Rueda de prensa de Azul y no tan rosa

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La ganadora del Goya 2014 a la mejor película iberoamericana, Azul y no tan rosa, se estrena en los cines de España este viernes 25 de abril. Por ese motivo, varios de los componentes de la película han querido atender a los medios en el madrileño espacio de la Casa de América. En concreto, comparecieron el director Miguel Ferrari y los actores Ignacio Montes, Juan Jesús Valverde y Carolina Torres.

Me gustaría que cada actor hablara sobre cómo es su personaje y cuál fue el proceso para componerlo

I. Montes: Todavía recuerdo cuando hice el cásting con Miguel. Al ver el guión, me di cuenta de que estaba muy bien escrito y lo entendía perfectamente. Él estaba en Venezuela y yo en Madrid, y nos comunicábamos por correo electrónico. Mi personaje, Armando, nunca reprocha a su padre ser homosexual, sino el haberle abandonado. En cuanto a por qué se cree feo, creemos que al ser su padre fotógrafo de modelos, él podía sentir que no llegaba a ese perfil de belleza. Otra de las cosas de las que me he dado cuenta es que en mi entorno hay mucha obsesión con este tema, la gente tiene una imagen distorsionada de sí misma.

J. J. Valverde: Yo ya he hecho unas cuantas películas, pero es de las pocas en las que cuando leí el guión ya me emocionó. Es una bellísima historia de amor en todos sus perfiles. Conocía un poco a Miguel, al haber sido él actor creo que resulta más fácil dirigir a los actores, y como actor personalmente también resulta más fácil entender lo que te pide. Mi personaje es un español afincado en Venezuela en cuya familia se crea un conflicto. Al ser de ideología progresista, cuando surge un problema uno se termina evadiendo. En Venezuela mi experiencia con el cine es muy positiva, el cine latinoamericano no tiene nada que envidiar al nuestro o al europeo. Ha sido una experiencia magnífica, con unos compañeros que no olvidaré fácilmente.

C. Torres: Llegué a la película porque Ferrari me vio en el Festival de San Sebastián. Cuando me hablo de la obra y el personaje, me emocionó mucho que él confiara en mí para hacer este personaje, que aparece sólo un par de veces en pantalla pero que a la vez está en constante presencia. Es emocionante. Conozco el trabajo de Miguel y me hizo ilusión que me escogiera. Personajes como el mío existen en la película porque tienen un fin, son claves para entender la película. Mi personaje está muy en conexión con Armando, cómo le ha criado. Yo todo mi papel lo hice desde España, donde vivo desde hace 9 años y la experiencia fue fantástica. El día que grabamos frente al Palacio Real era mediodía y pasaban un montón de autobuses, así que tuvimos que repetir las tomas unas cuantas veces.

En Venezuela sabemos el éxito que ha tenido la película y muchos nos emocionamos cuando consiguió el Goya. ¿Qué ha pasado desde entonces?

M. Ferrari: Ganar un Goya es lógicamente un espaldarazo para cualquier cineasta, sobre todo en esa categoría tan reñida como la de mejor película iberoamericana. Estar nominados ya era un premio, y por supuesto ganarlo fue una emoción muy grande y es una nota agradable en medio de la situación por la que pasa el país ahora, que la gente sepa que hay algunos que trabajamos duro. Lo más importante es la financiación para mi próximo proyecto, sobre el cual ya estoy trabajando.

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Ignacio, ¿de verdad aprendiste a bailar tango con la película?

I. M.: Me gustaría decirte que sí, pero no fue así. En las dos semanas de rodaje tuvimos mucho ensayo y dos profesoras de tango, todas las tardes le daba muy duro. Realmente es algo fantástico, este mundo del tango me lo llevo para toda la vida.

Es curioso que las dos últimas películas venezolanas que han tenido éxito (Pelo malo y Azul y no tan rosa) toquen el tema de la homosexualidad, ¿no?

M. F.: Puede ser casualidad, pero en Venezuela ha habido muchos prejuicios, de hecho hasta esta película nunca dos hombres se habían besado en una película venezolana. Creo que hay una nueva generación de cineastas con mucha preparación. Es un tema muy latente. De hecho, Fina Torres estrena este año una película de lesbianas, una historia muy hermosa. Está empezando a surgir la temática. Hay una necesidad de mostrarlo. Esperemos que algún día pierdan vigencia estas cosas y mi película se quede antigua. Pero esto pasa también en Europa, como cuando en Francia aprobaron el matrimonio igualitario, o en Rusia con todos los episodios de homofobia alentados desde el propio gobierno. Es vergonzoso y por eso es necesario hacer películas de esto.

J. J. V.: Quiero decir que la película nunca se quedará vieja, podrá quedar vieja la historia del amor gay, pero no la película, porque trata todos los grandes sentimientos del ser humano.

¿Tienes algún referente?

M. F.: Sí, pero más que Pedro Almodóvar diría que es el cine italiano, con gente como Tornatore o Antonioni. Me gusta toda esa estética. Pero sí es cierto que fui a un ciclo de Almodóvar que hicieron en Venezuela y quedé asombrado con sus historias inverosímiles pero que al final te acabas creyendo. También Amenábar, quedé deslumbrado cuando me enteré de que Tesis la dirigió un chaval de 22 años, me pareció increíble. España siempre ha sido un referente para los latinoamericanos a nivel de cine. Nos une la lengua.

Varios personajes en la película aluden al culebrón, ¿reniegas de ello?

M. F.: Para nada. Yo siempre defiendo las telenovelas. A los venezolanos les puedes quitar el pan, pero no las telenovelas. Hay en la película varios guiños, como el personaje de Perla Marina. El melodrama no puede ser visto como algo menor, es algo que se puede explotar.

Has mencionado que en la película se ve el primer beso homosexual en una película venezolana, ¿en la calle eso se ve?

M. F.: Nunca, incluso los besos en la mejilla entre amigos son raros.

C. T.: Y dos mujeres tampoco, ni siquiera está bien visto cogerte del brazo. Sólo se suele hacer cuando es tu madre y siempre que parezca una mujer mayor.

M. F.: En las series de televisión siempre se han mostrado muchos clichés del homosexual. Los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad en los estereotipos de los homosexuales, tomando con ligereza temas que se tienen que tratar con seriedad. Por eso también elegí a un personaje normal, un hombre cualquiera, que no tiene por qué estar “cachas”. La película está hecha para el gran público, para que cualquiera la disfrute.

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¿Qué tal fue la recepción de la película?

M. F.: Cuando haces una película desde el respeto, recibes lo mismo. A las asociaciones de gays y lesbianas les gustó mucho. La película estuvo 10 meses en cartelera. Fui varias veces al cine camuflado para ver cómo era la reacción de la gente. Al final de un pase, una chica me reconoció y, llorando, me dio las gracias porque siempre se había sentido discriminada por ser gorda. Por tanto, es una película que habla sobre lo diverso, lo diferente.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir el guión?

M. F.: Fueron muchas horas previas antes de empezar. Pero en cuanto me senté a hacerlo, desgranando y escribiendo, con ocho horas diarias, en dos meses tenía ya la primera versión. Fue duro, eso sí, porque no soy un escritor de oficio. Hasta la versión final no ha habido grandes cambios, ha sido más un trabajo de ajustar.

Al escribir el guión, ¿ya pensabas en los actores que iban a interpretar a esos personajes?

M. F.: La gran mayoría, sí. El personaje de Delirio, por ejemplo. Ya había trabajado con ella en una telenovela, me pareció inteligente y cuando planteé este personaje le puse su cara. Al acabar de escribir se lo dije y ella me dijo que sí inmediatamente, porque siempre había querido interpretar a un transexual. Elegí casi todos los actores a dedo, con la excepción de Armando porque no conocía a esa generación de actores jóvenes. Fue un cásting durísimo. También fue difícil el cásting para el protagonista.

¿Te has planteado una segunda parte?

M. F.: Segundas partes nunca fueron buenas. No, quiero hacer cosas nuevas, pero siempre quiero hablar del ser humano, de lo que le preocupa, en cualquier parte del mundo en la que esté.

¿Cuál va a ser ese próximo proyecto que has mencionado?

M. F.: No puedo hablar mucho, pero será una coproducción entre Venezuela y España.

¿Has solicitado el apoyo del Ministerio de Cultura?

M. F.: No, he recibido apoyos de Ibermedia, pero no de España. Lo mismo me voy con el Goya al ministerio y me paseo con él por allí, a ver qué tal (Risas).

¿Va a ser una película coral o te vas a centrar en algo en concreto?

M. F.: Me encantan las películas corales, al estilo de Pequeña Miss Sunshine o Crash, donde muestran varias personas con una misma premisa, cada uno se siente diferente desde su ámbito.

¿Realmente conseguir el Goya ha ayudado a la distribución de la película?

M. F.: No tengo cifras exactas, pero la distribución estaba ya cerrada de antes. El Goya ha ayudado, por supuesto. Estamos contentos dentro de lo que cabe, sabemos que hay muchas dificultades.

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Imágenes de rodaje extraídas de www.flickr.com propiedad de Omar Mesones



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