Ugo Bienvenu… a examen

El animador francés Ugo Bienvenu, recientemente nominado al Oscar por su primer largometraje Arco, ha desarrollado la mayor parte de su carrera dirigiendo cortometrajes y videoclips, combinando encargos y piezas experimentales con un estilo que puede definirse como variado y ecléctico. Una de sus primeras obras, realizada en 2010 cuando era todavía un estudiante de la escuela de artes visuales Gobelins, es una intrigante pieza experimental con ecos del cine de David Lynch y, particularmente, de Repulsión de Roman Polanski, sobre una mujer que disocia a causa de un episodio de abuso sexual.

Animado en blanco y negro, Je t’aime comienza con un hombre mirando fijamente a cámara mientras se observa una figura femenina desnuda cruzando un pasillo al fondo, indicando el momento del trauma y el inicio de la pesadilla de disociación mental y corporal. A continuación, el cortometraje lleva a su protagonista a un viaje a través de distintas habitaciones de una casa, realizando un juego complejo de luces y sombras para desfigurar la mirada y dar una sensación de irrealidad, mientras una voz femenina distorsionada no deja de martillear con la frase «Je t’aime» (te quiero) y, en un momento dado, el hombre vuelve a aparecer y se dirige a ella, repitiéndole la frase «Te gusta, ¿verdad?». En este punto, comprendemos que la protagonista está pasando por una fase muy traumática que le obliga a buscar seguridad en la frase, repetida constantemente, que da título al cortometraje; del otro lado, su abusador intenta manejar la situación, tal vez manipulando a su víctima o tal vez justificando su acto. Finalmente, la mujer se encuentra con una versión de sí misma, desnuda y maniatada, y el corto termina difuminando su rostro y dando a entender el fin de la pesadilla.

En tan solo tres minutos, Bienvenu presenta una experiencia audiovisual asfixiante e intensamente subjetiva, que no explicita pero sí deja claro su contexto, atreviéndose con un tema muy difícil de plasmar en ficción. Al ser un corto de estudiante, su escasez de recursos es evidente, en particular por el metraje escaso que impide explorar más a fondo la condición de la protagonista; sin embargo, el autor suple estas carencias con trazos tan seguros como agresivos, una imaginación desbordante y un enfoque experimental que maximiza dichos recursos en la creación de una alucinación que se siente a su vez demasiado real, hallando un terreno para la libre expresión visual que cumple su propósito de llevar al espectador a un viaje a través del trauma y la disociación.

Je t’aime es arte incómodo, realizado con el propósito de agobiar al espectador y hacerle partícipe de un proceso emocional terrible, lo cual lo hace por momentos difícil de ver. Si bien no es tan raro observar este nivel de ambición narrativa en un cortometraje formativo, su ejecución impecable y amplitud de ideas para reflejar la abstracción demuestra la pericia de su director ya desde los primeros compases de su carrera. Teniendo en cuenta las condiciones en que fue realizado, el resultado es muy notable y un punto destacado en la carrera de Bienvenu, lo cual es muy meritorio. Este es, con toda probabilidad, su cortometraje más radical en la forma, y refleja un impulso por experimentar con la animación que, si bien ha definido el enfoque de su autor a lo largo de sus obras, marcó ya desde un inicio el que puede considerarse como su punto más álgido. No es necesariamente su mejor corto, pero su soltura y claridad al integrar sus referencias audiovisuales y emplear el medio como canal para la expresión abstracta, asegura una experiencia de terror psicológico fascinante y memorable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *