Lo mejor de 2018 por… Víctor Carvajal

El 2018 fue un año muy interesante para el cine mundial. La taquilla respondió positivamente a las súperproducciones hollywodienses, en donde los superhéroes captaron la mayor preferencia del público. Coco deslumbró en el género de animación. El gran showman fue una gran sorpresa ya que, en un inicio, parecía ser un filme musical más del montón, pero su banda sonora y coreografías causaron una gran admiración. El hilo invisible (El hilo fantasma) y Tres anuncios en las afueras (Tres anuncios por un crimen) también tuvieron protagonismo en el gusto del público. El cine de terror llegó a una de sus máximas cumbres de los últimos años con Hereditary, filme independiente que se encargó de helar la sangre a sus espectadores. Un lugar tranquilo no se quedó atrás en la difícil tarea de provocar miedo. Freddie Mercury y Queen retomaron la idolatría mundial gracias a la impactante Bohemian Rhapsody. Netflix amplió la cobertura de su revolucionaria plataforma con cintas que dieron para hablar como Roma y La balada de Buster Scruggs. El realismo mágico tuvo un gran exponente en el filme italiano Lazzaro felice… Ante tanto cine, siempre será complicado armar un listado de preferencias, pero asumiendo determinados criterios malditos este es mi top 10 alternativo del 2018:

 

10 — Desenterrando Sad Hill (Guillermo de Oliveira)

Después de 50 años del rodaje de la espectacular escena final de El bueno, el feo y el malo, su escenario, ubicado en Burgos (España) mutó a un lugar sometido por la naturaleza borrando la huella del famoso cementerio, en el cual Sergio Leone construyó el más impactante enfrentamiento final del género western. Un grupo de aficionados de la película se empeña en desenterrar este lugar para revivir el espíritu de ese singular momento cinematográfico. De eso trata este original documental, de contar las emociones de cada uno de los que intervienen en esta ardua labor. Es una cinta que comenta la lucha de las personas por recuperar un pasado que ya no existe. La valía de Desenterrando Sad Hill puede ubicarse en ser un proyecto pionero y en servir como ejemplo para que otros seguidores de determinados filmes emprendan la ubicación de sitios emblemáticos y reconstruyan una ambientación que, en el algún momento de sus vidas, significó alegría, evasión, impacto o cualquier otro sentimiento que anhelen recuperar.

 

9 — La noche de 12 años (Álvaro Brechner)

Película uruguaya que presenta otro relato fílmico de las durísimas dictaduras militares sudamericanas de la década de 1970. En esta ocasión, delata la persecución del poder hacia integrantes del grupo de izquierda radical charrúa, denominado Tupamarus, y de cómo el ejército los tomó como rehenes y los mantuvo incomunicados en condiciones infrahumanas por 12 años (de 1973 a 1985). El filme provoca un gran impacto al escenificar un mecanismo de aislamiento prolongado, que derivó en una espeluznante tortura psicológica. Dentro del grupo de prisioneros, estaba quien luego asumiría la presidencia de Uruguay: José Mujica.

 

8 — The Night Comes for Us (Timo Tjahjanto)

Se trata de una producción muy violenta, en donde casi todo su metraje está basado en un constante ir y venir de golpes y sangre. Solo por este contexto debería ser ubicada en un nivel secundario de importancia en el cine, pero se ha posicionado como una de las mejores películas de acción del año pasado gracias al impresionante nivel de intensidad que alcanza, sustentado en elaboradas coreografías de luchas cuerpo a cuerpo. Aborda las constantes que dirigen el mundo mafioso y las conductas radicales de sus integrantes, que parecen estar resignados a un destino fatal no sin antes entablar una resistencia heroica, pese a convivir en una auténtica carnicería humana.

 

7 — The Rider (Chloé Zhao)

Filme de corte existencialista que se adentra en la personalidad de un vaquero frustrado. El entorno geográfico y familiar no hace más que acentuar la soledad del personaje, en donde su mundo interior es el sustento para esquematizar una situación de desesperanza. The Rider posee una espectacular fotografía que se torna fundamental en el mensaje que se intenta dar.

 

6 — Caras y lugares (Agnès Varda, Jean René)

Interesante propuesta que intenta resaltar, a través de la técnica cinematográfica, el trasfondo de la expresión artística muralista. Con este documental se demuestra que en el arte no todo nace de la inspiración de un autor, sino que puede surgir de la propia cotidianidad de una sociedad. La veterana directora francesa Agnès Vagda es la encargada de sacar adelante este filme con un sólido apoyo del artista callejero JR, que gusta mostrar a través de gigantografías las distintas expresiones y emociones de la gente. Jean–Luc Godard estará presente a lo largo de la película, sin proponérselo.

 

5 — Call Me By Your Name (Luca Guadagnino)

El guion, la escenificación y la actuación en esta película confluyen eficazmente para contar una historia de amor diferente sobre la primera ilusión afectiva de un adolescente. Ambientada en los años 80s, el filme posee una narrativa limpia, que evita monotonías y sobresaltos. Por la manera como aborda su temática, reduce cualquier inclinación a causar polémica y se centra en enfocar la evolución o maduración sentimental de un chico ante una ilusión que no tendrá futuro.

 

4 — Roma (Alfonso Cuarón)

Tal vez, el filme más comentado y analizado por diferentes seguidores del cine en las últimas semanas. Su secreto radica en la creación de una atmósfera penetrante que permite ubicar en espacio y tiempo historias cotidianas entrelazadas: por una parte, se aborda la realidad íntima de una familia de clase media mexicana de los años 70 y, por otra, la situación de su sirvienta, originaria del sector indígena. Película de tono sincero que intenta sistematizar en un relato cinematográfico los recuerdos que quedan impregnados en una persona (de Alfonso Cuarón, su director) y que son, al igual que Cold War, narrados a través de una atractiva fotografía en blanco y negro. Es una producción que sabe recurrir a los recursos sensoriales de imágenes y sonidos para recuperar una memoria íntima.

 

3 — Cold War (Pawel Pawlikowski) 

Fue una de las películas mejor recibidas por la crítica europea. A través de un sólido guion, se construye una historia de amor que perdura en el tiempo pese a la diferente personalidad de la pareja protagónica y al distanciamiento que les ha ocasionado el ambiente político que devino apenas terminada la Segunda Guerra Mundial. Una bella composición de imágenes en blanco y negro es el sustento expresivo y artístico de este memorable filme que, además, rescata corrientes folclóricas autóctonas, acoplándolas en un hilo argumental que teje un fatalismo pasional con sutileza.

 

2 — Sin amor (Andrey Zvyagintsev)

El director ruso Andrey Zvyagintsev redondea su colección de grandes títulos de dramas sociales y familiares con Loveless (Sin amor), un crudo enfoque de las consecuencias de la soledad de un niño por la tremenda crisis afectiva que enfrentan sus padres. La convivencia de esta familia es un infierno y tanto padre como madre solo se han preocupado por rehacer su vida amorosa con otro ser. Es un hogar que se formó forzadamente por la llegada de un hijo no deseado. La fuerte trama se sustenta en potentes actuaciones. El ambiente frío que ronda al filme sirve para delatar la dura realidad del vacío interno y el desamor. El impactante desenlace ubica a esta película en un grado estremecedor máximo.

 

1 — Burning (Lee Chang-dong)

Gran adaptación al cine de unos de los relatos del reconocido escritor japonés Haruki Murakami. Burning es un envolvente thriller, construido tan finamente que no le hace falta incorporar elementos que eleven su tensión. Su virtud es encerrar la historia en un laberinto de intriga muy seductor y saber estructurar el aura de misterio en los tres personajes principales. El juego de deducciones falsas se hace presente en este fantástico filme del coreano Lee Chang-dong, responsable de otras obras maestras como: Oasis, Poesía y Peppermint Candy.

 



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