Rueda de prensa de Diamantes negros

Tras el pase de Diamantes negros, se convocó una rueda de prensa en la que se dieron lugar las presencias más importantes del equipo de la película: los tres jóvenes malíes protagonistas, el director Miguel Alcantud, el productor Carlo D’Ursi y el actor Carlos Bardem. D’Ursi, también intérprete de la película, presentó a los miembros para abrir turno de preguntas.

Miguel Alcantud respondió al trabajo previo de investigación que se había realizado en torno a los casos de corrupción y engaño en el peligroso tema del tráfico de adolescentes: «Empezamos a hablar con chicos durante el período de investigación antes de la escritura del guión. Nos encontramos en París con chicos a los que les había ocurrido esto. Chicos de 14 años, incluso. La historia está hecha de retazos de estas entrevistas que tuvimos en París. Hemos intentado hablar con dos grandes clubes de España, cuyos nombres no voy a decir (uno va de blanco y otro de azul y granate), y no nos han querido ni recibir. No han querido posicionarse ni a favor ni en contra del tráfico de jóvenes en el fútbol».

En lo referido a los orígenes del proyecto y el contacto entre las partes, el director respondió: «Nos conocimos mutuamente. […] Teníamos ya hecha la preproducción y estábamos sacando los visados para ir a Mali cuando una chica de consulado nos dijo que conocía a un chico con una historia idéntica a la que nosotros contábamos en el guión. Teníamos que conocerlo. Nos caímos bien. Vino a Mali con nosotros y me estuvo ayudando en la traducción y en la preparación de las escenas de fútbol. Nos caímos tan bien que le acabé dando un papel».

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Alcantud señaló también que solo dos clubes de la 1ª división del fútbol español apoyaron la película: el Atlético de Madrid, que les cedió el estadio para rodar una secuencia, y el Valencia, que es el primer club español en declararse libre de tráfico de menores. Carlo D’Ursi apunta que «ha hecho una apuesta muy grande por el futuro y por el desarrollo del deporte sano y la protección de la infancia a través de la Academia Global. […] Más allá de la importancia por el resultado del fin de semana pasado, o el resultado de la temporada, han apostado por el futuro a través de esta Academia Global. […] También va a hacerse dicha petición en Francia, en Italia, en Inglaterra y en Holanda. Es una cuestión de querer respetar las reglas como son».

Carlos Bardem toma la palabra, refiriéndose al trato con los representantes para conocer su opinión sobre la denuncia que formula la película: «La verdad es que no tuve la oportunidad de hablar con ninguno. Tenía la suerte de que el personaje estaba muy bien escrito. Mi interés no era hacer una representación fidedigna de un tipo de representante del fútbol. Lo que este hombre representa, más bien, es una metáfora del poder, del emprendedor. Es un señor que busca espacios de rentabilidad en el negocio del fútbol. […] Lo que más me sorprendió a la hora de preparar el personaje fue descubrir la enorme conexión de los puntos de vista con el mundo de la trata de blancas. Hay gente que se dedica a rentabilizar la miseria y la desesperación. […] Soy muy futbolero y soy del Atlético de Madrid, y aún así soy consciente de que hace muchos años que esto dejó de ser un deporte».

Los jóvenes malíes, Setigui Diallo y Hamidou Samake, fueron breves en sus intervenciones y señalaron que les gustaría seguir siendo actores y hacer más películas, pero sobre todo quieren continuar jugando al fútbol y soñando con él.

En lo referido al paralelismo, más que obvio, entre el cine y el fútbol, en términos de falsas esperanzas, ilusiones quebradas y sueños no cumplidos, el director dijo lo siguiente: «Estoy absolutamente de acuerdo. Los que trabajamos en el mundo de las series, y no tanto en el cine en el caso de España, conocemos el caso de actores que no han sabido crecer, de jóvenes que han sido laboralmente explotados y que se han quedado en el camino de mala manera».

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Carlos Bardem señala con gravedad: «Esto es lo que proyectamos en España hacia África. Aquí es donde se puede triunfar, aquí es donde se consigue el éxito. Pero luego les ponemos cuchillas y cadenas. En vez de ayudarles a cumplir sus sueños allí, los enviamos en pateras a su país, les obligamos a saltar alambradas con cuchillas y los dejamos tirados en la estacada. Estos grandes equipos de fútbol que presumen de tener escuelas infantiles en aldeas africanas pero luego rechazan participar en una película de este tipo, quedan retratados».

Uno de los intérpretes malíes de la película, y traductor al castellano, cierra el encuentro con una emocionante declaración: «El fútbol es lo único que nos queda a los jóvenes del siglo XXI. Si encontramos a gente que quiere matar y romper nuestras ilusiones en ese camino, debemos echar a esas personas de dicho camino. Por el bien de todos. Por el bien del deporte».



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