Entrevista a Kristina Mikhailova, Inzhu Abeu y Dana Sabitova (River Dreams)

Os presentamos la entrevista a las principales responsables del documental híbrido River Dreams. Su directora, Kristina Mikhailova, su productora, Dana Sabitova, y una de las protagonistas del documental, la también actriz Inzhu Abeu, durante la presentación del film en la Berlinale 2026.

Es un placer para nosotras contar con todo el equipo en esta entrevista, no siempre se tiene la oportunidad de hablar con todas las que son importantes en un proyecto así. Si os queréis presentar y comentar qué hicisteis y cómo habéis acabado en este proyecto.

Kristina Mikhailova: Hoy tenemos a nuestra protagonista, Inzhu, una de las cinco compañeras que trajimos de Kazajistán a Berlín, de las que estamos muy orgullosas. Nos gustaría tener a más, claro, pero ya hay una multitud enorme en la alfombra roja. A Inzhu la visteis cerca de la escena final en la película. También está mi colega, mi querida amiga, mi querids compañera, mi querida todo, Dana Sabitova, que es quien produjo el film desde el principio.

Empezamos juntas en 2021, pero la idea surgió antes, yo misma hice una presentación anterior, desde entonces hemos trabajado juntas dedicándole tiempo cada día a este proyecto.

Empezamos con la idea, humilde y a la vez ambiciosa, de hacer un documental híbrido sobre el río. En Kazajistán, la gente lo llama río Aksay —su significado es río blanco, río puro—, pero es un río pequeño e insignificante. Para mí también era importante hacer la película precisamente sobre este río pequeño, que pasa desapercibido, porque así muchos podrían identificarse. Así que, en realidad, es la historia de todos los ríos de Asia Central. Esta es una historia sobre la hermandad femenina.

Primero vino el río, pero luego, ¿cómo surgió la decisión de filmar solo mujeres?

K.M.: Filmábamos a todas las personas que encontramos junto al río, así que observábamos todo el camino, pero yo pensaba en cómo darle voz al río, cómo dejarle hablar. Esa fue la primera línea de amor que tuvimos, y estaba muy conectada con las mujeres que conocí junto al río, todas eran diferentes, e intenté hablar un poco con ellas. También nos preguntamos Dana y yo qué tipo de río éramos y entonces surgió la idea, porque empezamos con una pregunta muy simple a primera vista, y al mismo tiempo, cuando le preguntas a una persona sobre esto, empieza a hablar de forma muy personal inmediatamente, desde cero, y eso ayudó a construir una base para una mejor comunicación con la interlocutora, además necesitas usar la imaginación para responder a esta pregunta. Para mí ese era exactamente el punto, permitir que las chicas usaran toda su imaginación, su comprensión, su confianza y sus sentimientos más profundos, solo para compartirlo conmigo, yo simplemente estaba guiando lo que ya tenían dentro.

Relacionado con esto, queríamos saber un poco cómo funcionaron todas las entrevistas juntas, porque dijiste que hiciste muchas entrevistas, obviamente muchas más de las que aparecen en el film, ¿cómo fue la interacción, era la primera vez que conocías a la persona que estabas entrevistando, o hablaste previamente con ellas para conocerlas un poco? ¿Fue como una primera pregunta en el primer encuentro? ¿Hacer la pregunta y responder?

K.M.: Esto fue diferente, así que hicimos algunos anuncios a lo largo del caudal del río en los pueblos, pusimos carteles por todas partes, carteles de estilo antiguo en las calles, en los árboles, que decía «si sientes el río dentro, acércate a nosotras». Así que esa fue la primera forma, y ​​conseguimos muchos castings de este modo, tras algunos de ellos, invitamos a chicas para la entrevista más grande. A algunas de las chicas las invité personalmente, porque las vi en el espacio, en una burbuja de Almaty: vi activistas, actrices y artistas, y las invité si tenía la sensación de que tenían un río dentro, así que hice conjeturas, apuestas. Tal vez solo una chica no encajaba, ella no era el río después de dos horas de la entrevista, ella era algo diferente, tal vez un camino pero no el río. En general, mi intuición fue muy rápida, encontré muchos, muchos ríos.

Inzhu, ¿nos puedes contar cómo fue en tu caso esta entrevista entre vosotras dos? Cómo te sentiste, y cómo fue para ti tener este espacio, si fue muy difícil conectar o manejar esta exposición. Cuando nosotras estábamos hablando de la película, llegamos a la conclusión de que se sintió como si fuera alguien hablando consigo misma, algo muy reflexivo, sentimos que fue un ambiente muy bueno e inspirador, una sensación que le llegaba al público. ¿Cómo fue la experiencia para vosotras?

Inzhu Abeu: Estaba tratando de recordar cómo conocí a Kristina y Dana, recuerdo haber ido a las proyecciones de películas que organizaron, pero creo que fue después de conocerlas, no recuerdo cómo nos conocimos. En general todas estamos en esta especie de burbuja artística de nuestro país, todo este crisol de culturas, simplemente estamos creando todas juntas allí. Yo no llegué a través de una convocatoria abierta, lo hice porque Kristina me invitó, sabía que estaban haciendo la película desde hacía bastante tiempo, así que fue como un gran viaje. Sentí algo de confianza aunque no hablamos demasiado anteriormente, no sabía mucho sobre Kristina ni Dana, pero nos conocíamos desde hacía bastante tiempo. Simplemente sentí esa confianza, sonaba como si fuera interesante: “sí, por qué no, vamos, hagámoslo”. Soy actriz, pero en este caso se trataba solo de una entrevista, y así lo traté, sin dudas. Ellas quieren preguntarme sobre algo, creen que tiene sentido, lo haré sin más.

Cuando llegamos allí estaba muy tranquila, instalamos las cámaras, las luces, todo, nos sentamos, todo el equipo se marchó, me quedé con Kristina, y fue una simple conversación, como si fuera entre amigas. Hubo algo de fluidez en ella porque no hubo un tema pactado, no nos preparamos, no me dijeron de qué íbamos a hablar, me hicieron la pregunta sobre en qué tipo de río estamos, y luego de alguna manera simplemente se intensificó en todos esos temas sobre la identidad, sobre la historia de violencia que escuchasteis en la película. Creo que hablamos hasta que empezamos a sentir frío, durante al menos dos horas, así que fue como una conversación larga y bastante tranquila al mismo tiempo.

K.M.: En realidad, grabábamos tres días seguidos, luego dos días libres, luego tres días seguidos de nuevo, así durante dos meses. Le pedí a Dana que no hiciéramos dos entrevistas en un día, porque nos estaba consumiendo. Tardábamos dos horas en preparar el set, le prestábamos mucha atención al entorno de la chica para que se expresara no solo con breves comentarios, sino también con el estilo visual y el entorno en el que aparece. La mayoría de las chicas estaban contentas con el entorno, porque incluso una de las protagonistas que aparece dos veces, Sasha, dijo: «si muriera y tuviese que ser un lugar, sería este lugar».

Vaya, qué locura…

K.M.: Fue una combinación increíble. Sasha aparece dos veces en la película, al principio y al final, y me encanta ese arco argumental. Al principio, dice que es una artista pequeña y después, al final, tras todo este recorrido, dice: «No me siento débil siendo pequeña, así que aunque sea pequeña, no significa que sea débil, y puedo resistir». Precisamente ese momento me ayudó a hablar de estas cosas, también con la joya, las alas de metal o cosas así.

I. A.: Fue divertido porque estudié arquitectura y no lo sabían. Simplemente coincidió, porque empezaron preguntándome sobre mí, y yo empecé a hablar de arquitectura, que es una parte importante de mi vida antes del cine y el teatro, y simplemente coincidió.

Eso tiene sentido también con el río, preguntando y dando sentido a los espacios. Creo que es tan hermoso, y se puede percibir de alguna manera como público, así que gracias, es muy bonito.

K.M.: Eso espero.

En la entrevista con Inzhu, creo que también cuenta su historia, pero supongo que no fue planeado. Imagino un ambiente de rodaje muy especial, tal vez trabajaste cómo querías que fuera el ambiente más allá de lo que querías filmar para que resultase más espontáneo. ¿Cómo conseguiste ese ambiente seguro, a qué le diste más importancia?

K. M.: La verdad es que tenemos dos asistentes extremadamente divertidas, que todos los días la liaban, pero también éramos muy serias al mismo tiempo, nos lo tomábamos muy en serio, como si cada toma tuviera que ser genial, teníamos entrevistas serias con las chicas. Mientras tanto Dana trataba de solucionar un millón de problemas e iba cuidando de todas, con el contrapunto de esas dos asistentes que todos los días la liaban, por lo que el estado de ánimo del equipo dependía de ellas.

Cuando viajamos con el equipo por el río, fue un poco diferente a mi viaje en solitario, así que intentamos que el equipo fuese lo más reducido posible, evitamos tener gente adicional, y eso significa que todos tuvieron que hacer varias tareas a la vez. Teníamos unas 15 personas como máximo y actuábamos como personajes de Hora de aventuras, solo para sentir todo el tiempo que era una aventura. De hecho lo fue, porque todos los días veíamos un nuevo lugar, a veces como un lugar dos veces dos en un día,  todo el tiempo conduciendo por carreteras que no eran apropiadas para el equipo de filmación, así que también fue muy divertido.

Con las chicas nunca establecí ninguna dirección de antemano, nunca me quedé absolutamente sin energía para afrontarlo, solo nos sentamos, nos preparamos, que todo sea cómodo y luego hablamos; de esta energía obtuve una dirección hacia dónde ir. Luego en la etapa de edición, por supuesto, ayudó mucho, porque teníamos una gran variedad de materiales, y ahí descubrimos cuáles eran los detonantes que todas las chicas repetían, y por qué los repetían. Entonces conectamos todo en una narrativa muy compleja, así que es una especie de narrativa panorámica, de mosaico, lo cual, aunque yo no tenía miedo, la gente que trabajaba conmigo tenía el miedo de que no pudiéramos unir tantos temas en un solo trabajo. Espero que tengamos un poco de éxito con eso, solo quería seguir el flujo del río, es decir, es caótico, solo necesitas establecer el hogar en algún punto, así que de verdad espero que hayamos incluido todos los temas aquí dentro.

¿Algunos de los temas tratados ya los tenías contemplados o simplemente los encontraste durante el rodaje? Por ejemplo está la escena de la prisión, ¿eran temas que surgían tras una entrevista previa y después decidías que quizá se podían explorar o estaba planeado en la pre-producción porque ya conocías este mosaico? ¿fue espontáneo? 

K. M.: ¿Sientes que fue espontáneo?

Dana Sabitova: Si miras el Google Maps de Kristina, tiene como cientos de puntos a lo largo del río, y si haces zoom puedes ver el río mismo por la cantidad de puntos, así que no puedo decir que fuera espontáneo. Primero Kristina viajó a lo largo del río sola, a veces con nuestro fotógrafo, para conocer a la gente junto al río y encontrar los lugares que quería, esto fue la parte de investigación sobre el río, y después de eso preparamos los puntos exactos que ella quería filmar. Tomó mucha preparación hacer eso. Por ejemplo, para la prisión tuvimos que pedir la solicitud para que aceptaran el rodaje en el interior con al menos un mes de anticipación, hubo mucha burocracia y papeleo, y cuando llegamos allí, incluso con el papel que obtuvimos que nos permitía hacerlo, tuvimos que esperar tres horas de pie porque querían meternos presión psicológica para que nos fuéramos, pero esperamos esas tres horas, yo estaba de pie junto a su puerta como diciendo «todavía estoy aquí».

No podemos ser tan espontáneas como el río, así que diría que la mayoría de los lugares a los que fuimos fueron planeados, pero como dice Kristina, teníamos mucho más material adicional que terminó en la película y, sin él, sin estas entrevistas adicionales, la película no tendría este conocimiento, no sería el mismo viaje. Es difícil filmar al lado del río, porque los vehículos no pueden llegar a algunos lugares, debes tener un permiso por adelantado, etc., así que gran parte de la ayuda fue de nuestro equipo y nuestro conductor, Karatakha, que fue muy amable. Era un hombre de mediana edad, muy serio, y yo entraba en pánico, dudaba del camino y él decía «no te preocupes, iremos allí». Su apoyo forma parte de la película, todos trabajaron para que fuera lo mejor posible, este viaje es un esfuerzo colectivo.

Esta es la primera película de Kazajistán en Berlín. ¿Cómo conseguisteis financiación? Comentabas que es un documental diferente, que la gente no ve muy a menudo por lo que a veces es difícil de convencer a los inversores.

D. S.: Diría que desde el principio quisimos internacionalizar la película. Hace cinco años no entendíamos bien qué significaría eso, pero lo conseguimos. Para conseguir financiación internacional, nos costó presentar el proyecto, no porque no lo entendieran, sino por la falta de confianza en nuestra región, y dado que se trata de una ópera prima de Kazajistán y este proyecto es tan complejo y experimental, el primer gran obstáculo fue la falta de confianza. Creo que con la película terminada la situación mejorará, pero necesitamos trabajar en el reconocimiento de la región en su conjunto, porque eso aumentaría las oportunidades para todos los cineastas, algo en lo que también estamos trabajando.

Esto sirve para financiación internacional y local, ya que tenemos una co-producción con Suiza y el Reino Unido. Sobre nuestros Fondos Nacionales Cinematográficos, no se han dedicado a las coproducciones desde hace mucho tiempo, y en la historia de este fondo solo ha funcionado un proyecto de co-producción. La película no está lista, solo es una película acabada con co-producción. No saben cómo operar con las co-producciones, porque están acostumbrados a dar un poco de dinero y luego quedarse con todos los derechos y con toda la distribución. Así que, si es una co-producción, funciona completamente diferente para ellos. No quieren trabajar en co-producciones, pero cuando tienen una mesa redonda, dicen: «Sí, estamos muy abiertos a la co-producción».

Participamos tres veces con este proyecto, y las tres veces ganamos, pero cuando llegó el momento de firmar los papeles, todo se detuvo. Al final funcionó muy bien, porque creo que si trabajáramos con la financiación estatal, tendríamos muchas restricciones en los temas a tratar, en el montaje… así que esto nos dio la libertad de hacer lo que realmente necesitábamos hacer. Realmente necesitaríamos repensar cómo los cineastas de nuestra región pueden trabajar con la financiación, porque si participamos en las financiaciones internacionales, competimos con cientos y miles de proyectos al mismo tiempo, no tenemos el nivel educativo para competir en eso, y en nuestro país tenemos recursos y ayudas muy limitadas, y esperan que hagamos un documental en tres meses, algo que no funciona así. Después acaban preguntándose por qué nuestras películas no van a grandes festivales, cuando esta es exactamente la razón, porque la producción no es lo que debería ser, así que necesitamos encontrar otra forma de hacerlo, estamos en plena búsqueda.

K. M.: Todavía lo estoy intentando averiguar, como dijo Axel en nuestro film.

D. S.: Muy buen ejemplo.

Ha sido la ‹premiere› de River Dreams y todo el mundo la ha visto pero, ¿qué esperáis ahora en cuanto a distribución, tanto en Kazajistán como a nivel internacional? ¿cuál es el objetivo ideal?

D. S.: Tenemos en marcha las ventas a nivel mundial, y estamos muy contentas de haberlas conseguido antes del estreno, así que tenemos mucha suerte. También se están encargando de las ventas internacionales. Esperamos con ansia la distribución internacional y también la distribución en cines, pero, como hemos oído, es difícil para los documentales conseguirlo, así que estamos buscando la manera de hacerlo.

En cuanto a Kazajistán, estamos muy, muy emocionadas, porque cuando estábamos filmando esta película, queríamos que nuestra gente la viera. Allí tenemos algunos festivales de cine, pero nos gusta mucho el festival Qyzqaras, que es un festival dedicado al cine femenino, así que esperamos participar en él, nos gustan mucho las películas que eligen y también el público que asiste. Como son independientes, son libres de elegir las películas que quieren mostrar, por lo que no existe la censura que a veces enfrentan otros festivales estatales, así que estamos muy emocionadas con la posibilidad. También queremos distribuir en cines por Kazajistán, pero debido a que es un espacio monopolístico, tal vez tendríamos que sobornar a alguien para llegar ahí, así que necesitamos más oportunidades de financiamiento para que pueda hacer que esto suceda.

Junto a Kristina llevamos la organización para cineastas de documentales en Asia Central, Women Make Docs, llevamos dos o tres años en el proyecto, organizamos proyecciones de documentales internacionales y locales para que podamos sentir a nuestra audiencia. Hicimos proyecciones en varias ciudades en Kazajistán y Asia Central, por lo general solo en un par de ciudades importantes, pero tratamos de convertirlo en algo más amplio, por eso este trabajo que hemos hecho durante tres años, trabajando a nuestro favor, podemos usar esta red y socios también para mover nuestra película, así que incluso si no tengo dinero para un soborno, estamos convencidas de que la gente verá la película porque trabajamos duro para conseguirlo.

Kristina, sobre tus referencias cinematográficas y de vida, ¿tienes algo que te gustaría compartir?

K. M.: Sí, tenía algunas referencias específicas para esta película. Una era un documental chino, no estoy segura de si ese director es muy famoso, pero de alguna manera lo encontré, hizo una película muy bonita sobre las montañas en China, que cavan muy profundo para conseguir hierro, así que existe una especie de desastre natural en base a la extracción porque cavan demasiado y recuerdo que me gustó mucho la idea de que la montaña se convierta en un monstruo y ataque a la gente, algo que este hombre convirtió en un documental —el documental es Behemoth de Zhao Liang (2015)—. Fue una inspiración muy extraña, ni siquiera puedo entender cómo llegué a esa película o por qué la vi en tiempos en los que nunca viajaba a festivales, pero de alguna manera la vi, y fue una agradable experiencia.

También me inspiré mucho en Emir Kusturica y su película El tiempo de los gitanos (1988), mi idea no era filmar exactamente la escena de la película, pero había una donde se hacía un ritual pagano con la gente desnuda nadando en el río alrededor del fuego, el día en que las niñas y los niños se convierten en adultos, una forma de perder la inocencia. Me inspiré mucho en esta escena e imaginé una forma de darle continuidad en mi cabeza, de hecho estaba en el guion inicial pero, desafortunadamente, no conseguimos dinero para filmarla, así que tengo claro que será la escena inicial de mi próxima película. Quería que todas mis chicas nadaran desnudas en el océano al amanecer, pero era lo último que quedaba por rodar y nuestros recursos financieros eran ya nulos. Pensamos junto a Donna cómo hacerlo pero finalmente tomé una decisión muy dura por mi parte y decidí que estaba bien, que debíamos sacrificar la escena, que debíamos hacerlo con el material que ya teníamos.

Finalmente esa sensación de liberación que buscaba para la escena final vino de las inundaciones, en este caso creadas artificialmente por un error gubernamental, pero en general suele ser algo natural, algo negativo pero natural, que representa ese océano furioso que filmé junto a Donna. Lo hicimos solo dos de nosotras porque sucedió muy rápido. Estábamos en el sur de Kazajistán y esto sucedió en el norte, nuestro país es enorme así que todo quedaba muy lejos. Compramos los billetes con el poco dinero que quedaba y nuestro director de fotografía no estaba disponible, así que me enseñó en una noche cómo filmar con una enorme cámara RED. Tuvo también que enseñarme a cambiar lentes, teniendo en cuenta que la cámara era alquilada y todo tenía que salir bien a la primera. Fui con Donna, ella se encargaba del sonido. La gente que estaba allí perdió sus casas, lo perdió todo, pero intentábamos no solo filmar lo que ocurría sino captar el sentido del desastre, esa vibración del desastre era lo que quería sentir al final de la película, pero no en un mal sentido, sino con el significado de un desastre que limpia el espacio para dejar surgir algo nuevo, que también comparte intención con el último clip musical que algunas personas atacaron porque no lo entendieron.

En la primera proyección de la película tuvimos el comentario de una mujer: «Soy una vieja feminista y creo que va en contra del feminismo». En realidad es una ironía, una post-ironía. Me gusta mucho esa escena con Dana porque estábamos divirtiéndonos mucho tratando de encontrar una manera de no pagar a los dueños de los derechos porque son muy famosos y extremadamente caros. Dana estuvo mucho tiempo enviando mensajes de WhatsApp al abogado para negociar.

D. S.: Pero fueron muy agradables, quiero decir que vieron la película y dijeron que sí, que realmente les gustaba la película y estaban abiertos a usar la música. Para que nos entiendas, es como si las Pussycat Dolls cantaran en Kazajistán.

Cuando regreses a Kazajistán después de Berlín y toda la promoción, ¿qué crees que te llevarás contigo? ¿Qué te depara el futuro?

K. M.: Primero viajaremos a un segundo festival que no esperábamos en absoluto, es un festival de cine de derechos humanos, el One World, al que nos invitaron incluso desde el primer corte preliminar de la película hace mucho, aunque no hicimos intencionalmente la película sobre derechos humanos, sino que era una película híbrida, una directora loca rodando ideas locas. Allí estaremos.

Después de eso también espero participar en otros festivales. Planeamos el estreno en Kazajistán para el verano en el festival que Dana mencionó antes. Esta es la mejor manera de acercarse a Kazajistán porque necesitas tener reconocimientos internacionales, algo de prensa para crear interés en Kazajistán. Incluso cuando pedimos apoyo para el viaje aquí a Berlín en algunas instituciones culturales, obtuvimos una respuesta muy graciosa de una de ellas, dijeron que no era un festival de clase A; les confirmamos que sí lo era y entonces aceptaron el error, pero dijeron que no estábamos en la Sección oficial a competición. Solo se interesaban si íbamos a competición. Es así como funciona. Dana tuvo que sacrificar la mitad de su vida para obtener las visas para todas las chicas y los billetes, todo porque quería que todas las chicas estuvieran presentes para sentir el apoyo tanto aquí como al volver a casa, algo que no debíamos vivir nosotras dos solas, quería que todas volvamos a casa con esa energía para que podamos impulsar mejor las cosas. Algunas de las chicas vinieron por primera vez a Europa, y es algo por lo que estoy extremadamente feliz.

Inzhu, ¿tú qué te llevarás a Kazajistán?

I. A.: Tengo mucho que llevarme. Tengo una gran conexión con este lugar, el lugar donde Berlín se desarrolla. Estudié arquitectura, como mencioné, e investigué sobre toda esta zona. Estaba caminando por aquí en Google Earth, investigando y mirando este palacio de la Berlinale y viendo cómo están dispuestas las alfombras rojas. Pensé: «sería genial estar allí algún día». Pero nunca pensé que haría cine o teatro; era estudiante de arquitectura en China y luego hice teatro, han pasado seis años y ahora estoy aquí gracias a Kristina y Dana. Es como si algunos puntos de la vida se conectaran, como en el documental. Cuando haces arte o cine tu vida se vuelve diferente de alguna manera porque piensas diferente y atraes cosas diferentes, así que es enorme toda esta experiencia de estar aquí y compartir el momento con todo el equipo, estar en este lugar exacto, en este momento exacto, además hay bastantes personas de Kazajistán en el festival este año y me llena de felicidad ser amiga de todos ellos y el estar aquí todos juntos.

Ayer en la proyección al principio la estaba viendo y pensé «Dios mío» y luego está esa música de violonchelo y no paraba de pensar «es tan hermosa». Es una experiencia colectiva muy disfrutable. Ves el resultado y todo se conecta, piensas en las historias que vivimos durante el rodaje de la película en el país y dentro de nuestra sociedad, dentro de nuestra pequeña burbuja y fuera de ella, y en qué tipo de situación nos encontramos ahora. Esta película realmente crea un flujo enorme, crea muchas olas de las que creo que ninguna de nosotras es consciente y lo interiorizaremos más cuando regresemos o allá donde vayamos porque es algo enorme, somos muchas y cuando es colectivo, tan puro y sincero en cuanto a lo que ves, como vi la película por primera vez y la forma en que todos hablan, lloran y comparten todo lo vivido, cuando es una unión tan grande de muchas historias y experiencias muy sinceras, es indescriptible la sensación.

K. M.: Nosotras mirábamos la reacción de las chicas, porque ellas no habían visto la película en una buena pantalla, con buen sonido y el color adecuado, ni siquiera nosotras, pero estaba todo el tiempo comprobando cómo reaccionaban las chicas porque para mí ellas eran la primera audiencia de Kazajistán que vería la película en pantalla grande. Vi que se sentaron y simplemente lloraron. Les decía: «¿por qué lloráis?» «el maquillaje, tenéis que ser fuerte, al salir todavía queda la alfombra roja» y después subieron al escenario y las vi a todas de pie, y fue genial, esa era mi principal audiencia.

Luego se acercaron otras chicas en una segunda proyección y me comentaban que se habían visto a ellas mismas, que se sentían representadas, y a lo mejor era una chica kazaja que vive en el extranjero o una que está viajando, una mujer de Asia central o simplemente chicas que se relacionan con nuestra región. Eran felices y mi intención es hacer que las mujeres se sientas seguras, bien consigo mismas, tal vez les ocurra algo que no te sucede ahora a ti, pero puedes tener esa misma experiencia en algún momento de tu vida. Eso es para mí la película, así comencé, la estudié para ello, solo quería recrear ese espacio seguro en el cine, así me formaron como persona, así quiero seguir contando las cosas.

Gracias por esta entrevista y por esta magnífica película. Nos ha hecho muy felices compartir este momento.

* Entrevista realizada por Clara Barfull y Lara Guerra en el marco de la 76ª edición de la Berlinale

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *