Joaquim (Marcelo Gomes)

En un día lluvioso Joaquim José da Silva Xavier —alias Tiradentes— cuenta su triste final tras una vida de búsqueda y aventura en la que solo ha encontrado pérdidas. Perdió a su amada, la Negra, una esclava de la que estaba enamorado. Perdió su puesto como teniente y su trabajo como dentista. Perdió la oportunidad de ser rico, o al menos próspero sin hallar el oro ansiado. Inició la revolución  y perdió su cabeza bajo el hacha de un verdugo a sueldo de la corona portuguesa, la misma testa que ahora nos habla desde la plaza del pueblo.

Tiradentes era el apodo por el que lo conocían sus compañeros de tropa, además del pseudónimo con el cual Joaquim José da Silva Xavier llegó a ser leyenda. En su quinto largometraje, Marcelo Gomes aborda un personaje histórico de Brasil que, como él mismo dice al comenzar el film durante su monólogo: hasta tenía mi propia festividad tras mi muerte. El tono burlesco con el que se presenta en plano general, decapitado en un poste bajo la lluvia, se diluye tras un fundido a negro y la fecha del siglo XVIII sobreimpresionada en la pantalla. El relato que continúa después pertenece más al género de aventuras, no desde el nervio de la acción sino desde la perspectiva de la contemplación. Gomes no recurre a la biografía completa, sino a una serie de años en los que su protagonista evoluciona desde ser un soldado al servicio de la corona portuguesa, hasta la transformación como un motor y cabeza de turco para una revolución más intelectual que práctica, un cambio que, de todas formas, sí llegó a producirse a partir del siglo XIX para conseguir la independencia de Brasil fuera del ámbito colonial portugués. La Historia con mayúscula es tratada por el cineasta y sus aliados en la dirección artística, como un envoltorio que da el contexto a las andanzas del protagonista, una composición dramática y psicológica interpretada con fuerza y capacidad orgánica por el actor Júlio Machado en sincronía con un reparto mixto de intérpretes profesionales y otros noveles. La cámara al hombro y los encuadres generales de un paisaje situado en el Serton prohibido, la zona próxima a Minas de Gerais, más otras excavaciones de minerales, piedras preciosas, lugares rocosos y yermos frente a la exuberancia del Amazonas que caracteriza a la nación carioca.

El cineasta se aproxima con una visión naturalista a su héroe para construirlo desde la contradictoria destrucción del mito. El hombre que duda, toma decisiones equivocadas, sobrevive, se indigna y perece por las circunstancias, supera al reflejo de la leyenda que conservan los brasileños. Gracias a esta perspectiva —más humana que divina— del personaje, Marcelo Gomes afronta un encargo que forma parte del grupo de largometrajes denominados “libertadores”. Ocho películas que se encargan también de José Martí, Simón Bolívar y Miguel Hidalgo entre los otros impulsores de la identidad americana. Aunque el proyecto de Joaquim fuera el primero en formar parte de la serie, resultó ser el último de los producidos. Quizás por esa razón es el más libre en cuanto al aspecto formal, sin apoyo en una banda sonora compuesta para dar empaque triunfal al metraje, salvo en el caso de dos o tres canciones populares rurales que se escuchan en boca de los personajes. Rodado con una narración directa, de ficción, pero tensión documental. Una estructura lineal que solo escoge los años de madurez del revolucionario, con apenas dos secuencias de aliento poético en las que el reflejo del agua sirve como catarsis al protagonista.

Al final queda un largometraje que pierde algo de su fuerza en un desarrollo un poco alargado durante las secuencias que muestran la búsqueda del oro con otros soldados, pero recupera empuje al reaparecer los esclavos fugados que parecen estar comandados por la Negra, el amor de Joaquim. Para el recuerdo quedan las expresiones enajenadas del protagonista y esa comida con nobles que demuestra la lucha de clases y la necesidad de un levantamiento popular, que hacen aparecer a Joaquim como casi una reencarnación del Cándido de Voltaire.

Joaquim y sus compañeros libertadores pueden verse en Filmin.



Deja un comentario