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16 comentarios en «Contacto»

  1. Hola, me llamo Daniel Molina y estoy a punto de terminar una carrera en cine y audiovisuales. Aparte de la vertiente práctica, he intentado potenciar una visión teórica y crítica del cine y me gustaría colaborar en vuestro blog. Puedo enviaros algunos trabajos que he hecho, tanto críticas como videoensayos si estáis interesados.

    Un saludo.

  2. Buenos días, hace algunos días que sigo vuestro interesante foro, y me gustaría que debería hacer para poder colaborar en el.
    Además de un cinefilo de corazón que cada vez que puede ve una película para luego analizarla me gusta realizar proyectos varios, desde cortometrajes y películas a videoclips y documentales.

    Seria un placer colaborar aquí. Un saludo.
    Os puedo dejar mis críticas de Filmaffinity por interés: https://www.filmaffinity.com/es/userreviews2.php?user_id=4224888&rev-lang=es&orderby=5
    Y mis trabajos prácticos: https://m.youtube.com/channel/UCTpvpupT8b3FQJAm6XapQsA/videos?view=0&sort=da&flow=list

    https://www.imdb.com/filmosearch/?explore=title_type&role=nm9583076&ref_=nm_flmg_shw_2&sort=year,asc&mode=detail&page=1

  3. Hola, por favor me pueden ayudar para encontrar una pelicula llamada ILUSION, creo que es Búlgara, donde en un lugar cae un libro y la primera palabra que encuentran es ABSTRACCION y todos caen en ella, no se de que año es pero creo que es 60-70

  4. Hola. Son fan de las peliculas animadas y stop motion. Quiero suscribirme a algún club que me permita ver o comprar este tipo de pelis. Me pueden dar alguna referencia?

  5. Hola. Estoy desesperado por encontrar la primera película que vi en el cine, a principios de los 80. No sé mucho sobre ella. Recuerdo que era de espías durante la etapa nazi. Creo que el actor principal era Christopher Plummer o parecido a él (quizás Richard Burton). De lo que me acuerdo perfectamente es de una escena donde el protagonista desciende de un edificio, sirviéndose de otro edificio contiguo, saltando de ventana a ventana, dado que uno de los edificios está más bajo, permitiendo saltar en zig zag hasta llegar al suelo. ¿Me pueden ayudar? ¡¡Mil Gracias!!

    1. Con Plummer hay una película bastante conocida de Terence Young titulada Triple Cross que tiene esa premisa argumental, pero no nos suena la escena comentada del edificio en esa película.

  6. Saludos..tienen alguna forma de que pueda recibir vía email noticias de sus publicaciones?.. una especie de newletters?..o algo parecido?..muchas gracias,muy buen sitio,films y criticas..mis felicitaciones..

    1. Muchísimas gracias por la corrección. No es habitual que nos avisen de estos errores y es muy necesario. Saludos!

  7. Buenos días, me llamo Francisco y llevo muchos años escribiendo sobre cine y cultura en diversos medios gráficos y digitales. Si os interesa, podría remitiros enlaces de diversos trabajos. Un saludo y enhorabuena por la página.

  8. Hola,

    Encontré su sitio web y quería consultar si aceptan publicar artículos de invitados. Estoy buscando publicar enlaces de diversos clientes que se relacionen con su sitio web. Por supuesto el título y el contenido del artículo serían relacionados a la temática disponible en su web para que la publicación se adapte a los propósitos de ésta.

    Si ustedes redactan artículos, también me interesaría saber más sobre esa opción.

    Quedo atenta a su respuesta y en caso de no ser usted quien pueda orientarme con esta cuestión, ¿sería tan amable de indicarme la persona que podría hacerlo?

    Muchas gracias y saludos,

    Gabriela Lopez

  9. Perfect days • 9 sobre 10
    (Japón-Alemania, 2023, 123’) Director: Wim Wenders, con Kōji Yakusho, Tokio Emoto, Arisa Nakano
    Sinopsis: No solo una historia, sino una muestra de cómo estar en el mundo.
    Un hombre limpia baños públicos en Tokio. Se llama Hirayama. Vive solo en un apartamento mínimo, se despierta siempre a la misma hora, se lava, riega sus plantas, se sube a su furgoneta y va a trabajar. Limpia con esmero, con respeto, con una atención que roza lo ceremonial. Por las noches lee, escucha viejas cintas de música, fotografía árboles. Nada más. Nada menos. En manos menos delicadas, este argumento sería una anécdota o un ejercicio de exotismo. En manos de Wim Wenders se convierte en una meditación silenciosa sobre el tiempo, la dignidad y la felicidad no como circunstancia, sino como decisión.
    Aquí no hay conflicto en el sentido clásico. No hay una trama que avance, ni un misterio que resolver, ni un pasado que deba ser revelado. Lo que hay es una sucesión de días, casi idénticos entre sí, en los que pequeñas variaciones —una visita inesperada, una conversación breve, un gesto de cansancio— introducen fisuras mínimas en una vida que parece deliberadamente contenida.
    Wenders filma como quien no quiere molestar. La cámara observa desde una distancia respetuosa, sin subrayados, sin música invasiva, sin explicaciones psicológicas. Hirayama no se confiesa, no se analiza, no se justifica. Simplemente existe. Y en esa existencia callada se va dibujando, poco a poco, un retrato de una profundidad inesperada. Kōji Yakusho compone un personaje extraordinario desde la contención más absoluta. Su rostro, sus silencios, la forma en que sonríe apenas o baja los ojos, dicen más que páginas enteras de diálogo. Es un actor que entiende que, a veces, interpretar es desaparecer como persona para que solamente viva el personaje.
    La película está hecha de rituales: abrir una persiana, elegir una cinta, limpiar un espejo, encuadrar una fotografía. Gestos repetidos que no pesan, que no alienan, que parecen sostener al personaje como una arquitectura invisible. No estamos ante la monotonía como condena, sino ante la repetición como refugio.
    Ahí aparece, sin decirlo nunca, una de las preguntas centrales del film: ¿es esta una vida pequeña o puede ser una vida sabia? Porque Hirayama no parece infeliz. Tampoco parece especialmente feliz. Está, sencillamente, en paz. Y esa paz, en una época obsesionada con el éxito, el progreso y la exhibición constante, resulta casi subversiva. En ningún momento la cinta nos recuerda que Hirayama limpia el estiércol de otros. No es un placer, pero tampoco una degradación; hay en ello una forma de grandeza, la de aceptar sin rencor lo que se presenta como irremediable. Frente a su pobreza se recortan otros que viven una miseria de lamentaciones, teniéndolo todo y no teniendo a nadie con quien comparttirlo, ni siquiera con ellos mismos habitándose en paz.
    La ciudad de Tokio, filmada lejos del vértigo habitual, se convierte en un fondo sereno, casi amable. Los famosos baños públicos diseñados por arquitectos de prestigio no son aquí objetos de diseño, sino lugares humanos, espacios de tránsito donde la limpieza adquiere un valor moral: cuidar lo que otros usan, ordenar lo que otros ensucian, dejar el mundo un poco mejor de como se lo encontró. Hay, además, una melancolía suave que recorre toda la película. Algo en el pasado de Hirayama parece haber quedado atrás, sin rencor pero sin olvido. La vida no siempre fue así. Pero ahora es así. Y eso basta.
    La secuencia final —sin revelarla— es una de las más hermosas que ha filmado Wenders en muchos años: un rostro atravesado por emociones contradictorias, por la memoria, por el cansancio, por una alegría que no se atreve del todo a decir su nombre. Perfect Days no pretende enseñar nada. No ofrece moralejas ni recetas de vida. Se limita a mostrar, con una delicadeza extrema, que tal vez la felicidad no está en los grandes acontecimientos, sino en la manera de habitar los días.
    Hay cine que entretiene. Hay cine que impresiona. Y hay un cine rarísimo, casi secreto, que simplemente acompaña. Este pertenece a ese linaje discreto y valioso de películas que, cuando terminan, no se aplauden por fuera, sino que se agradecen por dentro. Son pocas las películas que nos demoran cuando las luces se encienden y tenemos que abandonar ese mundo mágico en que nos habíamos sumido unos pocos momentos antes. No me llego hasta el 10 porque eso no es admirar, sería coronar, lo cual no deja margen a lo humano de los otros, precisamente lo contrario de lo que propone esta cinta. Un 9 propone, un 10, impone: no es frialdad ni soberbia, precisamente es respeto.
    Se puede escribir una reseña como un resumen de uno mismo. O se puede hablar desde una película cuando ella misma pronuncia casi en silencio muchísimas cosas.

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