Grab and Run (Roser Corella)

«Todo buen matrimonio comienza por lágrimas». Esta es la idea que tienen muchas personas del matrimonio en Kirguistán, donde el crimen se ha convertido en una tradición. En el país, tras desaparición de la URSS, resurgieron viejas tradiciones en algunos pueblos rurales, ya superadas, incrementándose en los últimos años. Esta tradición se basa en el secuestro de mujeres para obligarlas a contraer matrimonio: la familia o amigos del hombre buscan a una mujer a la que secuestran con violencia, la llevan a la casa y la obligan a casarse con su secuestrador. A pesar de que el “rapto de novias” es ilegal en Kirguistán y es perseguido por la ley, esto sigue siendo bastante común, al ser aceptado como algo normal por una parte de la sociedad y porque existen consejos de ancianos, que tienen cierto poder ejecutivo en el territorio, y que alientan a realizar estos secuestros. Esta práctica, aunque puede parecer surrealista es practicado en varios países del mundo. La directora Roser Corella tras presentar un cortometraje en un Festival de Kirguistán en 2011, conoció el país y se interesó por esta “tradición”. Por lo que se embarcó en un proyecto sobre cómo se entiende el “rapto de novias” en la población de Kirguistán.

Con una fotografía muy cuidada, Roser Corella nos sumerge en algunos lugares de Kirguistán. Vamos conociendo la opinión de varios hombres y mujeres sobre estas tradiciones. Comenzamos a ver cómo es una práctica que se entiende como habitual, aunque hay muchas voces críticas. En los colegios y en algunas casas se intenta educar a los jóvenes sobre esto, pero por otra lado hay una parte de la población que lo justifica con normalidad. ¿Cómo se puede normalizar la violencia hacia la mujer de esta forma? Durante el desarrollo de la película vamos conociendo como funciona, como piensan muchas de estas personas y las voces que critican y atacan este tipo de prácticas. Pero todo comienza a tornar de una forma extraña cuando presenciamos por medio de una GoPro como varios jóvenes preparan un secuestro al subirse en un coche. Esta escena me hace plantearme inmediatamente ¿Cómo ha conseguido ese material? ¿Por qué hacer uso de estas imágenes? Esta escena es cortada sin llegar al secuestro de la chica y la película vuelve a los testimonios de varias personas de Kirguistán. Llegando al final aparece una cortinilla de “epílogo”, acto seguido aparece una mujer y un hombre que hablan del día en que la secuestró. La mujer grita de dolor con su mirada, agacha la cabeza al recordar su secuestro hace solo cinco meses. Después de esta escena Roser Corella decide mostrar las imágenes de este secuestro, donde vemos a la misma mujer llorar y ser obligada por el uso de la fuerza a contraer matrimonio con el hombre que la acompañaba en la entrevista.

En este momento surgen varias cuestiones a debate sobre la ética de Roser Corella. Por un lado ¿Cuál era la necesidad de mostrar las imágenes de un secuestro donde se humilla a la víctima? ¿Hacer uso de estas imágenes en un festival de cine —entre aplausos y vino— no pueden banalizar estos hechos? ¿Cómo ha conseguido esas imágenes? A esta última cuestión me gustaría señalar, que la persona que grababa el secuestro no habló ni participó activamente, lo que me da a entender que no era parte de la familia, ni amigo o que tenía unas directrices a seguir, lo que me lleva al siguiente punto, la persona que grababa tenía una intención cinematográfica por la forma de los planos y la distancia que tomaba con respecto a las personas. Todo esto me hace pensar, que esas imágenes podrían haber sido encargadas a alguien para que las grabara o fueron grabadas por el equipo de Roser Corella.  De ser cierto eso, serían cómplices de un secuestro para poder hacer una película con un final dramático, que sea muy bien acogido en los festivales de todo el mundo, pero sobre unas personas por las que nadie se preocupará. Por otro lado, la otra cuestión que me asalta es la sangre fría que hay que tener para sostener el plano en una entrevista mientras hablas con el secuestrador y su víctima. ¿Cómo una persona puede permanecer impasible ante la mirada de dolor de la víctima de un secuestro? ¿Cómo puede permanecer impasible continuando con el objetivo de rodar su película? Para terminar y como última reflexión, el 5 de diciembre de 2011 en la web VICE ya realizaron un reportaje documental sobre esta práctica en Kirguistán, según algunos datos, este reportaje no solo no mejoró la situación de las mujeres, sino que de alguna forma alentó e incrementó el número de secuestros. Esto debería hacernos reflexionar sobre el uso que hacemos de las imágenes y si de verdad estas obras buscan luchar contra las injusticias o solo hacen uso de las injusticias para hacer carrera cinematográfica.



6 Comments

  1. Roser Corella wrote:

    Hola Alejandro,

    Antes de nada, agradecerte que vinieras a ver el documental a la Cineteca. Aprovechando que estaba allí para poder comentar y contrastar cómo se grabaron algunas de las escenas, hubiera preferido que me preguntaras directamente quien grabó las imágenes del secuestro, antes de hacer suposiciones al azar sobre el proceso de trabajo y de la sociedad kirguís. Ya lo comenté en el coloquio pero puedo volver a aclararlo si es necesario: el video fue grabado por un amigo del novio y me las ofrecieron después de haber conocido a la pareja. Para denunciar esta práctica, creo que es necesario mostrar a qué situaciones de presión por parte de la familia del novio se enfrentan las chicas cuando son llevadas a la casa y cómo las convencen para que acepten el matrimonio. Es una práctica que sigue manteniéndose por muchas razones y es mucho más compleja de lo que parece percibiste en el documental. Una forma de combatir esta práctica es hablar de ello y mi lenguaje es el documental.

    Por otro lado me gustaría saber de dónde has sacado la información sobre el efecto que causó el reportaje de VICE, ya que a mi (después de investigar durante dos años) no me consta ninguno de los datos que comentas sobre su efecto en la sociedad. Decirte también que el secuestro que se muestra en ese reportaje de VICE no es real, sinó que en ese caso fue organizado y pagado por el equipo de VICE (muy poco periodístico de su parte hay que decir). Me pregunto si has estado alguna vez en Kirguistán porque me parece peligroso escribir al azar sobre cuestiones tan delicadas como el secuestro de novias sin conocimiento alguno de la sociedad kirguís.

    Y para terminar, me gustaría hacerte saber que un par de organizaciones que trabajan en Kirguistán en contra de esta práctica, ya me han pedido el documental para utilizarlo como material que puede ser muy útil para educar a los más jóvenes y cambiar su mentalidad respecto a esta práctica. Yo sigo en contacto con ellos y estan agradecidos que exista este material para que pueda hacer un efecto real en el proceso de concienciación de los más jóvenes. Si esto puede ser mi pequeña contribución a que algo cambie, estaré feliz. Si estás interesado en este tema, puedo pasarte toda la información que necesites sobre estos programas educativos, quizás puede ser útil para que repienses todas las suposiciones que has hecho sobre el documental sin fundamento y sobre el proceso que trabajo. Por mi parte te recomendaría que cuando acudas al pase de un documental y esté presente la directora o el director, es mejor que aproveches para contrastar todo aquello que te genere dudas y malestar antes de aventurarte a escribir sobre ello.

    Muchas gracias por dedicarle tu tiempo al documental y suerte con tu blog!

  2. Hola Roser,

    Estuve presente en el coloquio y no participe, porque ya otros espectadores te habían señalado como se sentían al ver esas imágenes que utilizabas. Tampoco quisiste alargar más el debate y profundizar en la cuestión ética que se te planteo en ese momento, cosa que entiendo y por lo que no participe de nuevo en el coloquio. Recuerdo que explicaste la procedencia de esas imágenes, pero permíteme, aunque puede equivocarme el derecho a dudar de tus palabras. Ya que las imágenes me decían una cosa muy distinta. Te explico mis dudas por si pudieras resolverlas: Por un lado, si esta “ceremonia” fue grabada por un familiar, que está participando de forma activa en el acto, la actitud de la persona que sostiene una cámara no sería la de la distancia sino la de formar parte de esta “ceremonia”, es decir, lo normal sería escucharle hablar e interactuar con el resto de familiares y amigos que tiene allí. Otra de las cosas que me extrañan de estas imágenes, es sus encuadres, muy bien realizados y sostenidos, también que haya momentos donde el cámara grabe a las personas desde detrás o tomando bastante distancia. Todas estas cosas, me dan a entender que la persona que graba tiene intenciones distintas que la de registrar un video familiar de una “ceremonia” de la que el participa. Sino que entiendo que la persona que graba está pensando en que ese video va a servir para el cierre del documental que has realizado. Pero como digo, es simplemente mis derechos a desconfiar y a dudar de lo que veo. No afirmo que hayas participado en eso, pero tengo el derecho a desconfiar que esas imágenes sean inocentes.

    Puede ser que una forma de combatirlo sea hablar de ello, pero una sociedad que como bien muestras en el documental asumes esas prácticas con total normalidad, incluso a grabarse mientras las realiza, crees que puede hacerle reflexionar que les pongas el video que ellos mismos graban con normalidad. Si ellos han grabado esos videos, es que a ellos no les incomoda ver esas imágenes. Incluso podría llegar a reforzar esas prácticas, ya que tu no tomas una posición ante ellas, tu solo te dedicas a registrar de forma objetiva. Por tanto, tampoco cuestionas su práctica, lo cuestionan algunas mujeres de allí, pero el peso que le has dado es menor o al menos no es predominante. Tú estás viendo estas prácticas desde los ojos de Europa, donde ya sin necesidad de ver tu documental estamos todos de acuerdo en la crueldad de este tipo de acciones. Pero no creo que sea la forma de ayudar a cambiar este tipo de actos allí. No sé si me explico…. Con respecto al reportaje de VICE, no me interesa el reportaje que han hecho, lo que me parece interesante es que con unos objetivos muy similares a los tuyos y algunas relaciones que podemos ver entre ambos proyectos. Podemos ver que el reportaje de VICE no genero ningún impacto en el rapto de novias, sino que según los datos esta práctica se ha incrementado en los últimos años, lejos de descender como podrían esperar ellos. ¿Qué nos hace pensar que tu documental tendrá una repercusión distinta?

    Me parece estupendo que un par de organizaciones te hayan felicitado por tu trabajo y lo vayan a utilizar, ojalá sirva para concienciar y acabar con esta terrible práctica. Pero eso no me hace cambiar de opinión con respecto a tu documental. Por momentos me pareció muy interesante, pero otros momentos me generaron un conflicto ético que me hacen no poder aceptar tu documental. Porque sobre todo no entiendo, ni comprendo cómo alguien puede mantener la distancia y el pulso frio mientras graba a un secuestrador reírse de una mujer secuestrada y destrozada. Desde mi punto de visto, esto dice mucho del cineasta. Pero al final es mi percepción, esto era un texto subjetivo de mi valoración de tu película, no busco tener la verdad absoluta, solo doy mi opinión al respecto sobre un documental que para no tenía ni honestidad.

    Por último, me gustaría señalar que este blog no es mío, sino que en él participan muchas personas más. Mi opinión sobre la película puede ser o no compartida por el resto de compañeras.

    Un saludo

  3. Olivia wrote:

    Primero de todo, yo esperaría que el autor de esta critica, dedicándose a esto, tuviera ya claro ser espectador de calamidades que tienen lugar en otro país es una experiencia intrínseca de la modernidad (Sontang), y no poner el grito en el cielo atacando la ética de la directora con insinuaciones sobre que sus imágenes (o algunas de ellas) no busquen luchar contra las injusticias (como si eso fuese lo que deberían) sino hacer uso de las injusticias para hacer carrera cinematográfica. A usted, Señor “opinólogo”, se le podría acusar de lo mismo, ¿acaso no parece que sus insinuaciones, en lugar de reflexiones fundamentadas, son una forma de hacer carrera dentro de la critica cinematográfica?

    Usted sigue argumentando sobre la posible complicidad en un secuestro para poder hacer una película con un final dramático. Disculpe, pero esta es una acusación muy seria… ¿que es lo que le da derecho a esta suposición?, ¿que la película no sea una moralista y panfletaria declaración en contra de la “injusticia” de los matrimonios con rapto?. No olvide que esta práctica es aceptada por muchos y muchas Kirguís, ¿deben ser considerados por ello unos bárbaros incivilizados?.

    Si no me equivoco, yo he visto la misma película que usted y sin embargo, no me atrevería a decir que “La mujer grita de dolor con su mirada, agacha la cabeza al recordar su secuestro hace solo cinco meses”. Eso, señor opinólogo, es lo que usted le hace decir a esa mujer.
    Ante su pregunta:¿Cuál era la necesidad de mostrar las imágenes de un secuestro donde se humilla a la víctima? Yo le recomendaría recordar la escena que antecede a ésta y que también forma parte del epílogo: la de la entrevista del matrimonio que cinco meses antes se han casado mediante esta práctica. Esta escena, en mi opinión, da sentido a la última, porque remarca la ambivalencia que genera esta práctica, que es de hecho lo que yo concluyo con todo el trabajo del documental, como un conflicto identitario derivado de la historia del país ha dado lugar a una práctica sociocultural profundamente ambivalente y que se manifiesta sobre las mujeres y/o la familia.
    Por último, una recomendación… debería usted “opinar” más sobre los coloquios a que da lugar la película, por aquello de “mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”. ¿Ve?, cada uno arrastra como puede su propia tradición histórica.

    • El documental es presentado como una forma de contribuir a cambiar la injusticia en Kirguistan, ese es el motivo por el que pongo “el grito en el cielo”. Es decir, aunque yo si creo en el arte tiene que ser siempre una herramienta subversiva, en esta ocasión no soy yo el que ha querido dotar de esta forma al documenta, sino la propia directora. Con respecto a tu pregunta, no busco ninguna carrera en la “critica cinematográfica” que tampoco es que tenga mucho recorrido, pero por otro lado, si esto fuera lo que buscaba seguramente me dedicaría a alabar todo lo que veo, en vez de ser sincero, aunque esto pueda escocer a muchos. Por otro lado, yo no estoy haciendo uso de la injusticia de nada para mi beneficio personal, por lo que tu comparación es algo absurda.

      Bueno yo no estoy acusando a nadie, simplemente estoy cuestionándome cosas que me han hecho dudar. Entre mis derecho esta el hacerme preguntas y desconfiar, pero no me atrevería acusar a nadie de nada sin tener pruebas de ello. Pero hay una diferencia entre cuestionar y acusar ¿Tengo que explicarlas? Los motivos para esta suposiciones, los he explicado en varias ocasiones. Bueno según los datos oficiales, no es aceptada por una mayoría de la población, aunque es cierto que esta bastante equilibrado rodando el 50%. Para empezar yo no soy el que se ha ido a otro país lejano y del que solo conoces de hace 2 años, a hacer un documental sobre sus barbaras practicas, para pasearlo por todos los festivales de Europa y que desde nuestras butacas digamos, menos mal que aquí somos mas civilizados y no vivimos la barbarie de esos países árabes y asiáticos. Por lo que puedes guardarte tus intentos de tildarme de imperialista o colonizador, porque precisamente quien ha realizado este tipo de practica es la propia directora. ¿Por qué no ha realizado un documental sobre las mujeres secuestradas, asesinadas, violadas, maltratadas en España? Son bastantes y la verdad es que no hay muchos documentales sobre este tema. Seguramente porque no sería tan aplaudido, es mas incomodo mirarse en el espejo. Por otro lado, ya que decide hacer un documental sobre la mujer en Kirgistan (que como he explicado, creo, que podría hacerlo de su propio país no de uno con el que no tiene apenas contacto) podría a verle dado mas voz a ese 50% de personas que están en contra de estas practicas.

      Eso es lo que me hizo sentir la mirada de esa mujer y esa mirada ya la había visto antes. Siento mucho que a ti no te haya transmitido lo mismo, quizás te transmitió una tremenda alegría, en ese caso a lo mejor es que el documental te convenció de “que todo matrimonio comienza con lagrimas” pero que después todo es felicidad. Pero bueno en mi caso no fue así, la mirada de esa mujer me lleno de rabia y como realizador estoy seguro que en esa situación no me hubiera quedado contemplando en silencio.

      Esa escena justo es de la que estoy hablando, no hace falta que me la recuerdes.

      Como he explicado, a la directora ya se le increpo por diferentes voces de espectadores que se sintieron mal ante lo que acababan de ver. Es mas fueron pocas las voces que salieron en su defensa. Ni siquiera ella, se defendió sino que esquivo el tema como meramente pudo. Era absurdo continuar con un debate que estaba claro que por una de las partes no quería realizarse.

      Un saludo y un placer ;)

  4. Rubén Redondo wrote:

    Quiero ver el documental. ¿En qué plataformas o cines se va a exhibir en España? (a ser posible en Madrid si se trata de salas)

  5. Pues aquí otro interesado en ver el documental (complicado con la distribución y exhibición por canales ‘habituales’, pero hay más lugares y medios). Con esta polémica me he puesto curioso y estoy mirando los trabajos anteriores de la directora que encuentro por youtube. Por otro lado, no me parece que la crítica del compañero, nuestra joven promesa del ‘blog’, fuera un ataque a la cineasta pero ahora tengo ganas de ver el docu, me apasiona el posicionamiento de la mirada de quien mira y todo ese rollo y parece que es lo que se está discutiendo de fondo aquí.

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