En lo más hondo del corazón (Xin Yukun)

Su ópera prima En lo más hondo del corazón le sirvió al joven director y guionista Xin Yukun para hacerse un nombre en el panorama internacional, al ganar en 2014 el premio a mejor revelación en el Festival de Venecia y el Gran Premio en el festival de Varsovia. Después de aquella, Yukun ha dirigido otras dos películas, Distance (2015) y la reciente Wrath of Silence (2017).

En lo más hondo del corazón explica, mediante el seguimiento a varios personajes, los extraños acontecimientos que ocurren en un pueblo de China durante unos días de octubre. Dos cadáveres, uno de ellos calcinado, y una amalgama de engaños, traiciones y corrupción moral son el transfondo en el que se desarrolla el film, trabajado especialmente desde el guion.

Yukun empieza su película con un ‹montage› de imágenes con un aire oscuro, propio del cine negro. Más tarde se sirve de un funeral filmado con un inteligente plano secuencia para presentar a los diversos personajes y sus relaciones, para finalmente establecer los elementos propios del género: un cadáver, una investigación y un culpable.

Sin embargo, la película pronto toma un desvío hacia la comedia negra, usando técnicas de guion propias del género cómico como los malos entendidos, las “bolas de nieve” y unos personajes que no tienen ningún problema para engañar, matar o aprovecharse de otros. Estos son los momentos en que quizás el film funciona mejor, puesto que el revelar poco a poco la corrupción moral de cada uno de los personajes le sirve al autor del film para hablar de problemas que están en el imaginario de una gran parte del cine chino contemporáneo: el choque generacional, el papel de la mujer y la corrupción política. Lejos de ahondar en esos temas, la película se centra exclusivamente en resolver el entuerto, añadiendo más piezas al rompecabezas. Si bien es cierto que una comedia exige cotas de suspensión de la incredulidad más altas, los continuos giros de guion no parecen responder en En lo más hondo del corazón a nada más que a rizar el rizo hasta un punto innecesario.

Más allá de que el director se muestre incapaz para aportar demasiadas ideas visuales interesantes, la película falla precisamente en aquello que quiere priorizar: la construcción del guion. El director se esfuerza demasiado en querer atar absolutamente todos los cabos sueltos, dejando muy poco a la capacidad del espectador para rellenar los huecos. Este exceso de exposición va de la mano de un montaje mal estructurado, que resuelve el principal misterio de la película (el “qué pasó”) a media hora del final, dejando ésta para resolver todos los puntos de un “cómo” que no le interesa ni al espectador menos avezado. Es posible que esa voluntad de dejarlo todo atado venga de un productor desconfiado, o de la propia presión de Yukun por dejar impecable un guion en el que estuvo trabajando durante tres años.

En definitiva, hay poco destacable en esta película, a parte de un buen nivel en las interpretaciones y algunos momentos cómicos, aunque ni como comedia En lo más hondo del corazón resulte especialmente divertida.



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