24 Weeks (Anne Zohra Berrached)

Anne Zohra Berrached es una joven cineasta alemana que erige sus obras en base a un marcado compromiso social no en vano, antes de lanzarse al mundo de la realización, se licenció en educación social. Su primer largometraje, Zwei Mütter (Dos madres, 2013), narra la historia de una pareja de lesbianas que toman la decisión de adoptar un bebé en Alemania, un país que en esa dirección ofrece un camino lleno de trabas y dificultades legales. 24 Wochen (24 Weeks, 2016), su segundo largometraje, compitió en la Sección Oficial de la 66ª edición de la Berlinale como único film de origen alemán, consiguiendo el premio del jurado independiente destinado a laurear la mejor producción germánica del año.

El punto de partida del filme, como ya sucedía en la ópera prima de Berrached, nos enfrenta ante una serie de eventualidades que tienen a la mujer como protagonista en un entorno de evidente corte patriarcal que la juzga, que la oprime y que la empuja a no ser un sujeto empoderado y con derechos paritarios. En este caso la figura protagonista es la de una mujer monologuista una profesión históricamente vinculada a lo masculino de notoria presencia mediática que está embarazada de 6 meses de su segundo hijo. Rápidamente descubrimos que, durante una revisión ordinaria, se detecta que el nonato nacerá con síndrome de Down: nace el conflicto que servirá de hilo conductor durante todo el metraje.

Es precisamente en esta secuencia la descubierta del trastorno genético del feto cuando Berrached nos ofrece el detalle formal más atractivo de su película. Astrid, la mujer embarazada, recibe el cálido abrazo de su novio, brindándole todo el apoyo que ella necesite. En un plano medio corto de la espalda del novio en escorzo en el cual vemos a Astrid abrazándole, ésta rompe la cuarta pared y nos interroga directamente a nosotros: «y tú, espectador, ¿qué harías en mi situación?». Esa mirada llena de temor y confusión, entre tierna y triste, atraviesa la pantalla y nos hace partícipes directos de su situación. Este recurso volverá a ser usado en otra ocasión, que no desvelaremos por si alguno de los aquí lectores se muestra interesado en darle una oportunidad a 24 Wochen.

Sin embargo, más allá de este interesante recurso narrativo, no vemos a lo largo de los 98 minutos de metraje un riesgo formal que eleve la propuesta de Berrached a una obra de indudable interés artístico. Su película, aunque parte de un guión sólido le llevó dos años de investigación a través de entrevistas con parejas que habían vivido situaciones similares cojea en su lenguaje, y es que nos da la impresión que peca de excesivamente academicista. No solo en cuestiones de índole visual, pues también resulta igualmente llana en su esquema narrativo, más propio de un telefilm que de una obra que compitió en la SO de la Berlinale.

Su interés principal radica, pues, en la ristra de situaciones dramáticas derivadas de los dilemas morales que subyacen al aborto. En Alemania existe la ley del aborto tardío que permite a las madres abortar después de los tres primeros meses en caso que el bebé pueda nacer con serias malformaciones o enfermedades que pongan en peligro su vida y la calidad de esta una vez nacidos o la de su madre. Así, Berrached aprovecha para cuestionar(nos) acerca de una temática delicada, a la vez que reflexiona sobre los distintos modelos parentales, la identidad, las relaciones personales o la vida y la muerte, sin tornarse, por suerte, en ningún panfleto ideológico que hubiera condenado, aún más, el sentir general del film. Para un servidor, la obra hubiera ganado enteros con un mayor uso de elipsis, de tensiones fuera de cámara y con menos subrayados narrativos algo así como la versión alemana de 4 meses, 3 semanas, 2 días (2007)—. Y, aunque la propuesta me parece algo fallida, sí que creo que ofrece los puntos de interés necesarios para darle una oportunidad, ya que de buen seguro abrirá la puerta al debate y a la reflexión sobre una cuestión de rabiosa vigencia en todos los rincones del planeta.



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