ‹queer›. Tiene incluso un propósito didáctico y moralizador, y en ese sentido, es admirable su esfuerzo por abrazar la complejidad y ofrecer un todo coherente y minucioso en su estética y su ética. Al mismo tiempo, una obra que se plantea metas tan ambiciosas debe tener un cuidado especial en que sus cimientos sean capaces de sostenerlas y, por suerte para el disfrute del conjunto, la fragilidad de la estructura temática y emocional de esta cinta se manifiesta solo hacia el final.

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