En la sección Panorama de la Berlinale 2026 se estrena el filme debut de Ian de la Rosa: Iván & Hadoum, un «Romeo y Julieta en Almería» que reformula la épica romántica desde una mirada LGTBIQ+ contemporánea. El director (Granada, 38 años) ha realizado varios cortometrajes. Fue nominado al Goya y ganó el Gaudí al mejor cortometraje con Farrucas (2021). En 2015 dirigió su primer cortometraje Víctor XX, que participó en diversos festivales y recibió varios premios, entre ellos en Cannes Cinéfondation. Más tarde desarrolló la serie Normal para Movistar+ y recientemente ha trabajado como guionista de la serie Veneno.

Con Iván & Hadoum, De la Rosa propone «una historia de amor clásica con personajes y cuerpos que no lo son». Iván es un chico trans que vive y trabaja en el invernadero de tomates fundado por su padre, ya fallecido, y un amigo del padre, que hoy es su jefe. Allí conoce a Hadoum, una joven hispanomarroquí recién incorporada al trabajo.
Entre el plástico, la humedad y la luz filtrada del campo almeriense, nace una relación atravesada por el deseo y la pasión, pero también por las expectativas familiares y laborales. El anhelado ascenso de Iván pondrá a prueba su vínculo y le obligará a decidir qué tipo de persona quiere ser.
La película es, ante todo, un refugio. En contraste con la presión del pueblo y la familia, los paisajes de Almería, el viento, la luz, el mar y el desierto, y una simbólica sala de espejos construyen un espacio íntimo donde ambos pueden ser ellos mismos.
Almería es un territorio utilizado muchas veces por el cine para representar otros lugares: de México al Lejano Oeste. Incluso en superproducciones como La momia; Ian de la Rosa explica que se rodó mientras también filmaban Iván & Hadoum. No es casual que Almería aparezca aquí como lo que es: un paisaje concreto, vivo, con una fuerte presencia de comunidad marroquí-española que convive y, al mismo tiempo, permanece separada.

Hadoum es tozuda, con los pies en la tierra y las ideas claras. No se plantea si puede o no enamorarse de un chico trans; simplemente lo hace. Su identidad es transcultural y transformadora: no solo cambia ella, sino que transforma su entorno. Iván, por su parte, es un personaje de muchas capas, que habla poco pero siente mucho.
Los actores Silver Chicón y Herminia Loh explican que la preparación fue compleja y desafiante: un trabajo íntimo, sin guión cerrado y con abundante improvisación, apoyado por una coach (Mar Isern), coordinadora de intimidad, amiga y casi terapeuta. El proceso se centró en generar confianza y comodidad, en conectar con emociones profundas para que cada gesto contuviera lo que el personaje calla.
De la Rosa filma la sexualidad sin tabúes: la regla, el sexo, el cuerpo, con una naturalidad poco habitual, ampliando el foco «más allá de lo trans». No se trata de las dudas identitarias, sino de cómo los personajes se desenvuelven en un entorno que les exige definirse constantemente.
La película abre con Hadoum cantando una canción cargada de nostalgia, un eco de su padre y del regreso a casa: «estoy aquí, me he ido y he vuelto». Esa declaración íntima marca el tono de una obra que revisita las grandes epopeyas sentimentales desde lo cotidiano.

Iván & Hadoum es una experiencia transformadora, tanto para sus protagonistas como para el espectador: un melodrama contemporáneo en el que los cuerpos no normativos ocupan el centro del encuadre y donde el amor sigue siendo tan inevitable como imposible, pero aquí, bajo el plástico ardiente de un invernadero almeriense.






